Volumen II · Sección XXV
Capítulo 1
Jueves, 29 de octubre de 1885
El doctor y M. — ¿cuál es la esencia?
Son las diez de la mañana. Thakur está enfermo. Se encuentra en Shyampukur, en Calcuta. El doctor lo está tratando; su casa está en Shankharitola. Allí, un servidor de Thakur Sri Ramakrishna conversa con él. Su deber es visitar al doctor a diario para informarle del estado de Thakur.
EL DOCTOR — ¡Mira lo que dice Bihari (Bhaduri)! Dice que el espíritu de Goethe, su cuerpo sutil, salió, ¡y que el propio Goethe lo ve! ¡Qué cosa tan asombrosa!
M. — Paramahamsadeva dice: ¿qué nos importan a nosotros todas esas cosas? Hemos venido a este mundo para sentir devoción por los pies de loto de Dios. Él cuenta que un hombre fue a un huerto a comer mangos. Se puso a contar, con papel y lápiz, cuántos árboles, cuántas ramas, cuántas hojas había... ¡y eso que había ido a comer mangos! El hombre del huerto le dijo: «Si has venido a comer mangos, come mangos y vete. ¿Qué te importan a ti tantas hojas y tantas ramas?».
EL DOCTOR — Ya veo que Paramahamsa ha captado la esencia.
A continuación, el doctor se puso a contar muchas cosas sobre su hospital homeopático. Le habló de cuántos pacientes venían a diario y le mostró la lista; dijo que al principio el doctor Salzar y muchos otros lo habían desanimado, que escribían en su contra en muchas revistas mensuales, y cosas por el estilo.
El doctor subió al coche y M. subió con él. El doctor fue recorriendo la ciudad para ver a varios pacientes. Primero fue a Chorbagan, luego a Mathaghasa Gali y después a Pathuriaghata. Una vez vistos todos los pacientes, iría a ver a Thakur Sri Ramakrishna. El doctor fue a una casa de los Thakur en Pathuriaghata. Allí se demoró un poco. Al volver al coche, retomó la charla.
EL DOCTOR — Con este señor hablé de Paramahamsa. Hablamos de la Teosofía, del coronel Olcott. ¡Paramahamsa está enfadado con este señor! ¿Sabes por qué? Porque este dice: «Yo lo sé todo».
M. — No, ¿por qué iba a enfadarse? Aunque he oído que se vieron una vez. Paramahamsadeva estaba hablando de Dios, y entonces este señor dijo, en efecto: «Sí, ya sé todo eso».
EL DOCTOR — Este señor ha donado 32.500 rupias a la Asociación de Ciencias.
El coche siguió su marcha. Regresaban por Barabazar. El doctor se puso a hablar sobre el cuidado de Thakur.
EL DOCTOR — ¿Desean ustedes enviarlo a Dakshineswar?
M. — No, eso supondría una gran dificultad para los devotos. Si se queda en Calcuta, pueden ir y venir en cualquier momento y verlo.
EL DOCTOR — Pero esto está suponiendo muchos gastos.
M. — A los devotos no les importa ese gasto. Están buscando la manera de poder servirle. Gastos los hay aquí también. Lo que les preocupa es que, si va allí, no podrán verlo siempre.