Volumen V · Sección XII
Capítulo 3
Miércoles, 19 de diciembre de 1883
Sri Ramakrishna con M.: ¿no pueden darse a la vez el conocimiento y la devoción?
Ya ha pasado la una de la tarde. Sri Ramakrishna conversa con M. al pie de la Panchavati (relatado en la cuarta parte, sección VII).
M. (a Sri Ramakrishna) — ¿No pueden darse a la vez el conocimiento y la devoción?
SRI RAMAKRISHNA — Solo en quienes pertenecen a una categoría espiritual muy elevada. En los hombres de Dios, como Chaitanyadeva. Para los seres humanos comunes es otra historia. Hay cinco tipos de luz: la luz de una lámpara, la luz de otros fuegos, la luz de la luna, la luz del sol y la luz de la luna y el sol combinadas. La devoción es la luna; el conocimiento es el sol.
«A veces, antes de que el sol se haya puesto del todo, se ve salir la luna en el cielo. En las encarnaciones de Dios y en seres semejantes, se ven a la vez la luna de la devoción y el sol del conocimiento. Pero ¿acaso basta con quererlo para que en todos se den a la vez el conocimiento y la devoción? Depende del receptáculo. Un bambú tiene el agujero más grande; otro lo tiene muy estrecho. ¿Puede cualquier receptáculo contener la realidad de Dios? ¿Acaso caben dos seer de leche en una jarra de un seer?».
M. — ¿Por qué no, por Su gracia? Si Él otorga Su gracia, hasta un camello puede pasar por el ojo de una aguja, ¿no?
SRI RAMAKRISHNA — Pero ¿la gracia se da así como así? Si un mendigo pide un pice, se le puede dar. ¡Pero si de pronto se pone a pedir el pasaje del tren!
M. permanece de pie, en silencio. Sri Ramakrishna también guarda silencio. De repente, dice:
SRI RAMAKRISHNA — Sí, es cierto, si Él concede Su gracia a algunos receptáculos, puede suceder; pueden darse ambas cosas.
Tras postrarse, M. se dirige hacia el árbol de bel.
Ya ha entrado la tarde cuando regresa del árbol de bel. Al ver que tarda, Sri Ramakrishna se dirige hacia allí. M. vuelve con la alfombra, el asana y el cántaro de agua, y se encuentra con Thakur cerca de la Panchavati. De inmediato se postra en tierra ante él.
SRI RAMAKRISHNA (a M.) — Iba a buscarte. Pensé: «Es tan tarde, quizá ha saltado el muro y se ha escapado». Por la expresión que te vi en los ojos hace un rato, pensé que quizá te habías escapado como Narayan Shastri. Pero luego pensé: «No, él no se escapará; él piensa mucho las cosas antes de actuar».