Volumen II · Sección II
Capítulo 5
Domingo, 11 de marzo de 1883
Con el goswami, sobre la armonía de todas las religiones
Después de la comida, Thakur Sri Ramakrishna descansa en el lecho pequeño. La gente se va apiñando en la habitación y las galerías exteriores también están repletas. Dentro, los devotos están sentados en el suelo, con la mirada fija en Thakur. Kedar, Suresh, Ram, Manomohan, Girindra, Rakhal, Bhavanath, M. y muchos otros están presentes. El padre de Rakhal ha venido y también está sentado allí.
Un goswami vaishnava también está sentado en la habitación. Thakur le habla.
Siempre que veía a un goswami, Thakur inclinaba la cabeza y le hacía una reverencia; a veces se postraba por completo ante él.
¿La gloria del Nombre o el amor ardiente? — Ajamila
SRI RAMAKRISHNA — Veamos, ¿tú qué dices? ¿Cuál es el camino?
EL GOSWAMI — Señor, solo con el Nama, la repetición del santo Nombre, se logra. En la era de Kali, el Nombre tiene gran gloria.
SRI RAMAKRISHNA — Sí, el Nombre tiene mucha gloria, es cierto. Pero ¿qué se consigue sin amor ardiente? Hace falta que el alma se llene de un anhelo ardiente por Dios. Si uno se limita a repetir el Nombre mientras tiene la mente puesta en la lujuria y la codicia, ¿qué consigue?
«La picadura del escorpión o de la araña no se cura así, con una fórmula sagrada nada más; hay que aplicarle el humo de tortas de estiércol seco.»
EL GOSWAMI — Entonces, ¿y Ajamila? Ajamila era un gran pecador; no había pecado que no hubiera cometido. Pero a la hora de la muerte llamó a su hijo diciendo «Narayana», y se salvó.
SRI RAMAKRISHNA — Quizá Ajamila había realizado muchas buenas acciones en una vida anterior. Y está dicho que después practicó austeridades.
«También puede decirse que había llegado su hora final. ¿De qué sirve bañar al elefante? ¡Vuelve a revolcarse en el polvo y el barro y queda igual que antes! Pero si, antes de que entre al establo, alguien le sacude el polvo y lo baña, entonces el cuerpo se mantiene limpio.
»Con el Nombre uno se purifica una vez, pero enseguida quizá vuelva a mancharse con toda clase de pecados. Le falta firmeza; no toma la determinación de no volver a pecar. Bañarse en el Ganges borra todos los pecados. Pero ¿de qué sirve que se borren? La gente dice que los pecados se quedan en los árboles. Cuando el hombre vuelve de bañarse en el Ganges, esos viejos pecados saltan de los árboles y le caen sobre la nuca. (Todos ríen.) ¡Los viejos pecados vuelven a montarse en sus hombros! ¡Apenas da dos pasos después del baño, ya se le han vuelto a subir!
»Por eso repite el Nombre y, a la vez, ora para que nazca en ti el amor ardiente por Dios; y ora también para que disminuya tu apego a las cosas que duran solo dos días, como el dinero, el honor y los placeres del cuerpo.»
El vaishnavismo y el sectarismo — la armonía de todas las religiones
SRI RAMAKRISHNA (al goswami) — Si uno es sincero, puede alcanzar a Dios por cualquier religión. Los vaishnavas lo alcanzarán, los adoradores de la Madre Divina lo alcanzarán, los vedantistas lo alcanzarán y los brahmajnanis también; y los musulmanes y los cristianos igualmente lo alcanzarán. Si son sinceros, todos lo alcanzarán. Algunos se ponen a pelear. Dicen: «Si no adoras a nuestro Sri Krishna, no conseguirás nada»; o: «Si no adoras a nuestra Madre Kali, no conseguirás nada».
«A esta manera de pensar se le llama mentalidad dogmática; es decir: mi religión es la verdadera y todas las demás son falsas. Esa mentalidad es mala. A Dios se llega por muchos caminos.
»Otros dicen también que Dios tiene forma y que no carece de ella. Y vuelven a pelear. El vaishnava pelea con el vedantista.
»Si uno ve a Dios cara a cara, entonces puede hablar con certeza. El que lo ha visto sabe con certeza que Dios tiene forma y también carece de ella. Y hay en Él muchas cosas más que no pueden expresarse con palabras.
