Kathamrita

Volumen V, apéndice I, capítulo 8V · Ap I · Cap. 8

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Volumen V · Apéndice I

Capítulo 8

Sri Ramakrishna, el karma-yoga, Narendra y el servicio a Dios en los pobres (nishkama karma)

Paramahamsadeva decía que todos deben cumplir con su deber. El conocimiento, la devoción y la acción son los tres caminos para llegar a Dios. En el Gita se dice que tanto el sadhu como el jefe de familia deben primero actuar sin apego, siguiendo las instrucciones del guru, para purificar la mente. «Yo soy el hacedor»: esto es ignorancia; «la riqueza, la gente y las acciones son mías»: esto también es ignorancia. En el Gita se dice que hay que trabajar sin considerarse el hacedor y ofreciendo los frutos a Dios. El Gita dice además que, incluso después de alcanzar la perfección espiritual, algunos, como el rey Janaka y otros, actúan por mandato divino. Este es el karma-yoga del que habla el Gita. Thakur Sri Ramakrishna también decía lo mismo.

Por eso el karma-yoga es muy difícil. Sin dedicarse durante mucho tiempo a la práctica espiritual en soledad para alcanzar a Dios, no se puede actuar sin apego. Durante la práctica espiritual, las instrucciones del guru son siempre necesarias. Uno se encuentra todavía en un estado de inmadurez y no puede saber por dónde puede surgir el apego. Uno piensa: «Estoy actuando sin apego, ofreciendo los frutos a Dios, realizando obras de caridad y sirviendo a los demás»; pero en realidad quizá lo haga para ganarse la estima de la gente, sin darse cuenta siquiera. Es muy difícil aprender el nishkama karma, el desapego y el sacrificio del interés propio por el bien de los demás observando a un jefe de familia que tiene casa, familia, parientes y allegados a los que llamar «míos».

Pero si un gran santo que ha alcanzado la perfección y ha renunciado a todo, a la lujuria y la codicia, muestra cómo actuar desinteresadamente, la gente puede entenderlo fácilmente y seguir sus pasos.

Swami Vivekananda había renunciado a la lujuria y la codicia. Durante mucho tiempo había seguido las instrucciones de su guru y se había dedicado a la práctica espiritual en soledad, hasta alcanzar la perfección espiritual. Era verdaderamente apto para el karma-yoga. Sin embargo, era un sannyasin; si hubiera querido, podría haberse limitado al conocimiento y a la acción, como los rishis o como su maestro Paramahamsadeva. Pero su vida no fue solo un ejemplo de renuncia. Al igual que Narada, Shukadeva y el rey Janaka, Swamiji también mostró, para guiar a la gente, cómo usar sin apego las mismas cosas que aceptan los hombres de familia. Es cierto que, como sannyasin, consideraba el dinero y los honores como excremento de cuervo, es decir, no los disfrutaba él mismo; pero enseñó con sus instrucciones y con su propio ejemplo cómo utilizarlos al servicio de los demás. Todo el dinero que había recaudado de sus amigos en Inglaterra y América lo gastó en el bienestar de los seres. Estableció monasterios en varios lugares, como Belur, cerca de Calcuta; Mayavati, cerca de Almora; Kashi y Madrás, entre otros. Sirvió a los afectados por la hambruna en diversos lugares: Dinajpur, Vaidyanath, Kishengarh, Dakshineswar y otros. Durante la hambruna, recogió y alojó en orfanatos a niños y niñas huérfanos, sin padre ni madre. Había establecido un orfanato en Kishengarh, en Rajputana. El orfanato de Sargachhi, cerca de Murshidabad (Bhavda), sigue funcionando hoy en día. También estableció un seva-ashrama1 para sadhus enfermos en Kankhal, cerca de Hardwar. Durante la peste, gastó mucho dinero en procurar atención y cuidados a los pacientes afectados por la enfermedad. Se sentaba solo a llorar por los pobres y desvalidos. Y delante de sus amigos decía: «¡Ay! Esta gente sufre tanto que ni siquiera tiene tiempo para pensar en Dios».

