Volumen II · Sección VI
Capítulo 1
Lunes, 4 de junio de 1883
Con los devotos en Dakshineswar, en el día de la puja de Phalaharini
Manilal, Trailokya Biswas, Ram Chatterjee, Balaram, Rakhal
Hoy es el decimocuarto día de la quincena oscura de Jyaishtha. Es Savitri Chaturdashi. Es además la luna nueva y la puja de Phalaharini. Thakur Sri Ramakrishna está sentado en su propio santuario en el templo de Kali de Dakshineswar. Los devotos vienen a contemplarlo. Es lunes, 4 de junio de 1883.
M. ha llegado el día anterior, domingo. Aquella noche se celebraba la puja de Katyayani. Thakur, absorto en amor divino, de pie ante la Madre en el natmandir, dice: «Madre, Tú eres la Katyayani de Braja:
Tú eres el cielo, Tú eres la tierra, oh Madre; Tú eres el mundo subterráneo.
De Ti vienen Hari, Brahma, los doce Gopalas.
Las diez grandes ciencias, Madre, los diez avataras.
Esta vez, de algún modo, has de hacerme cruzar».
Thakur canta y habla con la Madre. ¡Está completamente ebrio de amor divino!
Después volvió a su habitación y se sentó en el catre.
Aquella noche se estuvo cantando el nombre de la Madre hasta la medianoche.
El lunes por la mañana llegaron Balaram y algunos otros devotos. Con motivo de la puja de Phalaharini, Trailokya y los demás propietarios del jardín han venido con sus familias.
Son las nueve. Thakur, con el rostro sonriente, está sentado en la veranda redonda que da al Ganges. M. está cerca. Como jugando, Thakur ha puesto la cabeza de Rakhal en su regazo. Rakhal está acostado. Desde hace algunos días, Thakur ve a Rakhal como a Gopala en persona.
Trailokya pasa por delante, de camino a tener el darshana de la Madre Kali. Un sirviente lo sigue sosteniendo el paraguas. Entonces Thakur le dijo a Rakhal: «Eh, levántate, levántate».
Thakur está sentado. Trailokya lo saluda.
SRI RAMAKRISHNA (a Trailokya) — Dime, ¿ayer no hubo yatra (representación teatral)?
TRAILOKYA — No, no se pudo organizar bien.
SRI RAMAKRISHNA — Bueno, pase por esta vez. Cuida de que no vuelva a ocurrir. Siempre es bueno que se haga como manda la norma.
Trailokya respondió como correspondía y se marchó. Poco después llegó el sacerdote del templo de Vishnu, el señor Ram Chatterjee.
SRI RAMAKRISHNA — ¡Ram! Le he dicho a Trailokya que no hubo yatra y que cuide de que no vuelva a ocurrir. ¿Estuvo bien decirle eso?
RAM CHATTERJEE — Señor, ¿qué tiene de malo? Está bien dicho. Si hay una norma, lo justo es que siempre se cumpla.
SRI RAMAKRISHNA (a Balaram) — Oye, hoy come aquí.
Poco antes de la comida, Thakur se puso a contarles a los devotos muchas cosas sobre su propio estado. Estaban sentados Rakhal, Balaram, M., Ramlal y uno o dos devotos más.
El enojo con Hazra — Thakur Sri Ramakrishna y la visión de Dios en el ser humano
SRI RAMAKRISHNA — Hazra, además, me da lecciones: «¿Por qué te preocupas tanto por los muchachos?». Iba en coche a casa de Balaram cuando, en el camino, me vino una gran preocupación. Dije: «Madre, Hazra dice que por qué pienso tanto en Narendra y en todos los demás muchachos. Dice: “¿Por qué dejas de pensar en Dios y te angustias por estos muchachos?”». Mientras decía esto, de pronto me mostró que Ella misma se había hecho ser humano. En un receptáculo puro Ella se manifiesta con claridad. Cuando, tras esa visión, salí un poco del samadhi, empecé a enojarme con Hazra. Dije: «Ese granuja me había hecho sentir mal». Luego pensé: «¿Qué culpa tiene el pobre? ¿Cómo iba a saberlo?».
El primer encuentro de Sri Ramakrishna con Narendra
SRI RAMAKRISHNA — Yo los conozco: son Narayana en persona. Cuando vi por primera vez a Narendra, vi que no tenía conciencia del cuerpo. En cuanto le puse la mano sobre el pecho, perdió toda conciencia externa. Al volver en sí, exclamó: «¡Oye! ¿Qué me has hecho? ¡Yo tengo padre y madre!». También en casa de Yadu Mallik ocurrió exactamente lo mismo. Poco a poco fue creciendo en mí el anhelo ardiente de verlo; el corazón se me agitaba, se me retorcía. Entonces le dije a Bholanath1: «Dime, ¿por qué está así mi mente? ¿Por qué me pasa esto por un muchacho kayastha llamado Narendra?». Bholanath dijo: «Eso está en el Mahabharata. Cuando la mente de un hombre en samadhi desciende, se deleita en la compañía de personas sáttvicas. Solo cuando ve personas sáttvicas se calma su mente». Al oír esto, mi mente halló la paz. A veces me sentaba a llorar de ganas de ver a Narendra.
Notas
Bholanath Mukherjee, escribiente del templo de Kali y más tarde tesorero.↩︎