Volumen II · Sección I
Capítulo 1
Lunes, 16 de octubre de 1882
Relato del pasado — La primera locura de amor divino de Sri Ramakrishna — 1858
Krishnakishore, el sadhu de Eredaha, Haladhari, Yatindra, Jay Mukhujje, Rasmani
Hoy Thakur Sri Ramakrishna está lleno de dicha. Narendra ha venido al recinto del templo de Kali de Dakshineswar. También están presentes otros devotos íntimos. Al llegar al templo, Narendra se bañó y recibió prasad1.
Hoy es el 31 de Ashvin, el cuarto día lunar de la quincena luminosa; lunes, 16 de octubre de 1882. El próximo jueves, en el séptimo día lunar, se celebra la Durga Puja.
Junto a Thakur Sri Ramakrishna están Rakhal, Ramlal y Hazra. Con Narendra han venido uno o dos jóvenes brahmos más. Hoy también ha venido M.
Narendra comió junto a Thakur. Después de la comida, Thakur Sri Ramakrishna pidió que prepararan una cama en el suelo de su cuarto para que descansaran Narendra y los demás devotos, especialmente Narendra. Sobre una estera habían puesto un acolchado y una almohada. Thakur, como un niño, se sentó también en la cama, junto a Narendra.
Habla con los devotos, vuelto sobre todo hacia Narendra, sonriente y lleno de dicha. Les cuenta, por medio de relatos, su propio estado y su propia vida.
SRI RAMAKRISHNA (a Narendra y a los demás devotos) — Después de que me sobrevino este estado, solo sentía un anhelo ardiente de oír hablar de Dios. Andaba buscando dónde se leía el Bhagavata, dónde el Adhyatma, dónde el Mahabharata. Iba a escuchar el Adhyatma a casa de Krishnakishore de Eredaha.
«¡Qué fe la de Krishnakishore! Estuvo en Vrindavan, y un día le dio sed. Fue hasta el pozo y vio a alguien que estaba allí de pie. Cuando le pidió agua, aquel dijo: “Yo soy de casta baja y usted es brahmín; ¿cómo voy a sacarle agua?”. Krishnakishore le dijo: “Tú di Shiva. Con solo decir Shiva, Shiva, quedarás purificado”. Aquel dijo “Shiva, Shiva” y le sacó el agua. ¡Un brahmín tan ortodoxo bebió esa agua! ¡Qué fe!
»Había llegado un sadhu al ghat de Eredaha. Un día pensamos ir a verlo. Yo le dije a Haladhari en el templo de Kali: “Krishnakishore y yo vamos a ver al sadhu. ¿Vienes?”. Haladhari respondió: “¿Qué se gana con ir a ver una jaula de barro?”. ¡Es que Haladhari lee el Gita y el Vedanta! Por eso llamó al sadhu “jaula de barro”. Yo fui y se lo conté a Krishnakishore. Se puso furioso y dijo: “¡Cómo! ¿Haladhari ha dicho eso? ¡Decir que el cuerpo de quien piensa en Dios, de quien piensa en Rama y por eso lo ha abandonado todo, es una jaula de barro! Él no sabe que el cuerpo del devoto es de pura Conciencia”. ¡Tan grande fue su enojo! Solía venir al templo de Kali a recoger flores, y si se topaba con Haladhari, ¡volvía la cara! ¡No le dirigía la palabra!
»A mí me dijo: “¿Por qué te quitaste el cordón sagrado?”. Cuando me sobrevino este estado, llegó algo como una tormenta de Ashvin y se llevó todo por los aires, ¡no sé adónde! No quedó rastro de lo de antes. ¡Sin conciencia de nada! El dhoti se me caía; ¿cómo iba a quedarse el cordón? Yo le dije: “Si alguna vez te da la locura a ti, entonces lo entenderás”.
»¡Y así fue! A él mismo le vino la locura. Entonces solo decía “Om, Om” y se quedaba callado, sentado a solas en una habitación. Todos pensaron que había perdido la cabeza y llamaron a un kaviraj2. Vino Ram Kaviraj de Natagar. Krishnakishore le dijo: “Mi buen hermano, cúrame la enfermedad, pero cuidado: ¡que no me cures mi Om3!”. (Risas de todos.)
»Un día fui y lo encontré sentado, preocupado. Le pregunté: “¿Qué pasa?”. Dijo: “Ha venido el cobrador de impuestos, por eso estoy preocupado. Ha dicho que, si no pago, venderá mis jarros y mis cuencos”. Yo le dije: “¿Qué ganas con preocuparte? A lo sumo se llevarán los jarros y los cuencos. Aunque se los lleven atados, a ti no te podrán llevar. ¡Porque tú eres kha (el espacio)!”. (Risas de Narendra y los demás.) Krishnakishore solía decir que él era como el espacio. Es que leía el Adhyatma. De vez en cuando le decía en broma: “Tú eres kha”. Le dije riendo: “Tú eres kha; el cobrador no podrá arrastrarte a ti”.
