Volumen I · Sección IX
Capítulo 2
Miércoles, 28 de noviembre de 1883
La realización de Dios en la vida de familia: los medios
SRI RAMAKRISHNA — ¿Has oído el canto? «Pon la cerca del Nombre de Kali, y la cosecha no se echará a perder». Refúgiate en Dios y lo obtendrás todo. «Es la cerca firme de la Madre Divina de cabellos sueltos; Yama no se acerca a ella». Una cerca firme. Si logras alcanzarlo a Él, el mundo no te parecerá vano. Quien lo ha conocido ve que Él mismo se ha hecho los seres vivos y el universo. Alimentarás a tus hijos como si alimentaras a Gopal1. Verás a tu padre y a tu madre como Dios y la Madre Divina, y los servirás. Si vives en el mundo después de haberlo conocido, casi no queda relación mundana con la esposa. Los dos son devotos; solo hablan de Dios, viven entregados a las cosas de Dios. Sirven a los devotos. Él está en todos los seres, y los dos lo sirven a Él.
EL VECINO — Señor, no se ve un matrimonio así.
SRI RAMAKRISHNA — Existen, pero son muy raros. Los hombres mundanos no saben reconocerlos. Para que sea así, hace falta que los dos sean buenos. Solo es posible si ambos han recibido esa dicha de Dios. Hace falta una gracia especial de Dios. Si no, siempre hay desacuerdo, y uno de los dos tiene que apartarse. Si no hay armonía, es un gran tormento. Quizá la esposa se pase el día y la noche diciendo: «¡Padre! ¿Por qué me casaste en esta casa? No tuve qué comer ni pude alimentar a mis criaturas; no tuve qué vestir ni pude vestir a mis criaturas. ¡Ni una sola joya! ¿Qué dicha me has dado? ¡Con los ojos cerrados te la pasas diciendo Dios, Dios! ¡Deja esas locuras!».
UN DEVOTO — Existen todos estos obstáculos, y además quizá los hijos sean desobedientes. Y luego, ¡cuántas calamidades! Entonces, señor, ¿cuál es el remedio?
SRI RAMAKRISHNA — Practicar la disciplina espiritual viviendo en el mundo es muy difícil. Hay muchos estorbos. Eso no tengo que decírselo a ustedes: la enfermedad, la aflicción, la pobreza; y además no hay armonía con la esposa, el hijo es desobediente, necio, terco.
«Pero hay remedio. De vez en cuando hay que retirarse a la soledad para orarle a Él, y hay que esforzarse por alcanzarlo».
EL VECINO — ¿Hay que salir de casa?
SRI RAMAKRISHNA — No de manera definitiva. Cuando tengas un rato libre, ve a algún lugar solitario y quédate uno o dos días, sin ningún vínculo con los asuntos familiares, sin tener que conversar de asuntos mundanos con hombres mundanos. O vivir en soledad, o estar en compañía de personas santas.
EL VECINO — ¿Cómo reconoceré a una persona santa?
SRI RAMAKRISHNA — Es santa aquella persona cuya mente, cuyo corazón y cuya alma están entregados a Dios. Es santo quien ha renunciado a la lujuria y la codicia. El santo no mira a las mujeres con ojos mundanos; su mente siempre permanece recogida en su interior. Y si se acerca a una mujer, la mira como a una madre y la venera. El santo piensa siempre en Dios y no habla sino de temas divinos. Y sabiendo que Dios está en todos los seres, los sirve. A grandes rasgos, estas son las señales de una persona santa.
EL VECINO — ¿Hay que permanecer siempre en soledad?
SRI RAMAKRISHNA — ¿Has visto los árboles junto a la acera? Mientras son retoños, hay que ponerles una cerca alrededor; si no, las cabras y las vacas se los comen. Cuando el tronco engorda, ya no hace falta la cerca. Entonces, aunque ates un elefante al árbol, este no se quiebra. Si logras que el tronco engrose, ¿qué preocupación queda, qué temor? Esfuérzate primero por alcanzar el discernimiento. Úntate las manos con aceite y parte la yaca: la savia no se te pegará.
