Volumen IV · Sección X
Capítulo 2
Sábado, 2 de febrero de 1884
Cómo invocar a Dios — «Sé ardiente»
Thakur Sri Ramakrishna vuelve a reír y a hablar como un niño: igual que un niño que, aun estando muy enfermo, de vez en cuando ríe y juega. Conversa con Mahima y los demás devotos.
SRI RAMAKRISHNA — Si no se alcanza a Satchidananda, no se ha logrado nada, señor.
«No hay nada como el discernimiento y el desapego.
»El amor de los mundanos es pasajero: dura lo que el agua en una sartén caliente. Ven una flor y quizás dicen: '¡Ah, qué maravillosa creación de Dios!'.
»Lo que hace falta es anhelo ardiente. Cuando un hijo importuna a sus padres por su parte de la herencia, ambos se consultan y le entregan su parte por adelantado. Si sientes un anhelo ardiente, Él te escuchará, sin duda. Desde el momento en que nos dio la vida, tenemos nuestra parte en Su casa. Él es tu propio padre, tu propia madre: ¡con Él se puede ser exigente! '¡Revélate! ¡Si no, me cortaré el cuello con un cuchillo!'».
Thakur enseña cómo hay que llamar a la Madre: «Yo llamaba a la Madre de esta manera: '¡Madre llena de dicha! ¡Tienes que revelarte a mí!'.
»Y a veces decía: '¡Oh, Señor de los humildes, Señor del universo! ¡Yo no estoy fuera del universo, oh Señor! No tengo conocimiento, no tengo disciplina espiritual, no tengo devoción, no sé nada. Por compasión, tienes que revelarte'».
Con voz profundamente conmovedora y entonando una melodía, Thakur enseña cómo hay que llamarlo. Al escuchar esa voz conmovedora, el corazón de los devotos se derrite; Mahimacharan se deshace en lágrimas.
Al ver a Mahimacharan, Thakur vuelve a decir:
¡A ver, mente, llama como se debe llamar! ¿Cómo podría Shyama resistirse?