Volumen I · Sección VI
Capítulo 1
Domingo, 22 de julio de 1883
En el templo de Kali de Dakshineswar, conversación con los devotos sobre la verdad de Brahman y la Energía primordial; palabras sobre Vidyasagar y Keshav Sen.
Jnana-yoga y la doctrina del nirvana
Es el tercer día lunar de la quincena oscura de Ashadh, 22 de julio de 1883 según el calendario inglés. Hoy es domingo, y los devotos han vuelto a venir a ver a Sri Sri Paramahamsadeva. Los demás días casi no pueden venir; los domingos tienen un respiro. Adhar, Rakhal y M. salieron de Calcuta en un coche y llegaron al templo de Kali entre la una y las dos de la tarde. Thakur Sri Ramakrishna ha descansado un poco después de comer. En la habitación están sentados Mani Mallik y algunos devotos más.
En la parte oriental del gran patio del templo de Kali de Rasmani están el templo de Sri Sri Radhakanta y el de Sri Sri Bhavatarini1. En la parte occidental están los doce templos de Shiva. Justo al norte de la hilera de templos de Shiva se encuentra la habitación de Sri Sri Paramahamsadeva. Al oeste de la habitación hay una veranda semicircular. Allí solía quedarse de pie, mirando hacia el oeste, para contemplar el Ganges. En la franja de tierra entre el muro de contención del Ganges y la veranda se extiende el jardín de flores del templo. Este jardín es muy largo: hacia el sur llega hasta el límite de la finca; hacia el norte, hasta Panchavati, donde Thakur Sri Ramakrishna había practicado austeridades; y hacia el este, hasta las dos puertas de entrada del jardín. Junto a la habitación de Paramahamsadeva hay uno o dos flamboyanes2. Muy cerca hay gardenias, kokilaksha y adelfas blancas y rojas. En las paredes de la habitación cuelgan cuadros de deidades, entre ellos uno de Pedro hundiéndose en el agua y Jesús tomándolo de la mano para levantarlo. Hay también una estatua de piedra de Buda. Paramahamsadeva está sentado en el catre de madera, mirando hacia el norte. Los devotos están sentados en el suelo, unos en esteras, otros en asientos3. Todos contemplan fijamente la figura gozosa del gran santo.
No lejos de la habitación, junto al costado occidental del muro de contención, el sagrado Ganges fluía hacia el sur. En la estación de lluvias bajaba impetuoso, ¡como si tuviera una prisa enorme por llegar a su encuentro con el mar! En el camino, veía y tocaba una sola vez el templo de meditación del gran santo y seguía de largo.
El señor Mani Mallik es devoto brahmo desde hace muchos años y tiene sesenta o sesenta y cinco años. Hace algún tiempo había ido a visitar Kashi4. Hoy ha venido a ver a Thakur y le cuenta su viaje.
MANI MALLIK — Vi también a otro sadhu. Dice que sin dominio de los sentidos no se logrará nada. ¿De qué sirve solo decir «Dios, Dios»?
SRI RAMAKRISHNA — ¿Sabes qué piensa esa gente? Primero se necesita práctica espiritual. Se necesitan shama, dama, titiksha —calma mental, dominio de los sentidos y paciencia—. Ellos se esfuerzan por alcanzar el nirvana. Son vedantistas que solo razonan: «Brahman es real, el mundo es irreal». Es un camino muy difícil. Si el mundo es irreal, tú también eres irreal, el que lo dice también es irreal, y sus palabras son como un sueño. Es un asunto muy recóndito.
«¿Sabes cómo es? Como el alcanfor: cuando lo quemas, no queda nada. Si quemas madera, al menos queda ceniza. Después del discernimiento final viene el samadhi. Entonces ya no hay conciencia de “yo”, “tú”, “el universo”; no se sabe nada de eso.»
Encuentro con el pandit Padmalochan y con Vidyasagar
«Padmalochan era un hombre de gran conocimiento espiritual, pero aunque yo decía “Madre, Madre”, me respetaba mucho. Padmalochan era pandit de la corte del rey de Burdwan. Había venido a Calcuta y se alojaba en un jardín cerca de Kamarhati. Sentí deseos de ver a aquel pandit. Mandé a Hriday a averiguar si era orgulloso. Supe que el pandit no era orgulloso. Nos vimos. ¡Siendo tan jnani y tan pandit, lloró al oírme cantar un canto de Ramprasad! En ningún otro sitio he sentido tanta dicha al conversar. Me dijo: “Renuncia al deseo de frecuentar a los devotos; si no, gente de toda clase te hará caer”. Había debatido por escrito con Utsavananda, el guru de Vaishnavcharan, y luego me dijo: “Escuche usted un poco”. En una asamblea se debatió quién era más grande, si Shiva o Brahma. Al final los pandits brahmanes le preguntaron a Padmalochan. Padmalochan, que era tan sencillo, dijo: “Ninguno de mis antepasados en catorce generaciones vio jamás a Shiva ni a Brahma”. Al oír hablar de mi renuncia a la lujuria y la codicia5, un día me dijo: “¿Por qué has renunciado a todo eso? Esto es dinero, esto es barro; esa distinción nace de la ignorancia”. ¿Qué iba a decirle yo? Le dije: “Quién sabe, amigo; a mí el dinero y esas cosas no me gustan”.»
La compasión de Vidyasagar, pero el oro está oculto en su interior
«Había un pandit muy orgulloso. No aceptaba a Dios con forma. Pero ¿quién comprenderá las obras de Dios? Dios se le mostró como la Energía primordial. El pandit quedó inconsciente largo rato. Cuando recobró un poco la conciencia, no dejaba de repetir: “¡Ka! ¡Ka! ¡Ka!” (es decir, Kali).»
UN DEVOTO — Señor, usted ha visto a Vidyasagar. ¿Qué impresión le dio?
SRI RAMAKRISHNA — Vidyasagar tiene erudición, tiene compasión, pero no tiene visión interior. En su interior hay oro oculto. Si encontrara ese oro, reduciría todo el trabajo externo que hace y al final lo abandonaría del todo. Si supiera que Dios está dentro, en el corazón, su mente se dedicaría a meditar y pensar en Él. A algunos, después de mucho tiempo de hacer obras desinteresadas6, les llega al final el desapego, y la mente se vuelve hacia Dios; la mente se absorbe en Él.
«Lo que hace Ishwar Vidyasagar es muy bueno. La compasión es muy buena. Pero hay mucha diferencia entre la compasión (daya) y el apego (maya). La compasión es buena; el apego no es bueno. Maya es el amor a los parientes: a la esposa, a los hijos, a los hermanos, a las hermanas, a los hijos de los hermanos y de las hermanas, al padre, a la madre; solo a ellos. La compasión es amar por igual a todos los seres.»
Notas
La salvadora de la humanidad, un nombre de la Madre Divina.↩︎
Krishnachuda, o gulmohar.↩︎
Asanas.↩︎
Kashi, también llamada Benarés, un lugar de peregrinación.↩︎
Aquí «lujuria y codicia» traduce la expresión bengalí «কামিনী-কাঞ্চন» (kamini-kanchan), literalmente «mujer y oro»: la fórmula recurrente con que Sri Ramakrishna señalaba los dos grandes obstáculos para la vida espiritual (el apego sensual y el apego al dinero o las posesiones). El propio Ramakrishna ajustaba el ejemplo según su audiencia: a los hombres les hablaba de «mujer y oro», a las mujeres de «hombre y oro», dejando claro que no se trataba de un juicio sobre un género en particular, sino de una misma enseñanza sobre el apego.↩︎
Nishkama karma; obra desinteresada.↩︎