Kathamrita

Volumen II, sección VII, capítulo 2II · VII · Cap. 2

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Volumen II · Sección VII

Capítulo 2

Martes, 5 de junio de 1883


Conversación con Hazra — Diálogo entre guru y discípulo

Han dado las cinco de la tarde. Thakur está sentado en la escalinata junto a la veranda. Rakhal, Hazra y M. están sentados cerca de él. Hazra mantiene la actitud de «Soham».1

SRI RAMAKRISHNA (a Hazra) — Sí, así se acaban todos los embrollos. Él es el creyente y Él es el ateo; Él es el bueno y Él es el malo; Él es lo real y Él es lo irreal. La vigilia y el sueño, todos esos estados son Suyos; y Él, además, está más allá de todos ellos.

«A un campesino, ya en edad avanzada, le nació un hijo. Cuidaba mucho del niño. El niño fue creciendo. Un día el campesino estaba trabajando en el campo cuando alguien vino a darle la noticia de que el niño estaba gravemente enfermo, a punto de morir. Llegó a casa y encontró que su hijo había muerto. Su mujer lloraba desconsoladamente, pero el campesino no tenía ni una lágrima en los ojos. La mujer se lamentaba aún más ante los vecinos: “Se ha ido un hijo así, y este hombre no tiene ni una lágrima”. Después de un buen rato, el campesino se dirigió a su mujer y le dijo: “¿Sabes por qué no lloro? Ayer soñé que me había hecho rey y que era padre de siete hijos. En el sueño vi que los hijos eran hermosos y virtuosos. Fueron creciendo y adquirieron saber y rectitud. Justo entonces me desperté. Y ahora pienso: ¿lloraré por ese único hijo tuyo o por mis siete hijos?”. Según los jnanis, el estado de sueño es tan verdadero como el estado de vigilia.

»Dios es el hacedor; todo sucede por Su voluntad».

HAZRA — Pero es muy difícil de comprender. Al sadhu de Bhukailas lo hicieron sufrir tanto que, por decirlo así, lo mataron. Lo habían encontrado en samadhi. A veces lo enterraban, a veces lo metían en el agua, a veces le marcaban el cuerpo con hierros candentes. De esa manera le hicieron recobrar la conciencia. Con esos tormentos dejó el cuerpo. ¡La gente lo atormentó, y además murió por la voluntad de Dios!

El problema del mal y la inmortalidad del alma

SRI RAMAKRISHNA — Cada uno recibirá el fruto de sus actos. Pero por voluntad de Dios aquel sadhu dejó el cuerpo. Los kaviraj preparan el makaradhvaja dentro de una botella. La recubren de barro y la ponen al fuego. El oro que hay dentro de la botella, con el calor del fuego, se mezcla con otras sustancias y se vuelve makaradhvaja. Entonces el médico toma la botella, la rompe con cuidado y guarda el makaradhvaja que hay en su interior. Y entonces, ¿qué importa si la botella queda o si se pierde? Así también la gente piensa que mató al sadhu, pero quizá lo suyo ya se había formado. Después de alcanzar a Bhagavan, ¿qué importa si el cuerpo permanece o se va?

La diferencia entre el sadhu y el avatara

«El sadhu de Bhukailas estaba en samadhi. Hay muchas clases de samadhi. Lo que decía el sadhu de Hrishikesh coincidía con mi estado. A veces veo que dentro del cuerpo el aire se mueve como las hormigas; a veces se mueve a saltos, como el mono que salta de una rama a otra. A veces su movimiento es como el de un pez. Solo lo sabe quien lo vive. El mundo se olvida por completo. Cuando la mente baja un poco, digo: «¡Madre! Ponme bien, hablaré».

»Si no es un ishvarakoti (un avatara o similar),2 no regresa después del samadhi. Algunas personas, por la fuerza de su sadhana, entran en samadhi, pero ya no regresan. Cuando Él mismo viene como hombre, cuando se hace avatara, y tiene en Su mano la llave de la liberación de los seres humanos, entonces sí regresa después del samadhi. Para el bien de la gente».

M. (para sí) — ¿Acaso tiene Thakur en su mano la llave de la liberación de los seres humanos?

HAZRA — Basta con contentar a Dios. Con avatara o sin avatara.

SRI RAMAKRISHNA (sonriendo) — Sí, sí. En Vishnupur está la gran oficina de registro; si logras registrar la escritura allí, ya no hay líos en Goghat.