»En aquel estado de locura, a la gente le decía las cosas tal cual, la pura verdad. No me importaba el rango de nadie. Ver a un hombre rico no me daba miedo.
»Yatindra vino al jardín de Yadu Mallik. Yo también estaba allí. Le dije: “¿Cuál es el deber? ¿No es nuestro deber pensar en Dios?”. Yatindra respondió: “Nosotros somos gente de familia. ¿Qué liberación puede haber para nosotros? ¡Hasta el rey Yudhishthira tuvo que ver el infierno!”. Entonces me enojé mucho. Le dije: “¿Qué clase de hombre eres tú? ¿De Yudhishthira solo recuerdas que vio el infierno? ¿No recuerdas nada de su veracidad, su perdón, su paciencia, su discernimiento, su desapego, su devoción a Dios?”. Iba a decirle muchas cosas más. Hriday me tapó la boca. Poco después, Yatindra dijo “tengo un asunto que atender” y se marchó.
»Mucho tiempo después fui con el Capitán4 a casa de Saurindra Tagore. Al verlo le dije: “No puedo llamarte raja ni nada parecido, porque sería mentira”. Conversó conmigo un rato. Luego vi que empezaban a ir y venir visitantes occidentales y demás. Era un hombre rajásico, metido en toda clase de asuntos. Mandaron avisar a Yatindra. Él mandó decir: “Me duele la garganta”.
»En aquel estado de locura, un día, en el ghat5 de Baranagar, vi a Jay Mukhujje haciendo japa6, ¡pero distraído! Me acerqué y le di dos bofetadas.
»Un día vino Rasmani al templo. Entró en la sala de Kali. Solía venir a la hora de la adoración y me pedía que cantara una o dos canciones. Mientras cantaba, vi que ella, distraída, estaba escogiendo flores. ¡Al instante, dos bofetadas! Entonces, azorada, se quedó con las manos juntas.
»Le dije a Haladhari: “Hermano, ¿qué carácter es este que tengo ahora? ¿Qué remedio hay?”. Luego, a fuerza de llamar a la Madre, aquel carácter se fue.
El peregrinaje con Mathur, 1868 — Las lágrimas de Thakur al oír hablar de asuntos mundanos en Kashi
»En aquel estado, nada me gustaba salvo oír hablar de Dios. Si oía que se hablaba de asuntos mundanos, me sentaba y lloraba. Cuando Mathur Babu me llevó consigo de peregrinación, estuvimos unos días en Kashi, en casa de Rajababu. Yo estaba sentado en la sala de estar con Mathur Babu, y Rajababu y los suyos también estaban sentados. Vi que hablaban de asuntos mundanos: “se ha perdido tanto dinero”, y cosas por el estilo. Me puse a llorar y dije: “¡Madre, adónde me has traído! Yo estaba muy bien en el templo de Rasmani; hasta aquí, de peregrinación, oigo las mismas conversaciones sobre lujuria y codicia7. Pero allí (en Dakshineswar) nunca tuve que oír hablar de asuntos mundanos”».
Thakur pidió a los devotos, y especialmente a Narendra, que descansaran un poco. Él mismo fue a reposar un rato en su catre pequeño.
Notas
Alimento sacramental que ha sido ofrecido a la deidad.↩︎
Un médico ayurvédico.↩︎
Omkara, el símbolo védico del Ser Supremo.↩︎
El coronel Viswanath Upadhyaya, residente de Nepal. Abogado y emisario del rey de Nepal y su representante en Calcuta. Un brahmín muy ortodoxo y un gran devoto.↩︎
Escalinata de ladrillo a orillas de un río, estanque o reservorio.↩︎
Repetición del Nombre.↩︎
Aquí «lujuria y codicia» traduce la expresión bengalí «কামিনী-কাঞ্চন» (kamini-kanchan), literalmente «mujer y oro»: la fórmula recurrente con que Sri Ramakrishna señalaba los dos grandes obstáculos para la vida espiritual (el apego sensual y el apego al dinero o las posesiones). El propio Ramakrishna ajustaba el ejemplo según su audiencia: a los hombres les hablaba de «mujer y oro», a las mujeres de «hombre y oro», dejando claro que no se trataba de un juicio sobre un género en particular, sino de una misma enseñanza sobre el apego.↩︎