Volumen IV · Sección III
Capítulo 1
Sábado, 7 de abril de 1883
Con Narendra, Rakhal y otros devotos en casa de Balaram
Thakur Sri Ramakrishna, en la dicha del kirtan con Narendra y otros devotos
Thakur Sri Ramakrishna está sentado con los devotos en casa de Balaram, en la habitación al noreste de la sala de estar. Será la una de la tarde. Narendra, Bhavanath, Rakhal, Balaram y M. están sentados con él en la habitación.
Hoy es amavasya, día de luna nueva. Sábado, 7 de abril de 1883, 25 de Chaitra. Thakur llegó a casa de Balaram por la mañana y comió allí al mediodía. Había pedido que invitaran a Narendra, Bhavanath, Rakhal y a algún otro devoto. Ellos también han comido aquí. Thakur le decía a Balaram: «Dales de comer; así será como alimentar a muchos hombres santos».
Hace unos días, Thakur había ido a casa del señor Keshab a ver la obra Nava Vrindavan. Narendra y Rakhal lo acompañaban. Narendra había actuado en la obra. Keshab había hecho el papel de Pawhari Baba.
SRI RAMAKRISHNA (a Narendra y los demás devotos) — Keshab Sen se disfrazó de sadhu y se puso a rociar agua de paz. Pero a mí no me gustó. ¡Actuar y rociar agua de paz!
«Y otro, Ku Babu, hizo de personificación del pecado. Tampoco está bien representar ese papel. No está bien cometer pecados uno mismo, y tampoco está bien actuar como si los cometieras».
Narendra no está muy bien de salud, pero Thakur tiene muchas ganas de escucharlo cantar. Le dice: «Narendra, estos dicen que cantes un poco».
Narendra toma el tanpura y canta:
Pájaro de la jaula de mi vida, canta, oh canta.
Posado en el árbol de Brahman que concede los deseos, pájaro, canta, a ver, las cualidades de lo Omnipresente,
(canta, canta) rectitud, riqueza, satisfacción y liberación,
come los frutos bien maduros.
Di, di: «Atmarama»; repite: «Deleite de la vida».
En el centro del corazón, pájaro del alma, llama sin cesar,
llama como el chatak sediento,
pájaro, no te quedes perezoso.
Canción: El que deleita al universo entero, Brahman, la luz suprema.
El Dios sin principio, Señor del mundo, la vida de la vida.
Canción: Oh Rey de reyes, muéstrate.
A tus pies ofrezco en don esta vida mía,
que en el fuego del mundo se ha chamuscado.
Con la mancha de la impureza está cubierto este corazón;
hechizado por maya, estoy como muerto, oh Misericordioso,
purifícame con tu mirada que devuelve la vida a los muertos y acógeme.
Canción: En la bandeja del cielo, el sol y la luna arden como lámparas.
Las constelaciones relucen como perlas.
El incienso es la brisa de Malaya, el viento hace de chamara,
y todas las hileras de bosques son luces florecientes.
Qué arati es este, oh Destructor de las ataduras del mundo, tu arati,
el sonido anahata resuena como tambores.
Canción: En el firmamento de la sabiduría ha surgido la luna llena del amor divino.
Narendra terminó de cantar. Thakur le pide a Bhavanath que cante. Bhavanath canta:
Oh, lleno de compasión, ¿quién hay como tú que haga el bien?
En la dicha y en la pena, ¿qué amigo hay así, que quite el pecado, el tormento y el miedo?
NARENDRA (sonriendo) — Este, Bhavanath, ha renunciado al betel y al pescado.
SRI RAMAKRISHNA (a Bhavanath, sonriendo) — ¡¿Qué dices?! ¿Qué tienen de malo el betel y el pescado? ¡Eso no tiene nada de malo! Renunciar a la lujuria y la codicia1, eso sí es renuncia. ¿Dónde está Rakhal?
UN DEVOTO — Señor, Rakhal está durmiendo.
THAKUR (sonriendo) — Un hombre fue a ver una representación teatral con su esterilla bajo el brazo. Al ver que la representación teatral se retrasaba, extendió la esterilla y se echó a dormir. Cuando se levantó, ¡ya se había acabado todo! (Risas de todos).
«Entonces se volvió a casa con la esterilla bajo el brazo». (Risas).
Ramdayal está muy enfermo. Está en cama en otra habitación.
Thakur fue hasta la puerta de esa habitación y le preguntó cómo se encontraba.
Panchadashi, las escrituras del Vedanta y Sri Ramakrishna: el hombre de familia y el sentido de las escrituras
Serán las cuatro de la tarde. En la sala de estar, Thakur está sentado con Narendra, Rakhal, M., Bhavanath y otros devotos. Han llegado algunos devotos brahmos. Thakur conversa con ellos.
DEVOTO BRAHMO — ¿Conoce el Panchadashi, señor?
SRI RAMAKRISHNA — Esas cosas hay que escucharlas al principio; al principio hay que examinarlas una vez. Después...
Guarda con cuidado en el corazón a la amada Madre Shyama,
mira tú, mente, y miro yo, y que nadie más mire.
«Hay que escuchar esas cosas durante la práctica espiritual. Después de alcanzarlo a Él, no falta conocimiento. La Madre lo sigue dando a manos llenas.
»Cuando se funde oro, hay que esforzarse al máximo. Una mano en el fuelle, otra en el abanico, el tubo en la boca... hasta que el oro se funde. Una vez fundido, en cuanto lo viertes en el molde, ya te quedas tranquilo.
»No basta con leer las escrituras. Si vives en medio de la lujuria y la codicia, estas no te dejan entender la esencia de las escrituras. El apego al mundo borra el conocimiento.
Con esmero aprendí todos los sabores de la poesía.
Pero al caer en el amor por Krishna, todo se fue al traste». (Risas de todos).
Thakur habla con los devotos brahmos sobre el señor Keshab:
«Keshab tiene tanto yoga como bhoga. Vive en el mundo, pero tiene la mente puesta en Dios».
Un devoto habla de la asamblea anual de los eruditos de la universidad:
UN DEVOTO — ¡Vi que estaba abarrotada de gente!
SRI RAMAKRISHNA — Ver a mucha gente reunida despierta el pensamiento de Dios. Yo me quedaba absorto al verlo.
Notas
Aquí «lujuria y codicia» traduce la expresión bengalí «কামিনী-কাঞ্চন» (kamini-kanchan), literalmente «mujer y oro»: la fórmula recurrente con que Sri Ramakrishna señalaba los dos grandes obstáculos para la vida espiritual (el apego sensual y el apego al dinero o las posesiones). El propio Ramakrishna ajustaba el ejemplo según su audiencia: a los hombres les hablaba de «mujer y oro», a las mujeres de «hombre y oro», dejando claro que no se trataba de un juicio sobre un género en particular, sino de una misma enseñanza sobre el apego.↩︎