Volumen I · Sección IV
Capítulo 3
Jueves, 14 de diciembre de 1882
asaṃśayaṃ mahābāho mano durnigrahaṃ calam |
abhyāsena tu kaunteya vairāgyeṇa ca gṛhyate ||
Sin duda alguna, oh de brazos poderosos, la mente es inquieta y difícil de dominar; mas con la práctica y con el desapego, oh hijo de Kunti, se la logra sujetar.
[Gita — 6.35]
El desapego intenso y el alma ligada
VIJAY — ¿En qué estado debe hallarse la mente del alma ligada para que pueda alcanzar la liberación?
SRI RAMAKRISHNA — Si por la gracia de Dios surge un desapego intenso, uno puede librarse del apego a la lujuria y la codicia. ¿Qué se llama desapego intenso? «Ya llegará, repitamos el nombre de Dios»: todo eso es desapego flojo. El prana (el aliento vital) de aquel que tiene desapego intenso se desvive por Dios, como una madre se desvive por el hijo que lleva en el vientre. Aquel que tiene desapego intenso no quiere nada fuera de Dios. Ve el mundo como un pozo hondo y siente que se está ahogando. Ve a sus parientes como cobras mortales y siente deseos de huir de ellos, y huye de veras. No piensa jamás: «Primero dejaré todo dispuesto para la familia, y luego pensaré en Dios». Tiene mucho empuje.
«Escucha una historia sobre lo que es el desapego intenso. En cierto país hubo sequía. Los campesinos cavaban zanjas para traer el agua desde lejos. Uno de ellos tenía mucho empuje, y un día hizo el voto: “Seguiré cavando la zanja hasta que llegue el agua y la zanja se una con el río”. Mientras tanto, llegó la hora del baño. Su mujer mandó a su hija con el aceite. La hija dijo: “¡Padre! Ya es tarde, úntate de aceite y báñate”. Él respondió: “Vete, ahora tengo trabajo”. Pasó el mediodía, llegó la una de la tarde y el campesino seguía trabajando en el campo. Ni hablar de bañarse. Entonces su mujer vino al campo y le dijo: “¿Por qué no te has bañado todavía? El arroz se ha enfriado. ¡Todo lo llevas al extremo! Puedes hacerlo mañana o después de comer”. El campesino la reprendió a gritos, la persiguió con la azada en la mano y le dijo: “¿No tienes juicio? No ha llovido. No se ha cosechado nada; este año, ¿qué van a comer los hijos? ¡Se van a morir todos de hambre! He hecho la promesa de que hoy traeré el agua al campo, y solo entonces hablaré de bañarme y de comer”. La mujer, viendo cómo iban las cosas, salió corriendo. El campesino trabajó todo el día con un esfuerzo que le molía los huesos, y al atardecer unió la zanja con el río. Entonces se sentó a un lado y se puso a mirar cómo el agua del río llegaba gorgoteando al campo. Su mente se calmó y se llenó de dicha. Fue a su casa, llamó a su mujer y le dijo: “Bueno, ahora dame el aceite y prepárame un poco de tabaco”. Luego, sin preocupación alguna, se bañó, comió y se quedó dormido plácidamente, ¡roncando! Este empuje sirve de ejemplo del desapego intenso.
»Otro campesino también estaba llevando agua al campo. Cuando su mujer fue y le dijo: “Ya es muy tarde, ven ahora; no hay necesidad de llegar a tanto”, él, sin protestar mucho, dejó la azada y le dijo a su mujer: “Ya que tú lo dices, ¡vamos!”. (Risas de todos). Ese campesino no consiguió llevar el agua al campo. Este es un ejemplo del desapego flojo.
»Si no hay mucho empuje, el campesino no consigue llevar el agua al campo; del mismo modo, el hombre no alcanza a Dios».