Volumen V · Sección XIV
Capítulo 1
Domingo, 9 de marzo de 1884
En Dakshineswar, con Manilal y otros devotos
Sri Ramakrishna está sentado en el templo de Dakshineswar en compañía de muchos devotos: Manilal Mallik, Mahendra Kaviraj de Sinthi, Balaram, M., Bhavanath, Rakhal, Latu, Harish, Kishori Gupta, Shivachandra y otros. Aún no han llegado Girish, Kali, Subodh y los demás. Sarat y Shashi apenas lo han visto una o dos veces. Purna, Naren el menor y los demás tampoco lo han visto todavía.
Sri Ramakrishna lleva el brazo entablillado. Se lo rompió al caer junto a la baranda; en aquel momento estaba absorto en éxtasis. Hace poco que se rompió el brazo y siente un dolor constante.
Sin embargo, aun en este estado permanece a menudo en samadhi y habla a los devotos de profundas verdades espirituales.
Un día, mientras llora de dolor, entra en samadhi. Al recobrar la conciencia exterior después del samadhi, les dice a Mahimacharan y a los demás devotos: «Babu, si no se alcanza a Satchidananda, no se ha logrado nada. Sin anhelo ardiente no se consigue. Yo lloraba y lloraba, lo invocaba y decía: 'Oh, Señor de los desvalidos, carezco de prácticas espirituales, tienes que revelarte ante mí'».
Esa misma noche, Mahimacharan, Adhar, M. y otros están sentados allí.
SRI RAMAKRISHNA (a Mahimacharan) — Existe una devoción sin motivos, si pudieras practicarla...
Y luego le dice a Adhar: «¿Podrías pasarme la mano un poquito por este brazo?»
Hoy es 9 de marzo de 1884. Manilal Mallik y Bhavanath hablan de la Exposición de 1883-84, que se había celebrado cerca del Museo Asiático. Dicen: «¡Cuántos reyes han enviado objetos de gran valor! Camas de oro y cosas así... es algo digno de verse».
Sri Ramakrishna, la riqueza y el esplendor
SRI RAMAKRISHNA (sonriendo a los devotos) — Sí, si vas, sacas un buen provecho. Al ver todas esas cosas de oro, las pertenencias de los reyes y maharajás, a uno le da hastío. Eso también es un gran provecho. Cuando yo venía a Calcuta, Hriday me mostraba la casa del gobernador general y me decía: 'Mira, tío, esa es la casa del gobernador general, con sus grandes columnas'. La Madre me mostró lo que era: unos cuantos ladrillos de barro apilados en alto.
«El Señor y Su opulencia. La opulencia es cosa de dos días, solo Dios es la Verdad; ¡el prestidigitador y sus trucos! Todos se asombran ante los trucos, pero todo es falso; el prestidigitador es lo real. El hombre rico y su jardín. Al ver el jardín, hay que buscar al hombre rico, al dueño del jardín.»
MANI MALLIK (a Sri Ramakrishna) — Y además, han instalado unas luces eléctricas enormes. ¡Y entonces pensamos en lo grande que debe ser Aquel que ha creado la luz eléctrica!
SRI RAMAKRISHNA (a Manilal) — Y además, según una escuela de pensamiento, Él se ha convertido en todas estas cosas; y el que lo dice también es Él. Dios, maya, el alma individual, el universo.
La conversación recayó en el museo.
Sri Ramakrishna y la compañía de los santos — el cuadro del yogi
SRI RAMAKRISHNA (a los devotos) — Una vez fui al museo y me mostraron ladrillos que se habían vuelto piedra y animales que se habían convertido en piedra. ¿Has visto el poder de la compañía? De igual modo, si siempre te mantienes en compañía de personas santas, te vuelves como ellas.
MANI MALLIK (sonriendo) — Si usted fuera allí una vez, tendría con qué enseñarnos durante diez o quince años.
SRI RAMAKRISHNA (sonriendo) — ¿Cómo? ¿Por las comparaciones?
BALARAM — No; si va aquí y allá, no se le curará el brazo.
SRI RAMAKRISHNA — Quisiera conseguir dos cuadros. Uno de un yogi sentado junto a una hoguera sagrada encendida; y otro de un yogi dando una calada a una pipa chillum de cáñamo, que de pronto se aviva con una llamarada.
«Estos cuadros son muy inspiradores. Igual que al ver una chirimoya artificial de médula vegetal, uno recuerda una chirimoya real.
