Kathamrita

Volumen III, sección XXII, capítulo 2III · XXII · Cap. 2

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Volumen III · Sección XXII

Capítulo 2

Viernes, 6 de noviembre de 1885


Con los devotos en el día de Kali Puja

Thakur está sentado en la habitación de arriba en compañía de los devotos; son las 10 de la mañana. Está en la cama, apoyado en una almohada, y los devotos están sentados a su alrededor. Están presentes Ram, Rakhal, Niranjan, Kalipada, M. y muchos otros devotos. Se habla de Hriday Mukhujje, el sobrino de Thakur.

SRI RAMAKRISHNA (a Ram y los demás) — Hriday todavía anda con lo de tierras, tierras. Cuando estaba en Dakshineswar, dijo: «Dame un chal, si no, te demandaré».

«La Madre lo apartó. Cuando venían visitas, solo hablaba de dinero y más dinero. Si él se hubiera quedado, toda esta gente no habría venido. La Madre lo apartó.

»Go... él también empezó con lo mismo. Siempre estaba refunfuñando. Si iba a acompañarme en el coche, retrasaba la salida. Se molestaba si otros muchachos venían a verme. Si yo iba a Calcuta a verlos, me decía: '¿Acaso van a renunciar al mundo, para que vaya usted a verlos?' Antes de darles algo de comer a los muchachos, por miedo, le decía: 'Come tú y dales a ellos'. Me di cuenta de que no se quedaría.

»Entonces le dije a la Madre: 'Madre, no lo apartes por completo como hiciste con Hriday'. Después supe que se iba a Vrindavan.

»Si Go se hubiera quedado, estos muchachos no habrían venido. Se fue a Vrindavan, y por eso estos muchachos empezaron a ir y venir.»

GO (humildemente) — Señor, yo no tenía eso en mente.

RAM DATTA — ¿Acaso tú vas a entender tu mente como la entiende Él?

Go se quedó callado.

SRI RAMAKRISHNA (a Go) — ¿Por qué te pones así? ¡Yo te quiero más que a un hijo!

«Mejor cállate... ahora ya no tienes aquella actitud.»

Después de conversar con los devotos, cuando estos se fueron a otra habitación, Thakur mandó llamar a Go y le dijo: «¿Te has sentido dolido por algo?»

GO — No, señor.

Thakur le dijo a M.: «Hoy es Kali Puja; sería bueno preparar algo para la adoración. Ve a decirles. Y pregunta si han traído el tallo de yute.»

M. fue a la sala de estar y les contó todo a los devotos. Kalipada y los demás devotos empezaron a hacer los preparativos para la adoración.

Alrededor de las 2 de la tarde, el doctor vino a ver a Thakur. Lo acompañaba el profesor Nilmani.

Hay muchos devotos sentados junto a Thakur: Girish, Kalipada, Niranjan, Rakhal, Khoka (Manindra), Latu, M. y muchos más. Thakur, sonriente, después de hablar un poco con el doctor sobre la enfermedad y las medicinas, le dice: «Han llegado estos libros para ti.»

M. le entregó al doctor esos dos libros.

El doctor quiso escuchar canciones.

Por orden de Thakur, M. y otro devoto cantan canciones de Ramprasad:

Canción — Oh mente, ¿cómo pretendes conocer Su esencia, como un loco en una habitación oscura?

Canción — Quién sabe cómo es Kali; ni los seis sistemas filosóficos logran verla.

Canción — Oh mente, no sabes cultivar la tierra.

Canción — Ven, mente, iremos de paseo.

El doctor le dice a Girish: «Esa canción tuya es muy buena, la canción de la vina, de la vida de Buda.» A una señal de Thakur, Girish y Kalipada cantan juntos:

Esta es mi amada vina, con su collar de cuerdas engarzadas con esmero.

Quien sabe tocar la vina con esmero hace brotar néctar sin cesar.

Si atas la cuerda con la medida y el tono correctos, la dulzura fluye en cien corrientes.

