Kathamrita

Volumen III, sección I, capítulo 3III · I · Cap. 3

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Volumen III · Sección I

Capítulo 3

Sábado, 5 de agosto de 1882


Thakur Sri Ramakrishna — El jnana-yoga o el discernimiento del Vedanta

Vidyasagar es un gran erudito. Cuando estudiaba en el Sanskrit College, era el mejor alumno de su clase. En cada examen obtenía el primer puesto y recibía medallas de oro o becas. Con el tiempo había llegado a ser el profesor principal del Sanskrit College. Había alcanzado un gran dominio de la gramática y la poesía sánscritas. Gracias a su perseverancia, había aprendido inglés por su propio esfuerzo.

En asuntos religiosos, Vidyasagar no daba lecciones a nadie. Había leído obras de filosofía y otros textos. Un día, M. le había preguntado: «¿Qué le parece la filosofía hindú?». Él había respondido: «Me parece que no han logrado explicar lo que se propusieron comprender». Como los hindúes, realizaba todos los ritos religiosos, como las ceremonias funerarias, llevaba el cordón sagrado al cuello y comenzaba todas sus cartas en bengalí con una invocación al Señor: «Sri Sri Harisharanam».

Otro día, M. lo había escuchado hablar de lo que pensaba acerca de Dios. Vidyasagar había dicho: «¡No hay manera de conocerlo! Entonces, ¿cuál es nuestro deber? En mi opinión, nuestro deber es comportarnos de tal manera que, si todos hicieran lo mismo, el mundo se convertiría en un cielo. Cada uno debería esforzarse por el bienestar del mundo».

Al hablar de la vidya y la avidya, Thakur pasa a hablar del conocimiento de Brahman. Vidyasagar es un gran erudito. Ha estudiado los seis sistemas filosóficos y quizás ha llegado a la conclusión de que no se puede saber nada sobre Dios.

SRI RAMAKRISHNA — Brahman está más allá de la vidya y la avidya. Él está más allá de la maya.

El problema del mal — Brahman es indiferente — El sufrimiento y demás atañen solo al ser encarnado

«En este mundo hay tanto vidyamaya como avidyamaya; hay jnana y bhakti, y también hay lujuria y codicia1; hay rectitud e injusticia. Hay lo bueno y también lo malo. Pero Brahman es indiferente. Lo bueno y lo malo atañen al ser encarnado, la rectitud y la injusticia atañen al ser encarnado; a Él nada de eso le afecta.

»Es como una lámpara: a su luz, alguien está leyendo el Bhagavata y otro está falsificando algo. La lámpara es indiferente.

»El sol alumbra a los virtuosos y también a los malvados.

»Si preguntas por el sufrimiento, el pecado, la inquietud... ¿qué son entonces todas estas cosas? La respuesta es que todo eso atañe al ser encarnado. Brahman es indiferente. La serpiente tiene veneno dentro; si muerde a otro, este muere. Pero a la serpiente no le pasa nada.

Brahman es inefable e indescriptible — Lo Desconocido e Incognoscible

»No se puede decir con palabras qué es Brahman. Todo ha quedado mancillado, como los restos de comida que han tocado la boca. Los Vedas, los Puranas, los Tantras, los seis sistemas filosóficos... ¡todo ha quedado mancillado! Se han leído en voz alta, se han pronunciado con la boca... por eso están mancillados. Pero hay una sola cosa que no ha quedado mancillada, y esa cosa es Brahman. Hasta hoy nadie ha podido decir con palabras qué es Brahman».

VIDYASAGAR (a sus amigos) — ¡Ah! ¡Qué buena reflexión! Hoy he aprendido algo nuevo.

SRI RAMAKRISHNA — Un padre tenía dos hijos. Para que adquirieran el conocimiento de Brahman, los puso en manos de un maestro. Al cabo de unos años, regresaron de la casa del guru y, al llegar, saludaron a su padre. El padre quiso ver hasta qué punto habían comprendido el conocimiento de Brahman (jnana). Le preguntó al hijo mayor: «Hijo mío, tú lo has estudiado todo; dime, ¿cómo es Brahman?». ¡El hijo mayor comenzó a explicar la naturaleza de Brahman recitando varios versículos de los Vedas! El padre se quedó callado. Cuando le preguntó al hijo menor, este se quedó callado con la cabeza baja. No dijo ni una palabra. Entonces el padre, complacido, le dijo al hijo menor: «Hijo mío, tú has comprendido un poco. No se puede decir con palabras qué es Brahman».