Diálogo entre guru y discípulo — la vida de Thakur narrada por Su sagrada boca

Hoy es martes, luna nueva. Ya ha anochecido. Se celebra el arati en el recinto del templo. En los doce templos de Shiva, en el templo de Radhakanta y en el de Bhavatarini suenan las conchas, las campanas y los demás instrumentos con sus sonidos auspiciosos.

Poco después de terminado el arati, Thakur Sri Ramakrishna salió de su cuarto a la veranda del sur y se sentó.

Por todas partes reina una oscuridad profunda; solo aquí y allá arden lámparas en el recinto del templo. Sobre el pecho del Bhagirathi se ha posado la sombra negra del cielo. Es luna nueva; Thakur ya de por sí se absorbe fácilmente en bhava, y hoy Su bhava se ha intensificado aún más. De vez en cuando pronuncia Om con Su sagrada boca y dice el nombre de la Madre. Es verano y dentro del cuarto hace mucho calor; por eso ha venido a la veranda. Un devoto le ha regalado una fina estera.

Extendieron la estera en la veranda. Thakur piensa en la Madre día y noche; recostado, habla en susurros con M.

SRI RAMAKRISHNA — Mira, ¡a Dios se le puede ver! Fulano lo ha visto, pero no se lo digas a nadie. Bien, ¿qué te gusta más, Dios con forma o Dios sin forma?

M. — Señor, ahora me gusta un poco más Dios sin forma. Aunque voy comprendiendo un poco que Él mismo ha tomado forma en todo esto.

SRI RAMAKRISHNA — Mira, ¿me llevarás en coche a la laguna de Mati Shil, en Belgharia? Allí echas arroz inflado y los peces vienen todos a comerlo. ¡Ah, qué dicha da ver a los peces jugando! Eso te inspirará: ¡como si el pez del Atman jugara en el océano de Satchidananda! Del mismo modo, cuando uno se para en un campo muy grande, se despierta el sentimiento de Dios. Es como si el pez de la olla hubiera pasado al estanque.

«Para verlo hace falta sadhana. Yo tuve que hacer una práctica espiritual muy dura. Bajo el árbol de bel practiqué toda clase de disciplinas espirituales. Me quedaba tirado al pie del árbol, diciendo: “¡Madre, muéstrate!”, y el cuerpo se me inundaba de lágrimas».

M. — ¡Usted ha hecho tanta práctica espiritual! ¿Y a los demás les va a salir todo en un instante? ¿Acaso se levanta una pared con solo pasar el dedo alrededor de la casa?

SRI RAMAKRISHNA (sonriendo) — Amrita dice: «¡Uno hace fuego y diez se calientan!». Y otra cosa: después de llegar al Nitya, es bueno permanecer en la lila.

M. — Usted ha dicho que la lila es para el deleite.

SRI RAMAKRISHNA — No. La lila también es verdadera. Y mira, cuando vengas, trae algo en la mano, aunque sea poca cosa. Uno mismo no debe decirlo; despierta orgullo. A Adhar Sen también le digo: «Trae algo de un paisa». A Bhavanath le digo: «Trae hojas de betel de un paisa». ¿Has visto qué bhakti tiene Bhavanath? Narendra y Bhavanath son como hombre y mujer. Bhavanath le es muy fiel a Narendra. Trae a Narendra en coche. Trae algo de comer. Esto hace mucho bien.

El camino del conocimiento y el escepticismo

«El jnana y el bhakti son ambos caminos. En el camino del bhakti hay que observar un poco más las reglas de conducta. En el camino del jnana, si alguien comete una falta de conducta, esa falta se destruye. Cuando se enciende un fuego muy grande, hasta una platanera que se arroje dentro se quema.

»El camino del jnana es el camino del razonamiento. A fuerza de razonar, a veces puede surgir un sentimiento ateo. Si el devoto tiene un deseo sincero de conocerlo, aunque le surja ese sentimiento ateo, no deja de pensar en Dios. Aquel cuyo padre y abuelo han sido agricultores, aunque en un año de inundación o sequía no haya cosecha, sigue cultivando la tierra».

Thakur habla recostado, con la cabeza apoyada en un almohadón. De vez en cuando le dice a M.: «Me duele un poco la pierna; frótamela un poquito, anda».

M., mientras servía los sagrados pies de loto de aquel venerado maestro espiritual, océano de misericordia sin motivo, escuchaba brotar de Su sagrada boca el sonido de los Vedas.

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Sri Sri Ramakrishna Kathamrita ~ Segunda Parte ~ Octava Sección

Notas


  1. «Yo soy Eso».↩︎

  2. Almas eternamente libres y perfectas, nacidas en la tierra para el bien de la humanidad, con al menos algunas de las características de un avatara.↩︎