Volumen III · Sección XXVI
Capítulo 1
Lunes, 12 de abril de 1886
En el jardín de Kashipur con los devotos
Sri Ramakrishna está sentado en la cama de aquella habitación de arriba, en el jardín de Kashipur. Shashi y M. están en la habitación. Thakur le hace una seña a M. para que le haga aire. M. le hace aire.
Es por la tarde, entre las cinco y las seis. Es lunes, día de la fiesta de Charak y del sankranti, y de la adoración de Vasanti en Mahashtami: el octavo día de la quincena creciente de Chaitra, 31 de Chaitra.
En el mismo barrio se está celebrando la fiesta de Charak. Thakur había enviado a un devoto a comprar algunas cosas en la fiesta. El devoto ha regresado.
SRI RAMAKRISHNA — ¿Qué has traído?
DEVOTO — Pastillas de azúcar por un pice, un cuchillo1 por dos pices, un cucharón por dos pices.
SRI RAMAKRISHNA — ¿Y el cuchillo?
DEVOTO — No me lo dieron por dos pices.
SRI RAMAKRISHNA (con ansiedad) — Ve, ve, trae el cuchillo.
M. pasea abajo. Narendra y Tarak regresaron de Calcuta. Habían ido a casa de Girish Ghosh y a otros lugares.
TARAK — Hoy hemos comido un montón de carne y todo eso.
NARENDRA — Hoy la mente ha decaído bastante. Aplícate a la austeridad.
NARENDRA (a M.) — ¡Qué esclavitud la del cuerpo y la mente! ¡La misma condición que la de un cargador! El cuerpo y la mente parecen no ser míos, sino de otro.
Ha caído la tarde; ya han encendido las luces en la habitación de arriba y en otros lugares. Thakur está sentado en la cama, mirando hacia el norte; medita en la Madre del Universo. Al cabo de un rato, Fakir recita ante Thakur el himno de expiación de las ofensas2. Fakir pertenece a la familia de los sacerdotes de Balaram.
Pragdehastho yadasam tava charanayugam nashrito narchito'ham,
tenadye'kirtivargairjatharajadahanairbadhyamano balishthaih,
sthitva janmantare no punariha bhavita kvashrayah kvapi seva,
kshantavye me'paradhah prakatitavadane kamarupe karale!
Cuando habitaba en mi cuerpo anterior, no me refugié ni adoré Tus dos pies; por ello, hoy, atormentado por cúmulos de deshonra y por los poderosos fuegos nacidos del vientre, tras pasar a otro nacimiento, ¿dónde hallaré refugio, dónde habrá servicio? ¡Oh Terrible, que manifiestas Tu rostro y adoptas la forma que deseas, perdona mi ofensa!
Y así sucesivamente.
En la habitación están Shashi, M. y uno o dos devotos más.
La recitación del himno ha terminado. Thakur Sri Ramakrishna junta las manos con gran devoción y hace una reverencia. M. le hace aire. Thakur le hace una seña y le dice:
SRI RAMAKRISHNA — Trae un cuenco de piedra.
Al decir esto, dibujó con el dedo la forma del cuenco de piedra para mostrársela.
SRI RAMAKRISHNA — Que quepa un cuarto de litro de leche. De piedra blanca.
M. — Sí, señor.
SRI RAMAKRISHNA — Cuando como caldo en cualquiera de los otros cuencos, me sabe a pescado.