EL VECINO — ¿A qué se llama discernimiento?
SRI RAMAKRISHNA — El discernimiento consiste en reconocer que Dios es real y todo lo demás, irreal. «Real» significa eterno; «irreal», transitorio. Quien tiene discernimiento sabe que solo Dios es la Realidad y todo lo demás no lo es. Cuando surge el discernimiento, nace el deseo de conocer a Dios. Si amas lo irreal (los placeres del cuerpo, los honores del mundo, el dinero), no tendrás deseo de conocer a Dios, que es la Realidad misma. Solo cuando llega el discernimiento entre lo real y lo irreal se desea buscar a Dios.
«Escucha, oye un canto:
Ven, oh mente, vamos de paseo.
Al pie del Kalpataru (el árbol que concede los deseos) de Kali, oh mente, recogerás los cuatro frutos.
Pravritti y Nivritti son tus esposas; a Nivritti llévala contigo.
Su hijo se llama Discernimiento; pregúntale por las verdades.
¿Cuándo dormirás en el aposento divino con lo puro y lo impuro?
Cuando las dos coesposas se amen, entonces hallarás a la Madre Shyama.
El ego y la ignorancia, tus padres, échalos fuera.
Si te arrastran al foso de la delusión, aférrate al poste de la paciencia.
El mérito y el pecado, dos cabras: átalas a un poste insignificante.
Si no obedecen la prohibición, sacrifícalas con la espada del conocimiento.
Al hijo de la primera esposa, persuádelo desde lejos;
si no atiende a la razón, ahógalo en el océano del conocimiento.
Dice Prasad: si lo haces así, responderás ante la Muerte;
entonces, hijo mío, tesoro de tu padre, serás una mente según el corazón de tu padre.»
«Cuando surge el desapego en la mente, entonces viene el discernimiento; y con el discernimiento brotan en la mente las palabras de la verdad. Entonces la mente siente el deseo de ir de paseo al pie del Kalpataru de Kali. Si vas al pie de ese árbol, si vas junto a Dios, recogerás los cuatro frutos, los recogerás sin esfuerzo, como quien los recoge del suelo: dharma (rectitud), artha (riqueza), kama (cumplimiento de los deseos) y moksha (liberación). Al alcanzarlo a Él, también se obtienen dharma, artha y kama, lo que el hombre de familia necesita, si así lo desea».
EL VECINO — Entonces, ¿por qué se dice que el mundo es maya?
El vishishtadvaita y Thakur Sri Ramakrishna
SRI RAMAKRISHNA — Mientras no se ha alcanzado a Dios, hay que renunciar a todo diciendo «esto no, esto no». Quienes lo han alcanzado saben que Él mismo se ha hecho todo. Entonces lo ven así: Dios, maya, almas individuales, mundo. Él es todo, junto con los seres vivos y el universo. Si se separan la cáscara, la pulpa y las semillas de un bel, y alguien dice: «A ver cuánto pesaba el bel», ¿pesarás solo la pulpa, tirando la cáscara y las semillas? No; para pesarlo hay que tomar todo junto, cáscara y semillas incluidas. Solo así podrás decir: «El bel pesaba tanto». La cáscara es como el mundo. Los seres son como las semillas. Cuando discernías, llamabas a los seres y al mundo el anatman (el no-Atman), los llamabas irreales. Mientras se discierne, la pulpa parece lo esencial, y la cáscara y las semillas parecen carecer de sustancia. Pero cuando el discernimiento ha terminado, todo se siente como una unidad. Y se siente que la cáscara y las semillas del bel están hechas de la misma sustancia que la pulpa. Si comprendes el bel, lo comprenderás todo.
