Kathamrita

Volumen I, sección V, capítulo 1I · V · Cap. 1

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Volumen I · Sección V

Capítulo 1

Jueves, 29 de marzo de 1883


Conversación con los devotos brahmo Sri Amrita, Sri Trailokya y otros en el templo de Kali de Dakshineswar

En el templo del samadhi

Es el quinto día lunar de la quincena oscura de Phalgun, jueves, 16 de Chaitra; 29 de marzo de 1883 d. C. Después de la comida del mediodía, Bhagavan Sri Ramakrishna descansa un poco. Está en esa habitación ya conocida del templo de Kali en Dakshineswar. Enfrente, hacia el oeste, el Ganges. El Ganges del mes de Chaitra. La marea ha comenzado a subir a las dos de la tarde. Han llegado algunos devotos. Entre ellos están el devoto brahmo Sri Amrita y el señor Trailokya, el de la voz melodiosa, que tantas veces ha cautivado el corazón de jóvenes y ancianos cantando las glorias del juego divino en el Brahmo Samaj de Keshab.

Rakhal está enfermo. Sri Ramakrishna habla de esto con los devotos.

SRI RAMAKRISHNA — Miren, Rakhal está enfermo. ¿Mejorará si toma soda? ¿Qué irá a pasar, hijo? Rakhal, come el prasad de Jagannath.

Mientras decía esto, Thakur quedó absorto en un arrebato extraordinario. Pareció ver al mismísimo Señor, que había venido ante él tomando la forma de un niño en el cuerpo de Rakhal. De un lado, Rakhal, el joven devoto de alma pura que había renunciado a la lujuria y a la codicia; del otro, aquellos ojos llenos de amor de Sri Ramakrishna, siempre ebrio de amor a Dios. Con toda naturalidad surgió en él el amor de madre. Se puso a mirar a ese niño Rakhal con amor de madre y a pronunciar con ternura el nombre «Govinda», «Govinda». ¡Quizá era ese el mismo sentimiento que surgía en Yashoda al ver a Sri Krishna!

Los devotos contemplan este extraño suceso cuando, de pronto, ¡todo queda inmóvil! Pronunciando el nombre «Govinda», Thakur Sri Ramakrishna, encarnación divina en forma de devoto, ha entrado en samadhi. ¡El cuerpo, inmóvil como una figura pintada! ¡Los sentidos parecen haber dejado de funcionar, como si se hubieran marchado! La mirada, fija en la punta de la nariz. No se sabe si está respirando o no. ¡Solo el cuerpo queda en este mundo! Quizá el pájaro del alma vaga por el cielo de la Conciencia. Aquel que hasta hace un momento se había afanado por su hijo como una verdadera madre, ¿dónde está ahora? ¿Se llama samadhi a este extraño cambio de estado?

En ese momento llegó un bengalí desconocido, vestido con ropas de color ocre, y tomó asiento.