»Pero el obstáculo para la unión con Dios es la lujuria y la codicia. La unión con Dios se logra cuando esta mente se purifica. La morada de la mente está en la frente, en el centro del entrecejo, pero su mirada está en los genitales, el ano, el ombligo... ¡es decir, en la lujuria y la codicia! Con las prácticas espirituales, la mirada de la mente se eleva.
»¿Qué práctica espiritual hace que la mirada de la mente se eleve? Si siempre te mantienes en compañía de personas santas, llegas a saberlo todo.
»Los rishis vivían siempre en soledad o en compañía de sadhus; por eso renunciaban sin esfuerzo a la lujuria y la codicia y fijaban su mente en Dios, libres de censura y temor.
»Para renunciar, hay que orar a Dios pidiendo fuerza de voluntad. Hay que renunciar de inmediato a lo que se perciba como falso.
»Los rishis tenían esta fuerza de voluntad. Con esta fuerza de voluntad, los rishis conquistaron sus sentidos.
»Si la tortuga repliega sus patas dentro del caparazón, aunque la cortes en cuatro pedazos, ¡no sacará las patas!
»La gente mundana es hipócrita, no es sencilla. De boca dice que ama a Dios, pero no le dedica ni una mínima parte del apego que siente por los asuntos del mundo, del amor que tiene a la lujuria y la codicia. Y sin embargo, de boca dice que ama a Dios.»
(A Mani Mallik): «Abandona la hipocresía.»
MANILAL — ¿En relación con los hombres o en relación con Dios?
SRI RAMAKRISHNA — De toda clase. Tanto en relación con los hombres como en relación con Dios; no hay que ser hipócrita.
«¡Qué sencillo es Bhavanath! Después de casarse, vino y me dijo: '¿Por qué siento tanto cariño por mi esposa?' ¡Ah! ¡Es sumamente sencillo!
»¿Y no va a sentir amor por su esposa? Esta es la maya de la Madre del Universo, que hechiza al mundo. Uno siente que no hay nadie en el mundo tan cercano como la esposa; que es la persona más cercana, en la vida y en la muerte, en este mundo y en el otro.
»Y sin embargo, por causa de esta esposa, ¡cuánto sufrimiento soporta el hombre! Y aun así, cree que no hay pariente más cercano. ¡En qué miseria vive! Gana veinte rupias al mes, tiene tres hijos y no puede alimentarlos bien; el techo de la casa tiene goteras y no tiene dinero para repararlo; no puede comprarle libros nuevos a su hijo, no puede pagarle la ceremonia del cordón sagrado... y anda pidiendo limosna, ocho annas a uno, cuatro annas a otro.
»La esposa que encarna las cualidades espirituales es una verdadera compañera espiritual. Ayuda enormemente a su marido a avanzar por el camino de Dios. Después de tener uno o dos hijos, viven como hermano y hermana. Ambos son devotos de Dios, Su siervo y Su sierva. Su hogar es un hogar espiritual. Siempre viven en la dicha con Dios y Sus devotos. Saben que solo Dios es el verdadero pariente, el pariente por toda la eternidad. En la felicidad y en la desgracia, no lo olvidan, como los Pandavas.»
Devotos de familia y devotos renunciantes
«El amor ardiente de la gente mundana por Dios es pasajero; es como cuando cae agua en una sartén caliente: chisporrotea y al instante se seca.
»La mente de la gente mundana está volcada hacia el disfrute sensorial; por eso no siente ese amor ardiente, ese anhelo.
»El ekadashi es de tres tipos. El primero: el ekadashi sin agua, en el que no se toma ni agua. Así es el mendicante, el renunciante total, que abandona por completo todo disfrute. El segundo: el de quien toma leche y come dulces de leche; así es el devoto que, viviendo en familia, se reserva un disfrute mínimo. El tercero: el de quien observa el ekadashi comiendo luchi y verduras; come hasta hartarse y deja dos panes remojándose en leche para comer después.
»La gente practica disciplinas espirituales, pero su mente está en la lujuria y la codicia, su mente está volcada hacia el disfrute; por eso sus prácticas espirituales no dan fruto.
»Hazra hacía mucho japa y muchas austeridades aquí, pero en su casa tenía esposa, hijos, tierras... tenía todo eso. Así que hacía japa y austeridades, pero por dentro también hacía de intermediario. La palabra de esta gente no es fiable. Dice que no comerá pescado, y luego lo come.
»¡Lo que no haría la gente por dinero! Hasta haría cargar bultos a un brahmin, a un sadhu.
»Aunque el sandesh se pudriera, no se lo daría a esta gente. Podría aceptar de otro el agua del recipiente que usaba para lavarse después de defecar, pero no tocaría el cántaro de esta gente.
