Kathamrita

Volumen III, sección III, capítulo 3III · III · Cap. 3

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Volumen III · Sección III

Capítulo 3

Martes, 24 de octubre de 1882


Martes por la tarde, 24 de octubre (8 de Kartik, 1289, decimotercer día lunar de la quincena luminosa). Deben de ser las tres o las cuatro de la tarde. Thakur está de pie junto a la repisa de la comida. Balaram y M. han llegado juntos en un carruaje desde Calcuta y le presentan sus respetos. Cuando se sientan después de saludarlo, Thakur dice sonriendo: «Iba a tomar comida de la repisa; ya había puesto la mano en ella cuando de pronto cayó una lagartija, y al instante la solté». (Risas de todos)


En el templo de Dakshineswar con Balaram y otros — Enseñanza a Balaram

Augurios — La verdad — Armonía de todas las religiones — «Lujuria y codicia son la maya»

SRI RAMAKRISHNA — Sí, hay que hacer caso a esos augurios. Mira, sin ir más lejos, la enfermedad de Rakhal; a mí también me duelen las manos y los pies. ¿Sabes lo que pasó? Por la mañana, al levantarme de la cama, pensando que venía Rakhal, ¡me topé con la cara de fulano! (Risas de todos) Sí, hay que fijarse en los augurios. El otro día Narendra trajo a un chico tuerto, un amigo suyo; el ojo no estaba completamente ciego. En fin, pensé: ¡qué contratiempo me ha buscado este ahora!

«Y hay otro que viene, y no puedo comer lo que trae. Trabaja en una oficina y gana 20 rupias al mes. Consigue otras 20 haciendo que le escriban facturas falsas. Como dice mentiras, cuando viene apenas le hablo. A lo mejor falta a la oficina dos o cuatro días y se queda tirado por aquí. ¿Sabes? Lo que busca es que yo lo recomiende a alguien para que le consigan trabajo en otro sitio».

La familia de Balaram tiene una gran tradición vaishnava. El padre de Balaram ya es anciano y es un devoto muy fervoroso. Lleva un mechón de cabello en la cabeza y un collar de tulsi al cuello; siempre tiene un rosario en la mano y repite el nombre del Señor. La familia posee muchas tierras en Orissa. En Kothar, en Vrindavan y en muchos otros lugares mantiene el culto a las deidades de Sri Sri Radhakrishna y hospederías. Balaram viene desde hace poco, y Thakur le da diversos consejos mientras conversan.

SRI RAMAKRISHNA — El otro día vino fulano; he oído que es esclavo de esa mujerzuela negra. ¿Por qué no se logra la visión de Dios? Porque la lujuria y la codicia se interponen como una pantalla. ¿Y cómo se atrevió a decir delante de ti aquello de que «un paramahamsa fue a casa de mi padre y mi padre le cocinó pollo y le dio de comer»? (Risas de Balaram) En mi estado actual, si el caldo de pescado se ha ofrecido a la Madre, puedo comer un poco. Ahora no puedo comer la carne ofrecida a la Madre, pero tomo un poquito con el dedo y la pruebo, no sea que la Madre se enfade. (Risas de todos)

Conversación previa — En el camino a Burdwan — Viaje al pueblo — El canto de Nakur Acharya — Escucha

«A ver, dime qué estado es este en que me encuentro. Iba a mi tierra, sentado en un carro de bueyes, después de bajarme en Burdwan, y de pronto se desató una tormenta con lluvia. Y encima aparecieron unos tipos, quién sabe de dónde, y se juntaron allí. Mis acompañantes dijeron: “¡Son bandidos!”. Entonces me puse a repetir el nombre de Dios. Pero a veces decía “Rama, Rama”; a veces, “Kali, Kali”; a veces, “Hanuman, Hanuman”. Repetía el nombre de todas esas formas. A ver, dime qué clase de estado es este».

¿Está diciendo Thakur con esto que Dios es uno y tiene innumerables nombres, y que la gente de distintas religiones o sectas se mata en disputas vanas?

SRI RAMAKRISHNA (a Balaram) — La lujuria y la codicia son la maya. Si te quedas mucho tiempo en medio de eso, pierdes la conciencia espiritual y te parece que estás muy bien. El barrendero carga un recipiente de excremento y, de tanto cargarlo, ya no le da asco. Si te acostumbras a cantar el nombre y las glorias de Dios, poco a poco surge la devoción.

SRI RAMAKRISHNA (a M.) — En eso no hay que tener vergüenza. «Vergüenza, aversión y miedo: mientras estén los tres, no se logra nada».

«En mi tierra se cantan muy buenos kirtans, kirtans acompañados de tambor. ¡Los cantos de Nakur Acharya son maravillosos! ¿Mantienen ustedes el culto a la deidad en Vrindavan?».

BALARAM — Sí, señor. Tenemos un bosquecillo donde rendimos culto a Shyamsundar.

SRI RAMAKRISHNA — Yo estuve en Vrindavan. Nidhuvan es un lugar muy hermoso.