Volumen V · Sección XII
Capítulo 6
Sábado, 22 de diciembre de 1883
Sri Ramakrishna con Bhavanath, Mani, Latu y otros
Es por la tarde. Bhavanath ha llegado. En la habitación se encuentran Rakhal, M., Harish y otros.
SRI RAMAKRISHNA (a Bhavanath) — Basta con que nazca el amor por una encarnación de Dios. ¡Ah, qué amor el de las pastoras!
Al decir esto, canta con el espíritu de las pastoras:
Shyam, tú eres el alma de mi alma.
No, no iré a casa, oh compañera.
Aquel día, yo estaba de pie en la puerta.
(Cuando tú, mi amado, vas al bosque, vas al bosque)
(Amado, siento el deseo, siento el deseo de ser pastorcillo y llevar tu carga sobre mi cabeza)
«Cuando Sri Krishna desapareció en medio de la danza, las pastoras enloquecieron por completo. Al ver un árbol, le decían: “Quizás eres un asceta. ¡Sin duda has visto a Sri Krishna! Si no, ¿por qué estás tan inmóvil, absorto en samadhi?”. Al ver la tierra cubierta de hierba, decían: “Oh, tierra, seguro que tú lo has visto. Si no, ¿por qué se te eriza el vello? ¡Sin duda has gozado del placer de su contacto!”. Y al ver la enredadera madhavi, decían: “¡Oh, madhavi, dame a Madhava!”. ¡Qué locura de amor divino la de las pastoras!
»Cuando llegó Akrura y Sri Krishna y Balaram subieron a su carro para partir a Mathura, las pastoras se aferraron a las ruedas del carro y se negaron a dejarlos ir».
Al decir esto, Sri Ramakrishna vuelve a cantar:
No sujetes, no sujetes la rueda del carro, ¿acaso el carro se mueve por la rueda?
¡Hari es el señor de esa rueda; por su rueda gira el universo!
Sri Ramakrishna dice: «“¿Acaso el carro se mueve por la rueda?”. Estas palabras me gustan mucho. “¡La rueda por la que gira el universo!”. “¡El auriga conduce siguiendo las órdenes del que va en el carro!”».