Volumen I · Sección VIII
Capítulo 2
Lunes, 26 de noviembre de 1883
Consejos a los hombres de familia
Dirigiéndose a los devotos brahmos reunidos, Thakur dice:
SRI RAMAKRISHNA —Es difícil vivir en el mundo sin apego. Pratap me dijo: «Señor, somos como el rey Janaka. Janaka vivió en el mundo sin apego; nosotros también haremos lo mismo». Yo le dije: «¡Como si bastara con quererlo para ser un rey Janaka! El rey Janaka alcanzó el conocimiento después de practicar muchas austeridades. Durante muchos años practicó una austeridad terrible, con la cabeza hacia abajo y los pies hacia arriba, y solo entonces volvió al mundo».
»¿Entonces no hay remedio para el hombre de familia? Sí, por supuesto que lo hay. Hay que practicar disciplina espiritual en soledad durante algunos días. Así se alcanza la devoción, así se alcanza el conocimiento; después puedes ir a vivir en el mundo sin inconveniente. Cuando practiques disciplina espiritual en soledad, te apartarás del mundo por completo. Que entonces no haya cerca de ti esposa, hijo, hija, madre, padre, hermano, hermana, parientes ni allegados. Durante la práctica en soledad, piensa: «No tengo a nadie; Dios es mi todo». Y llorando, llorando, pídele a Él conocimiento y devoción.
»Si preguntas: «¿Cuántos días he de dejar el mundo y quedarme en soledad?», pues hacerlo así un solo día ya es bueno; hacerlo tres días, aún mejor; o doce días, un mes, tres meses, un año: cada cual según pueda. Si vives en el mundo después de haber alcanzado el conocimiento y la devoción, ya no hay mucho que temer.
»Si te untas las manos con aceite y partes la yaca, la savia pegajosa no se te pega a las manos. En el juego de «ladrón, ladrón», una vez que tocas a la abuela, ya no hay peligro. Toca una vez la piedra filosofal y conviértete en oro; y una vez convertido en oro, aunque estés enterrado mil años en la tierra, cuando te saquen seguirás siendo oro.
»La mente es como la leche. Si pones esa mente en el agua del mundo, la leche y el agua se mezclarán. Por eso hay que dejar la leche en soledad, dejarla cuajar y sacar la mantequilla. Cuando, mediante la disciplina espiritual en soledad, se ha sacado de la leche de la mente la mantequilla del conocimiento y de la devoción, esa mantequilla puede ponerse sin dificultad en el agua del mundo. Esa mantequilla jamás se mezclará con el agua del mundo: flotará sin apego sobre el agua del mundo.