»Cuando Hazra veía a un hombre rico, lo llamaba y le soltaba largos discursos; y luego le decía: 'Rakhal y los demás que ves por ahí no pueden hacer japa ni austeridades, solo andan riéndose a carcajadas'.
»Yo sé que si alguien vive en una cueva de las montañas, se unta el cuerpo con ceniza, ayuna y hace diversas austeridades, pero por dentro su mente es mundana, su mente está en la lujuria y la codicia, a ese hombre le digo: '¡Qué vergüenza!'. Y a aquel cuya mente no está en la lujuria y la codicia, que come, bebe y anda por ahí, a ese le digo: '¡Bendito seas!'.»
(Señalando a Mani Mallik): «En su casa no hay cuadros de personas santas. Tener cuadros de sadhus despierta el sentimiento de Dios.»
MANILAL — Sí hay. En la habitación de Nandini1 hay un cuadro de una devota europea. La europea está orando. Y hay otro cuadro: un hombre aferrado a la montaña de la fe; abajo hay un mar insondable. Si suelta la fe, caerá directo a las aguas insondables.
«Y hay otro cuadro más: unas jóvenes que, esperando la llegada del novio, están sentadas en vela con sus lámparas llenas de aceite. La que se ha quedado dormida no podrá verlo. En él se describe a Dios como el novio.»2
SRI RAMAKRISHNA (sonriendo) — Ese está muy bien.
MANILAL — Hay más cuadros: ¡el árbol de la fe! Y cuadros del pecado y la virtud.
SRI RAMAKRISHNA (a Bhavanath) — Son cuadros muy buenos; tú ve a verlos.
Al cabo de un rato, Thakur dice: «A veces me pongo a pensar... y entonces ya no me gustan esas cosas. Al principio, uno tiene que lidiar con el pecado, con cómo liberarse del pecado; pero si por Su gracia llega el amor, si llega la devoción, entonces uno se olvida por completo del pecado y la virtud. Entonces uno va más allá de la ley, de las escrituras. Ya no quedan esos pensamientos de que hay que arrepentirse, de que hay que hacer expiación.
»Es como cuando viajas por un río sinuoso con mucho esfuerzo y tardas mucho en llegar a tu destino. Pero si hay una inundación, puedes llegar al destino en poco tiempo por un camino recto. Entonces el agua alcanza la altura de una caña de bambú incluso en tierra firme.
»En la etapa inicial hay que dar muchas vueltas, hay que sufrir mucho.
»Cuando llega el amor intenso por Dios, el camino es muy directo. Es como cuando, tras cosechar el arroz en el campo, puedes ir por donde quieras. Antes tenías que ir dando vueltas por los diques de los arrozales; ahora vas por donde quieras. Si queda algo de rastrojo, te pones los zapatos y pasas sin ninguna molestia. Si hay discernimiento, desapego y fe en la palabra del guru, ya no hay ninguna molestia.»
Sri Ramakrishna y el dhyana yoga, el shiva yoga, el vishnu yoga — meditación sin forma y con forma
MANILAL (a Sri Ramakrishna) — Dígame, ¿cuál es la regla de la meditación? ¿Dónde hay que meditar?
SRI RAMAKRISHNA — El corazón es el lugar más conocido. Se puede meditar en el corazón o en el sahasrara; estas son las reglas de la meditación que están en las escrituras. Pero puedes meditar donde te sientas inclinado a hacerlo. Todos los lugares están llenos de Brahman; ¿dónde no está Él?
«Cuando Narayana cubrió el cielo, la tierra y el inframundo con tres pasos en presencia de Bali, ¿quedó algún lugar sin cubrir? La orilla del Ganges es sagrada, y el lugar donde hay tierra impura es igual de sagrado. Y además, todo esto es Su forma cósmica.
»La meditación en Dios sin forma y en Dios con forma. La meditación en Dios sin forma es muy difícil. En esa meditación, todo lo que ves y oyes se disuelve; solo queda la contemplación de la propia naturaleza esencial. Contemplando esa naturaleza esencial, Shiva danza. Danza diciendo: '¿Qué soy yo?', '¿Qué soy yo?'.
»A esto se le llama shiva yoga. Durante la meditación hay que fijar la mirada en la frente. Repitiendo 'no esto', 'no esto', se abandona el mundo y se contempla el Ser.
»Y también está el vishnu yoga. La mirada se fija en la punta de la nariz; mitad en el mundo, mitad en el interior. Así es la meditación en Dios con forma.
»A veces Shiva danza contemplando a Dios con forma. Danza diciendo: 'Rama', 'Rama'.»