Kathamrita

Volumen II, sección III, capítulo 4II · III · Cap. 4

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Volumen II · Sección III

Capítulo 4

Domingo, 8 de abril de 1883


Canto de Ramlal y los demás y samadhi de Sri Ramakrishna

Thakur Sri Ramakrishna pidió que cantaran.

Ramlal y un empleado brahmín del templo de Kali cantan. Entre los instrumentos que los acompañan, un banya1 marca el compás:

Si moras en el Vrindavan de mi corazón, oh Kamalapati,

oh Tú que amas el bhakti, mi devoción será como la de Radha la casta.

Mi deseo de liberación será Brinda, la pastora;

mi cuerpo será como la ciudad de Nanda, mi ternura será como la de la madre Yashoda.

Sostenme, sostenme, oh Janardana2; levanta el monte Govardhan3 del peso de mis pecados.

Destruye ahora a los seis enemigos, la lujuria y los demás, esbirros de Kamsa.

Tocando la flauta de la gracia, sometiendo a la vaca de mi mente,

mora en el pastizal de mi corazón y cumple mi deseo; esta es mi súplica.

A orillas de mi Yamuna de amor, al pie del Vanshibat4 de la esperanza,

considerándome tu siervo, con ánimo compasivo, mora siempre allí.

Si dices: «Por amor a los pastorcillos permanezco cautivo en Braja»,

este pastorcillo tuyo, sin conocimiento, será tu siervo, oh Dasharathi.

¿Qué vale el color de una nube nueva ante la belleza de Shyam, semejante a la luna?

Con la flauta en la mano, la sonrisa en los labios, con su belleza ilumina el mundo.

Envuelto en un vestido amarillo, resplandeciente, más brillante que el relámpago,

con la guirnalda del bosque en el loto del corazón, meciéndose hasta los pies;

llevándose la honra y el linaje de las jóvenes, ilumina la orilla de la Yamuna;

la luna de la casa de Nanda vaga superando a todas las lunas.

Habiendo entrado en el templo de mi corazón, Shyam, morada de virtudes,

con el son de la flauta me arrebató, amiga, el aliento, la mente y el conocimiento.

¿A quién contaré la pena de Ganganarayan?

Si fueras a la Yamuna por agua, amiga, lo sabrías.

La cometa de mi mente volaba en el cielo de los pies de Shyama.

Al recibir el mal viento de la impureza, dio un tumbo y cayó.5

El medio para alcanzar a Dios es el amor ardiente — el amor de las gopis — «el tigre del amor»

SRI RAMAKRISHNA (a los devotos) — Como el tigre devora a dentelladas a los animales, así el «tigre del amor» devora a los enemigos: la lujuria, la ira y los demás. Una vez que nace el amor ardiente por Dios, ya no quedan lujuria, ira ni los demás enemigos. Las gopis llegaron a ese estado. Amor ardiente por Krishna.

«Y existe también el “colirio del amor”. Srimati dice: “¡Amiga, veo todo a mi alrededor lleno de Krishna!”. Ellas le respondieron: “Amiga, te has puesto el colirio del amor en los ojos, por eso lo ves así”. Se cuenta que se prepara un colirio quemando la cabeza de una rana, y que si uno se pone ese colirio en los ojos, ¡ve serpientes por todas partes!

»Los que viven entregados solo a la lujuria y la codicia6, los que no piensan en Dios ni una sola vez, son almas ligadas. ¿Qué gran obra se puede hacer con ellos? Son como un mango picoteado por un cuervo: no sirve como ofrenda a la Deidad, y uno duda hasta en comerlo.

»El alma ligada, el alma mundana, es como el gusano de seda. Si quisiera, podría romper el capullo y salir; pero él mismo ha construido su casa y le da pena abandonarla. Al final, la muerte.

»Las almas liberadas no están sometidas a la lujuria y la codicia. Algunos gusanos de seda cortan el capullo, tejido con tanto cuidado, y salen. Pero son uno o dos.

»Maya los mantiene engañados. Uno o dos alcanzan el conocimiento; ellos no se dejan engañar por el truco de maya; no se someten a la lujuria y la codicia. A aquel a quien le cae en el pie un fragmento de la olla de ceniza del cuarto de parto7, no le hace efecto el hechizo del “dam, dam” del prestidigitador. Ve con claridad lo que hace el prestidigitador.

»Sadhanasiddha y kripasiddha. Algunos, con mucho esfuerzo, llevan el agua hasta el campo; si logran llevarla, hay cosecha. A otro no le hizo falta llevar agua: el agua de la lluvia lo inundó todo. No tuvo que esforzarse para llevarla. Para escapar de las manos de esta maya hay que practicar sadhana con esfuerzo. El kripasiddha no necesita esforzarse. Pero son uno o dos.

