Volumen II · Sección X
Capítulo 2
Miércoles, 28 de noviembre de 1883
Sri Ramakrishna en samadhi — Habla con la Madre en éxtasis divino
Thakur lleva mucho tiempo sentado. Se ha impacientado por ver a Keshab. Los discípulos de Keshab le dicen con humildad que está descansando un poco y que vendrá enseguida.
Keshab padece una enfermedad grave. Por eso los discípulos y la gente de la casa tienen tanto cuidado. Pero Thakur está cada vez más ansioso por ver a Keshab.
SRI RAMAKRISHNA (a los discípulos de Keshab) — ¡Oigan! ¿Qué necesidad hay de que venga él? ¿Por qué no entro yo?
PRASANNA (con humildad) — Sí, señor, vendrá en un momento.
THAKUR — ¡Vamos, son ustedes los que hacen tanto alboroto! Yo mismo voy a entrar.
Prasanna distrae a Thakur hablándole de Keshab.
PRASANNA — Su estado ahora es distinto. Igual que usted, habla con la Madre. Escucha lo que la Madre le dice, y ríe y llora.
En cuanto escucha que Keshab habla con la Madre del Universo, que ríe y llora, a Thakur lo embarga la emoción. ¡En un instante queda absorto en samadhi!
¡Thakur está en samadhi! Es invierno. Lleva puesta una abrigada chaqueta de lana verde y, sobre la chaqueta, un chal. El cuerpo erguido, la mirada fija. ¡Completamente sumergido! Pasa mucho tiempo en este estado. El samadhi no llega a su fin.
¡Ha caído la tarde! Thakur recobra un poco su estado natural. Se han encendido las luces en la sala de estar contigua. Intentan llevar a Thakur a sentarse allí.
Con gran esfuerzo lo llevaron a la sala de estar.
En la habitación había muchos muebles: un sofá, sillas, un perchero, una lámpara de gas. Sentaron a Thakur en el sofá.
Apenas se sienta en el sofá, vuelve a perder la conciencia exterior y se sumerge en éxtasis.
Mirando el sofá, como sumido en un sopor de embriaguez, murmura algo: «Antes todo esto era necesario. ¿Qué necesidad hay ahora?»
(Al ver a Rakhal) — Rakhal, ¿tú has venido?
Visión de la Madre del Universo y conversación con Ella — Inmortalidad del alma
Mientras habla, Thakur vuelve a ver algo. Dice:
«¡Aquí estás, Madre, has venido! Otra vez te muestras vestida con un sari de Benarés. ¡Madre, no hagas alboroto! ¡Siéntate, siéntate!»
Thakur sigue embriagado de éxtasis. La habitación está llena de luz. Los devotos brahmos están alrededor. Latu, Rakhal, M. y otros están sentados cerca. En estado de bhava, Thakur se dice a sí mismo:
«El cuerpo y el alma. El cuerpo ha venido y se irá de nuevo. El alma no muere. Es como la nuez de areca; cuando la nuez está madura, se separa de la cáscara, pero cuando está verde, es muy difícil separar el fruto de la cáscara. Cuando La ves, cuando La alcanzas, ¡se va la conciencia del cuerpo! Entonces sientes que el cuerpo es una cosa y el alma es otra.»
Entrada de Keshab
Keshab entra en la habitación por la puerta del este. Quienes lo habían visto en el templo del Brahmo Samaj o en el Town Hall se quedan asombrados al verlo reducido a piel y huesos. Keshab no puede mantenerse en pie; avanza apoyándose en la pared. Con mucho esfuerzo, llega frente al sofá y se sienta.
Mientras tanto, Thakur ha bajado del sofá y se ha sentado en el suelo. Al ver a Thakur, Keshab se postra en tierra y le hace reverencias durante largo rato. Tras las reverencias, se incorpora y se sienta. Thakur sigue en estado de éxtasis. Se dice algo a sí mismo. Thakur habla con la Madre.