Cualquier acción distinta de la indicada por el guru y del deber cotidiano es causa de atadura. Él era un sannyasin. ¿Qué necesidad tenía de actuar?

«Quien siembra, cosecha», dicen,
y «la causa ha de traer
el efecto seguro. Lo bueno, bueno;
lo malo, malo; y nadie
escapa a la ley. Mas quien
viste una forma
ha de vestir la cadena». Muy cierto,
pero mucho más allá
de nombre y forma está el Atman,
siempre libre.
¡Sabe que tú eres Eso, valiente sannyasin!
Di: «Om Tat Sat, Om».

— Song of the Sannyasin

Dios le hizo realizar todas estas acciones solo para enseñar al mundo. Ahora, tanto sadhus como hombres de familia aprenderán que, si también ellos se dedican durante un tiempo a la práctica espiritual en soledad para alcanzar a Dios, siguiendo las instrucciones del guru, y alcanzan la devoción, podrán realizar acciones desinteresadas como Swamiji y realizar obras de caridad y buenas acciones con verdadero desapego. El guru de Swamiji, Thakur Sri Ramakrishna, decía: «Si te untas las manos con aceite antes de partir la yaca, no se te pegará la savia». Es decir, si tras la práctica espiritual en soledad se alcanza la devoción y, por mandato divino, uno se pone manos a la obra en el mundo para enseñar a la gente, puede trabajar con verdadero desapego por la gracia de Dios. Al contemplar la vida de Swami Vivekananda, se vislumbra qué significa la práctica espiritual en soledad y qué significa actuar para enseñar al mundo.

Todas estas acciones de Vivekananda fueron para enseñar al mundo.

karmaṇaiva hi saṃsiddhim āsthitā janakādayaḥ |
lokasaṃgraham evāpi saṃpaśyan kartum arhasi ||

En verdad, solo mediante la acción
alcanzaron la perfección Janaka y otros.
Y también, mirando el bienestar del mundo,
debes actuar.

Este karma-yoga del que habla el Gita es sumamente difícil. Janaka y otros habían alcanzado la perfección espiritual mediante la acción. Thakur Sri Ramakrishna decía que Janaka había practicado antes muchas y duras austeridades en la soledad del bosque. Por eso los sadhus, siguiendo el camino del conocimiento y la devoción, abandonan el bullicio del mundo y se dedican a la práctica espiritual en soledad para alcanzar a Dios. Sin embargo, solo un héroe de aptitudes superiores como Swami Vivekananda es digno de este karma-yoga. ¿Cuántos grandes santos hay en el mundo que experimentan a Dios y, aun así, actúan en el mundo por mandato divino para enseñar a la gente? ¿Cuántos maestros espirituales se ven que, embriagados de amor por Dios, sin una sola mancha de lujuria y codicia, se dedican afanosamente al servicio de las almas individuales?

El 10 de noviembre de 1896, en Londres, Swamiji habló del Gita al explicar el karma-yoga del Vedanta:

«Curiosamente, la escena se desarrolla en el campo de batalla, donde Krishna le enseña la filosofía a Arjuna; y la doctrina que brilla luminosamente en cada página del Gita es la actividad intensa, pero en medio de ella, la calma eterna. Y a esta idea se la llama el secreto del trabajo, cuya consecución es la meta del Vedanta».

(Londres) — Practical Vedanta

En su conferencia, Swamiji habló del espíritu del sannyasin en medio de la acción, de la calma en medio de la actividad. Swami procuraba actuar libre de apego y aversión. Si podía actuar así, era únicamente por el mérito de su práctica espiritual y por el poder de su experiencia de Dios. Sin ser un hombre espiritualmente perfecto o una encarnación como Sri Krishna, no se puede alcanzar esta quietud.

Notas


  1. Hogar de servicio.↩︎