»Y los nityasiddhas: en ellos, de vida en vida, el conocimiento y la conciencia ya están despiertos. Es como una fuente que estaba taponada. El obrero, al abrir otra cosa, destapó también la fuente, ¡y el agua empezó a brotar a chorros! Cuando la gente ve las primeras manifestaciones del amor por Dios en un alma eternamente perfecta, se queda atónita. Dice: “¿Dónde estaban escondidos tanto bhakti, tanto desapego, tanto amor?”».

Thakur habla del amor ardiente, del amor de las gopis. Vuelve a comenzar el canto. Ramlal canta:

¡Señor! Tú eres todo para mí, el sostén de mi vida, la esencia de las esencias.

No hay nadie en los tres mundos, fuera de Ti, a quien pueda llamar mío.

Tú eres la dicha y la paz, el apoyo y el sostén, la riqueza y la opulencia, el conocimiento, la inteligencia, la fuerza;

Tú eres el hogar, el lugar de descanso, el pariente, el amigo, la familia.

Tú eres esta vida, Tú la salvación, Tú el más allá, Tú la morada celestial;

Tú las normas de las escrituras, el guru que concede los deseos, fuente de infinita dicha.

Tú el medio, Tú el fin, Tú el creador y el sustentador, Tú el adorable,

el padre que castiga, la madre llena de ternura, el timonel en el océano del mundo.

SRI RAMAKRISHNA (a los devotos) — ¡Ah, qué canto! «¡Tú eres todo para mí!». Cuando llegó Akrura, las gopis dijeron a Srimati: «¡Radha, ha venido a llevarse todo tu tesoro!». Este es el amor. Este es el anhelo ardiente por Bhagavan.

Y el canto siguió:

(1) — ¡No sujetes, no sujetes la rueda del carro! ¿Acaso el carro anda por la rueda?

Hari, el portador del chakra8, es quien hace girar las ruedas; por su rueda gira el mundo.

(Estos versos aluden al episodio en que las gopis detuvieron las ruedas del carro de Sri Krishna cuando Él debía partir de Vrindavan hacia Mathura con Akrura).

(2) — ¡Querida sakhi! ¿Para quién enhebras ya con tanto esmero la guirnalda?

Mientras escuchaba el canto, Thakur Sri Ramakrishna se sumergió en el profundo océano del samadhi.

Los devotos lo miran sin parpadear, asombrados. No se oye ni un ruido. ¡Thakur en samadhi! Está sentado con las manos juntas, como se ve en la fotografía. Solo por los rabillos de los ojos le caen lágrimas de dicha.

Conversación con Dios — la visión de Sri Ramakrishna — Krishna lo llena todo

Al cabo de un largo rato, Thakur recobró un poco la conciencia ordinaria.

Todavía habla con Aquel a quien veía durante el samadhi; solo una que otra palabra llega a oídos de los devotos. Thakur se dice a sí mismo: «Tú eres yo, yo soy Tú. Tú comes, ¡Tú y yo comemos!… En verdad lo haces muy bien.

»¿Qué es esto? ¿Me ha dado la ictericia? ¡Te veo por todas partes!

»¡Krishna! ¡Oh Amigo de los desvalidos, Amado de mi vida! ¡Govinda!».

Diciendo «¡Amado de mi vida! ¡Govinda!», entró de nuevo en samadhi.

La habitación está en silencio. Los devotos miran una y otra vez, con ojos insaciables, a Thakur Sri Ramakrishna, en un profundo estado extático.

Notas


  1. Instrumento semicircular que se toca junto con la tabla (tambor).↩︎

  2. Epíteto del Señor Vishnu.↩︎

  3. Krishna levantó el monte Govardhan con su dedo. Por lo tanto, levantar el peso de los pecados significa mitigar sus efectos.↩︎

  4. Un árbol banyan en Vrindavan bajo el cual Krishna tocaba su flauta.↩︎

  5. Este canto ya se había entonado antes. Véase la Sección II, Capítulo VII de esta sección.↩︎

  6. Aquí «lujuria y codicia» traduce la expresión bengalí «কামিনী-কাঞ্চন» (kamini-kanchan), literalmente «mujer y oro»: la fórmula recurrente con que Sri Ramakrishna señalaba los dos grandes obstáculos para la vida espiritual (el apego sensual y el apego al dinero o las posesiones). El propio Ramakrishna ajustaba el ejemplo según su audiencia: a los hombres les hablaba de «mujer y oro» y a las mujeres, de «hombre y oro», dejando claro que no se trataba de un juicio sobre un género en particular, sino de una misma enseñanza sobre el apego.↩︎

  7. En la India, normalmente se mantiene una olla con cenizas de estiércol de vaca y otras sustancias en la habitación de parto para ahuyentar a los malos espíritus.↩︎

  8. Un arma con forma de rueda del Señor Vishnu.↩︎