«Evolución e involución. Del suero de mantequilla viene la mantequilla, y de la mantequilla viene el suero de mantequilla. Si hay suero de mantequilla, también hay mantequilla; si hay mantequilla, también hay suero de mantequilla. Si existe el Atman, existe también el anatman (el no-Atman).
»Aquel a quien pertenece lo Eterno es también dueño del mundo fenoménico. Aquel a quien pertenece el mundo fenoménico es también dueño de lo Eterno, lo Absoluto. Aquel que se manifiesta como Ishvara se ha hecho los seres y el universo. Quien lo ha conocido ve que Él mismo se ha hecho todo: padre, madre, hijo, vecino, animales, bien y mal, lo puro, lo impuro, todo».
El sentido del pecado y la responsabilidad
EL VECINO — Entonces, ¿no hay pecado ni mérito?
SRI RAMAKRISHNA — Hay, y no hay. Si Él conserva el principio del ego, conserva también la conciencia de la diferencia. A uno o dos les borra por completo el ego, y esos pasan más allá del pecado y del mérito, del bien y del mal. Mientras no se ha realizado a Dios, la conciencia de la diferencia, el sentido del bien y del mal, estará ahí, ineludiblemente. Tú puedes decir de palabra: «Para mí el pecado y el mérito son iguales; hago lo que Él me hace hacer». Pero en tu interior sabes que todo eso son solo palabras; apenas cometas una mala acción, la mente se te agitará, intranquila. Aun después de realizar a Dios, si Él lo quiere, conserva el «yo, el siervo». En ese estado el devoto dice: «Yo soy siervo, Tú eres el Señor». A ese devoto le agradan los temas de Dios y las obras de Dios; no le agradan las personas que dan la espalda a Dios; no le agrada ninguna obra ajena a Dios. Así pues, aun en un devoto así Él conserva la conciencia de la diferencia.
EL VECINO — Señor, usted dice: vive en el mundo habiendo conocido a Dios. ¿Se lo puede conocer?
Lo «Desconocido e Incognoscible»
SRI RAMAKRISHNA — No se lo puede conocer por los sentidos ni por esta mente. Se lo conoce por la mente pura, la mente que no tiene deseos mundanos.
EL VECINO — ¿Quién puede conocer a Dios?
SRI RAMAKRISHNA — ¿Quién va a conocerlo por completo? Nos basta con lo que necesitamos. ¿Para qué quiero yo un pozo entero de agua? Con una jarra basta y sobra. Una hormiga se acercó a una montaña de azúcar. ¿Para qué necesita toda la montaña? Con uno o dos granos ya queda más que satisfecha.
EL VECINO — Nosotros tenemos perturbaciones; ¿se curan con una jarra de agua? ¡Quisiéramos comprender a Dios por completo!
El mundo: la perturbación y su medicina — «Mām ekaṃ śaraṇaṃ vraja»
Refúgiate solo en Mí.
SRI RAMAKRISHNA — Así es. Pero también hay medicina para la perturbación.
EL VECINO — Señor, ¿cuál es la medicina?
SRI RAMAKRISHNA — La compañía de personas santas, cantar su Nombre y sus glorias, orarle siempre. Yo le dije: «Madre, no quiero conocimiento; toma tu conocimiento, toma tu ignorancia; Madre, dame solo amor puro a tus pies de loto». Y no pedí ninguna otra cosa.
«A tal enfermedad, tal medicina. En el Gita Él ha dicho: “Oh Arjuna, refúgiate en Mí, y Yo te libraré de toda clase de pecados”. Refúgiate en Él y Él te dará buen entendimiento. Él tomará sobre sí toda la carga. Entonces toda clase de perturbación se alejará. ¿Se lo puede entender con este entendimiento? ¿Caben acaso cuatro seers de leche en una jarra de un seer? Y si Él no lo da a entender, ¿se lo puede entender? Por eso digo: refúgiate en Él; que haga lo que Él quiera. Él obra según su voluntad. ¿Qué poder tiene el hombre?».
Notas
Gopal: el Niño Krishna.↩︎