Volumen III · Sección XXIII
Capítulo 1
Lunes, 4 de enero de 1886
El anhelo ardiente de Narendra por Dios
Thakur Sri Ramakrishna está sentado en aquella conocida habitación de arriba, en el jardín de Kashipur. Ram Chatterjee había venido desde el templo de Kali de Dakshineswar para interesarse por su bienestar. Thakur habla de todo esto con M. y le pregunta: «¿Hace mucho frío ahora allí, en Dakshineswar?».
Es el 21 de Poush, el decimocuarto día de la quincena oscura. Son pasadas las cuatro de la tarde.
Narendra llegó y se sentó.
Thakur lo mira de vez en cuando y le sonríe levemente, como si su cariño se desbordara. Haciéndole una seña a M., le dice: «¡Había llorado!». Thakur guarda silencio un momento. De nuevo, haciéndole una seña a M., le dice: «¡Había venido de casa llorando sin parar!».
Todos guardan silencio. Ahora es Narendra quien habla:
NARENDRA — He pensado en ir allí hoy.
SRI RAMAKRISHNA — ¿Adónde?
NARENDRA — A Dakshineswar, a la arboleda de bel (Beltala). Allí encenderé una hoguera por la noche.
SRI RAMAKRISHNA — No; ellos, las autoridades del arsenal, no te dejarán. Panchavati es un buen lugar. ¡Muchos sadhus han practicado allí la meditación y la repetición del nombre de Dios!
—Pero hace mucho frío y está muy oscuro.
Todos guardan silencio. Thakur vuelve a hablar.
SRI RAMAKRISHNA (a Narendra, sonriendo) — ¿No vas a estudiar?
NARENDRA (mirando a Thakur y a M.) — Ojalá consiga alguna medicina que me haga olvidar todo lo que he estudiado.
El viejo Gopal está sentado allí. Dice:
GOPAL — Yo también iré con él.
Kalipada Ghosh había traído uvas para Thakur. La caja de uvas estaba junto a él.
Thakur reparte las uvas entre los devotos. Primero le da a Narendra y luego las esparce, como en el reparto de ofrendas a Hari. ¡Los devotos recogen las que pueden!