Volumen II · Sección XXII
Capítulo 1
27 de diciembre de 1884. M., Prasanna, Kedar, Ram, Nityagopal, Tarak, Suresh y otros
Hoy es sábado, 27 de diciembre de 1884 (13 de Pausha), séptimo día de la quincena luminosa. Con motivo del nacimiento de Jesús, los devotos han tenido tiempo libre. Muchos han venido a ver a Thakur Sri Ramakrishna. Muchos han llegado desde temprano. M. y Prasanna llegaron y vieron que Thakur estaba en la galería del lado sur de su habitación. Al llegar, veneraron sus pies.
El señor Sarada Prasanna1 ve a Thakur Sri Ramakrishna por primera vez.
Thakur le dijo a M.:
THAKUR — ¿No trajiste a Bankim?
Bankim es un chico de la escuela. Thakur lo había visto en Bagbazar. Con solo verlo de lejos, había dicho que el muchacho era bueno.
Han venido muchos devotos. Están presentes Kedar, Ram, Nityagopal, Tarak, Surendra (Mitra) y otros, además de muchos devotos jóvenes.
Al cabo de un rato, Thakur ha ido a sentarse al Panchavati con los devotos. Estos lo rodean, unos sentados, otros de pie. Thakur está sentado sobre la plataforma de ladrillos al pie del Panchavati, mirando hacia el suroeste. Sonriendo, le dijo a M.:
THAKUR — ¿Trajiste el libro?
M. — Sí, señor.
SRI RAMAKRISHNA — A ver, léeme un poco, de a poco.
Sri Ramakrishna y el deber del rey
Los devotos miran con interés para ver de qué libro se trata. El libro se llama «Devi Chaudhurani». Thakur ha oído que en Devi Chaudhurani se habla del nishkama karma2. También había oído hablar bien del autor, el señor Bankim. Si escucha lo que ha escrito en el libro, podrá comprender su estado mental.
M. — La muchacha cayó en manos de un bandido. La muchacha se llamaba Prafulla y más tarde se convirtió en Devi Chaudhurani. El bandido en cuyas manos cayó la muchacha se llamaba Bhavani Pathak. El bandido era muy bueno. Hizo que Prafulla practicara mucha sadhana3 y bhajan4. Y le enseñó cómo practicar el nishkama karma. El bandido arrebataba dinero a los malvados y alimentaba a los pobres y desdichados, les daba limosna. Le dijo a Prafulla: «Yo castigo a los malvados y protejo a los buenos».
SRI RAMAKRISHNA — Ese es el deber de un rey.
M. — En otra parte hay una conversación sobre el bhakti. Bhavani Thakur envió a una muchacha para que se quedara con Prafulla. Su nombre era Nishi. Esa muchacha era muy devota. Decía: «Sri Krishna es mi esposo». Prafulla estaba casada. Prafulla no tenía padre, solo madre. La gente del barrio había levantado una calumnia contra ellas y las había aislado. Por eso el suegro no se llevó a Prafulla a su casa. Había casado a su hijo con otras dos muchachas. Pero Prafulla sentía un gran amor por su esposo. Si escuchan esto, lo entenderán bien:
NISHI — Yo soy su hija (de Bhavani Thakur), él es mi padre. Él también me ha entregado, por así decirlo.
PRAFULLA — ¿Entregado cómo?
NISHI — Con todo mi ser a Sri Krishna.
PRAFULLA — ¿Cómo es eso?
NISHI — Mi belleza, mi juventud, mi vida.
PRAFULLA — ¿Entonces Él es tu esposo?
NISHI — Sí, porque aquel que tiene pleno derecho sobre mí es mi esposo.
Prafulla suspiró profundamente y dijo: «No puedo decirlo. Nunca has visto a tu esposo, por eso dices eso; si hubieras visto a tu esposo, tu mente nunca se habría inclinado hacia Sri Krishna».
¡El tonto Brajeshwar (el esposo de Prafulla) no sabía tanto!
La joven dijo: «La mente de toda mujer puede inclinarse hacia Sri Krishna, porque Su belleza es infinita, Su juventud es infinita, Su opulencia es infinita».
Esta joven era discípula de Bhavani Thakur, pero Prafulla era analfabeta y no pudo responder a esto. Los fundadores de la religión hindú conocían la respuesta. Sabemos que Dios es infinito. Pero no podemos encerrar lo infinito en la pequeña jaula del corazón, aunque sí podemos encerrar lo finito. Por eso, el infinito Señor del Universo es el finito Sri Krishna en la jaula del corazón del hindú. El esposo es aún más claramente finito. Por eso, cuando el amor es puro, el esposo es el primer peldaño para ascender hacia Dios. Por eso, para la mujer hindú, el esposo es la deidad. En este aspecto, todas las demás sociedades son inferiores a la sociedad hindú.
Prafulla, muchacha tonta, no pudo entender nada de esto. Dijo: «Hermana, no puedo entender tantas cosas. ¿Cuál es tu nombre? Aún no me lo has dicho».
La joven dijo: «Bhavani Thakur me puso el nombre de Nishi. Soy Nishi, la hermana de Diba. Un día traeré a Diba para que conversen. Pero escucha lo que te estaba diciendo. Dios es el esposo supremo. Para la mujer, el esposo es la deidad. Sri Krishna es la deidad de todos. ¿Por qué dos deidades, hermana? ¿Dos Dioses? Si divides en dos el poco bhakti de esta pequeña vida, ¿cuánto quedará?».
PRAFULLA — ¡Bah! ¿Acaso el bhakti de una mujer tiene fin?
NISHI — El amor de una mujer no tiene fin. El bhakti es una cosa, el amor es otra.
¿Primero las prácticas espirituales o primero los estudios?
M. — Bhavani Thakur hizo que Prafulla comenzara sus prácticas espirituales.
«El primer año, Bhavani Thakur no permitía que ningún hombre fuera a casa de Prafulla, ni le permitía a ella hablar con ningún hombre fuera de casa. El segundo año, levantó la prohibición de hablar, pero no permitía que ningún hombre entrara en su casa. Luego, el tercer año, cuando Prafulla se afeitó la cabeza, Bhavani Thakur iba a verla llevando consigo a discípulos escogidos; Prafulla, con la cabeza rapada y el rostro inclinado, conversaba con ellos sobre las escrituras.
»Después comenzó la educación de Prafulla. Estudió gramática, el Raghuvamsha, el Kumarasambhava, el Naishadha, la Shakuntala. Un poco de Sankhya, un poco de Vedanta, un poco de Nyaya.»
SRI RAMAKRISHNA — ¿Sabes lo que significa esto? Que si no se estudia y se escucha, no hay jnana. Esa es la opinión de quien lo ha escrito y de la gente como él. Ellos piensan: primero los estudios, luego Dios; para conocer a Dios se necesita estudiar. Pero si quieres hablar con Yadu Mallik, ¿de qué te sirve saber primero cuántas casas tiene, cuánto dinero, cuántos bonos de compañía? Hay que entrar en su casa de cualquier manera, ya sea con halagos o recibiendo empujones de los porteros, y hablar con Yadu Mallik. Y si luego quieres saber sobre su dinero y sus riquezas, ¡con solo preguntarle a Yadu Mallik lo sabrás! Será muy fácil. Primero Rama, luego las riquezas de Rama: el mundo. Por eso Valmiki repetía la palabra sagrada 'Mara'. 'Ma' significa Ishvara, y luego 'Ra' significa el mundo: ¡Sus riquezas!
Los devotos, asombrados, beben el néctar de las palabras de Thakur.