»Unos ciegos se acercaron a un elefante. Alguien les dijo que ese animal se llamaba elefante. Entonces se les preguntó cómo era el elefante. Ellos se pusieron a tocarle el cuerpo. Uno dijo: “¡El elefante es como una columna!”. Ese ciego solo había tocado la pata del elefante. Otro dijo: “¡El elefante es como un cesto de aventar!”. Ese solo había tocado una oreja. Así, los que habían tocado la trompa o la barriga decían cosas distintas. De la misma manera, cada uno, según lo poco que ha visto de Dios, piensa: “Dios es así y nada más”.
»Un hombre volvió de hacer sus necesidades y dijo: “Bajo aquel árbol he visto un camaleón hermoso, de color rojo”. Otro dijo: “Yo estuve bajo ese árbol antes que tú. ¿Por qué iba a ser rojo? Es verde, lo vi con mis propios ojos”. Otro dijo: “Eso lo sé muy bien; yo fui antes que ustedes y también vi ese camaleón. No es rojo ni verde: lo vi azul con mis propios ojos”. Otros dos dijeron: “Amarillo”, “Gris”, y así fueron nombrando toda clase de colores. Al final se armó una gran pelea. Cada uno estaba seguro de que lo que él había visto era lo cierto. Al ver que peleaban, un hombre les preguntó: “¿Qué ocurre?”. Cuando oyó todo el relato, dijo: “Yo vivo justamente bajo ese árbol y conozco bien a ese animal. Lo que cada uno de ustedes dice es verdad. Ese camaleón unas veces es verde, otras azul; así va tomando muchos colores. Y a veces lo veo sin ningún color. Sin atributos”.»
¿Con forma o sin forma?
SRI RAMAKRISHNA (al goswami) — Así que ¿de qué sirve decir solamente que Dios tiene forma? También es verdad que Él viene en un cuerpo humano, como Sri Krishna, y también es verdad que se muestra al devoto en muchas formas. Y también es verdad que Él no tiene forma: es el Akhanda Satchidananda. Los Vedas lo llaman a la vez con forma y sin forma, con atributos y sin atributos.
«¿Sabes cómo es? Satchidananda es como un océano sin fin. Así como, por efecto del frío, el agua del océano se vuelve hielo y bloques de hielo de muchas formas flotan en el agua del mar, del mismo modo, al contacto con el frío del bhakti, se contempla a Dios con forma en el océano de Satchidananda. Para el devoto, Él tiene forma. Y cuando sale el sol del jnana, el hielo se derrite y vuelve a ser agua, tal como era antes. Todo lleno de agua, por arriba y por abajo. Agua en el agua. Por eso en el Srimad Bhagavata se lo alaba así: Señor, Tú tienes forma y Tú careces de ella; ante nosotros andas hecho hombre, pero los Vedas dicen que Tú mismo estás más allá de la palabra y la mente.
»Con todo, puede decirse que para algunos devotos Él tiene forma eternamente. Hay lugares donde el hielo no se derrite y toma la forma de cristal.»
KEDAR — Señor, en el Srimad Bhagavata, Vyasa1 ha pedido perdón a Dios por tres faltas. En un pasaje dice: «Oh Bhagavan, Tú estás más allá de la palabra y la mente, pero yo solo he descrito tu lila, tu aspecto con forma; por tanto, perdona mi ofensa».
SRI RAMAKRISHNA — Sí, Dios tiene forma y también carece de ella, y además está más allá de la forma y de la ausencia de forma. No se lo puede limitar.
Notas
Rūpaṁ rūpavivarjitasya bhavato dhyānena yat kalpitaṁ,
stutyānirvacanīyatākhilaguro dūrīkṛtā yan mayā,
vyāpitvaṁ ca nirākṛtaṁ bhagavato yat tīrthayātrādinā,
kṣantavyaṁ jagadīśa tad vikalatādoṣatrayaṁ matkṛtam.Oh Señor del universo, perdona estas tres faltas mías, nacidas de mi limitación: que a Ti, que no tienes forma, te he atribuido una forma en la meditación; que, oh Maestro de todos, al alabarte he disipado tu carácter inefable; y que, con las peregrinaciones y otras prácticas, he negado tu omnipresencia.↩︎