No suena con las cuerdas flojas; la tensión rompe la cuerda delicada.

Canción —

Quiero hallar consuelo, ¿dónde lo hallaré?

¿De dónde vengo, adónde me arrastra la corriente?

Vuelvo una y otra vez, cuánto lloro y río;

adónde voy, siempre pienso en ello.

¿Quién me hace jugar, y por qué juego yo?

Aun despierto, duermo como bajo un hechizo.

¿Qué tiniebla es esta? ¿Acaso amanecerá?

Inquieto, inquieto como el viento, corro sin cesar.

No sé quién soy, ni adónde he llegado,

ni por qué he venido, ni adónde me llevan;

voy a la deriva por tantos y tantos países,

por todos lados se alza un gran estruendo de diversos ruidos.

Cuántos vienen y van, ríen, lloran, cantan;

ahora están y al instante ya no están.

¿Para qué he venido, en qué me he ocupado?

Quién sabe qué clase de juego ha sido este.

Agua de la corriente, ¿acaso puedo detenerme?

Me voy, me voy, ¿adónde? ¿No hay orilla?

Despiértame, tú que estás despierto,

¿cuándo se romperá este sueño?

Tú que estás despierto, no duermas más

en esta terrible y densa oscuridad.

Disipa las tinieblas, revélate;

sin Ti no hay otro remedio,

por eso busco refugio en Tus pies.

Canción —

Sosténme, Nitai.

Mi alma se agita, no sé qué me pasa.

Nitai, para repartir el nombre de Hari a los seres encarnados,

se alzaron olas en el río del amor extático;

ahora me dejo llevar por esa ola.

Nitai, el dolor que llevo dentro, ¿a quién le contaré mis penas?

Por el dolor de las almas encarnadas, ahora me dejo llevar.

Canción — Ven, canta Hari con el alma llena; vengan bailando, Jagai y Madhai.

Canción —

Ven a beber el amor de la joven Radha; una marea de amor fluye.

El amor fluye en cien corrientes; cada uno recibe cuanto desea.

La doncella del amor extático reparte amor con cariño;

di Hari en el amor de Radha.

El amor embriaga el alma, la ola del prema hace bailar el alma;

di Hari en el amor de Radha, ven, ven, ven, ven.

Mientras escuchaban las canciones, dos o tres devotos entraron en éxtasis, entre ellos Khoka (Manindra) y Latu. Latu había estado sentado junto a Niranjan.

Terminadas las canciones, Thakur vuelve a hablar con el doctor. El día anterior, Pratap (Majumdar) le había dado a Thakur el remedio Nux Vomica. El doctor Sarkar se ha enterado y está molesto.

DOCTOR — Yo no me he muerto, para que le den Nux Vomica.

SRI RAMAKRISHNA (sonriendo) — ¡Que muera tu avidya1!

DOCTOR — Yo nunca he tenido avidya.

El doctor ha entendido que avidya significa mujer de mala vida.

SRI RAMAKRISHNA (sonriendo) — ¡No, hombre! La ignorancia del sannyasi muere y nace el discernimiento2 como hijo. Cuando la madre ignorancia muere, hay impureza ritual; por eso dicen que no se debe tocar al sannyasi.

Ha llegado Harivallabh. Thakur le dice: «Me alegra verte.» Harivallabh es muy humilde. Sentado directamente en el suelo, sin usar la estera, abanica a Thakur. Harivallabh es un gran abogado de Cuttack.

El profesor Nilmani está sentado cerca. Thakur, en señal de respeto, le dice: «Hoy es un día muy especial para mí.»

Al cabo de un rato, el doctor y su amigo Nilmani se despidieron. Harivallabh también se marchó. Al irse, dijo: «Volveré otra vez.»

Notas


  1. Avidya: Ignorancia, cósmica o individual, responsable de la no percepción de la Realidad.↩︎

  2. Discernimiento: Discernimiento entre lo eterno y lo transitorio.↩︎