«El hombre cree que ya lo ha conocido. Una hormiga fue a una montaña de azúcar. Comió un grano y se llenó la barriga. Luego tomó otro grano en la boca y emprendió el regreso a su hormiguero; mientras iba, pensaba: “La próxima vez que venga, me llevaré toda la montaña”. Así piensan los seres insignificantes. No saben que Brahman está más allá de la palabra y la mente.

»Por muy grande que sea uno, ¿cómo va a conocerlo? Shukadeva y los demás pueden ser hormigas gigantes... que se lleven en la boca ocho o diez granos de azúcar, si acaso.

Brahman es de la naturaleza del Ser-Conciencia-Bienaventuranza — El samadhi nirvikalpa y el brahmajnana

»Entonces, lo que dicen los Vedas y los Puranas... ¿sabes cómo es eso? Si alguien vuelve de ver el océano y le preguntan cómo es, abre la boca de par en par y dice: “¡Oh! ¡Lo que he visto! ¡Qué oleaje, qué rugido!”. Con Brahman pasa lo mismo. En los Vedas se dice que Él es de la naturaleza de la Dicha... Ser-Conciencia-Bienaventuranza. Shukadeva y los demás se pararon en la orilla de este océano de Brahman, lo vieron y lo tocaron. Según una opinión, ellos no se sumergieron en este océano. Si uno se sumerge en él, ya no hay manera de regresar.

»Cuando se entra en samadhi, se obtiene el brahmajnana; se tiene la visión de Brahman... En ese estado, el razonamiento se detiene por completo, el hombre se queda callado. No tiene la capacidad de decir con palabras qué es Brahman.

»Una muñeca de sal fue a medir el océano. (Risas de todos) Iba a informar de qué tan profundas eran las aguas. Pero no pudo informar de nada. En cuanto se sumergió, se disolvió al instante. ¿Quién quedaba para dar la noticia?».

Una persona preguntó:

UNA PERSONA — La persona que está en samadhi, que ha obtenido el brahmajnana, ¿acaso no vuelve a hablar?

SRI RAMAKRISHNA (a Vidyasagar y los demás) — Shankaracharya conservó el «yo» del conocimiento para enseñar a la gente. Cuando se tiene la visión de Brahman, el hombre se queda callado. Mientras no haya visión, se razona. Mientras la mantequilla clarificada está cruda, hace ruido al hervir. La mantequilla bien cocida no hace ningún ruido. Pero cuando se echa en ella un pan crudo2, vuelve a hacer «chis, chis» y a borbotear. Cuando el pan termina de cocinarse, la mantequilla vuelve a quedarse callada. De igual modo, el hombre que está en samadhi desciende de nuevo para enseñar a la gente y vuelve a hablar.

«Mientras la abeja no se posa en la flor, no deja de zumbar. Cuando se posa en la flor y empieza a beber el néctar, se queda callada. Después de beber el néctar, embriagada, a veces vuelve a tararear.

»Cuando se llena un cántaro de agua en el estanque, hace “glug, glug”. Cuando está lleno, ya no hace ruido. (Risas de todos) Pero si se vierte el agua de un cántaro a otro, entonces vuelve a hacer ruido». (Risas)

Notas


  1. Aquí «lujuria y codicia» traduce la expresión bengalí «কামিনী-কাঞ্চন» (kamini-kanchan), literalmente «mujer y oro»: la fórmula recurrente con que Sri Ramakrishna señalaba los dos grandes obstáculos para la vida espiritual (el apego sensual y el apego al dinero o las posesiones). El propio Ramakrishna ajustaba el ejemplo según su audiencia: a los hombres les hablaba de «mujer y oro», a las mujeres de «hombre y oro», dejando claro que no se trataba de un juicio sobre un género en particular, sino de una misma enseñanza sobre el apego.↩︎

  2. Luchi: pan frito bengalí de harina fina.↩︎