Kathamrita

Volumen I, sección III, capítulo 6I · III · Cap. 6

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Volumen I · Sección III

Capítulo 6

Sábado, 28 de octubre de 1882


yastvātmaratireva syād ātmatṛptaś ca mānavaḥ |

ātmany eva ca santuṣṭas tasya kāryaṃ na vidyate ||

Mas el hombre que se deleita solo en el Ser, que se sacia en el Ser y que está plenamente satisfecho en el Ser, para él no hay acción que realizar.

[Bhagavad Gita 3.17]

Los signos de haber alcanzado a Dios: los siete planos y el conocimiento de Brahman

SRI RAMAKRISHNA — En los Vedas se describen muchos estados distintos de quien conoce a Brahman1. El camino del conocimiento es un camino muy difícil. Si queda siquiera un rastro de inclinación mundana, de apego a la lujuria y la codicia2, no surge el conocimiento. Este camino no es para el Kaliyuga.

«Acerca de esto, los Vedas hablan de los siete planos. Estos siete planos son las moradas de la mente. Cuando la mente está en el mundo, sus moradas son el órgano genital, el ano y el ombligo. Entonces la mente no mira hacia lo alto: solo se ocupa de la lujuria y la codicia. El cuarto plano de la mente es el corazón. Allí se produce el primer despertar espiritual y se ve luz por todas partes. Quien ve esa luz divina se queda atónito y balbucea: «¡¿Qué es esto?! ¡¿Qué es esto?!». Entonces la mente ya no baja hacia el mundo.

»El quinto plano de la mente es la garganta. Quien tiene la mente en ese plano queda libre de la ilusión y de toda ignorancia, y ya no le agrada oír ni hablar de nada que no sea Dios. Si alguien habla de otra cosa, se levanta y se va de allí.

»El sexto plano de la mente es la frente. Cuando la mente llega allí, se contempla día y noche la forma de Dios. Todavía queda un poco de «yo». Esa persona, al ver aquella forma incomparable, enloquece e intenta tocarla y abrazarla, pero no puede. Es como la luz dentro de una linterna: uno diría que ya va a tocar la luz, que está a punto de tocarla; pero, como hay un cristal de por medio, no se puede tocar.

»La coronilla es el séptimo plano. Cuando la mente llega allí, sobreviene el samadhi y quien conoce a Brahman tiene la visión directa de Brahman. Pero en ese estado el cuerpo no dura mucho. La persona permanece inconsciente, no puede comer nada y, si le pones leche en la boca, se le escurre. En este plano la muerte llega a los veintiún días. Ese es el estado del brahmajnani. El camino de ustedes es el de la devoción. El camino de la devoción es muy bueno y fácil.»

Con el samadhi se abandonan las acciones. Recuerdo del pasado: Thakur abandona la ofrenda de agua y otros ritos

«Una vez alguien me dijo: «¡Señor! ¿Podría usted enseñarme el samadhi?». (Todos ríen.)

»Cuando llega el samadhi, se abandonan todas las acciones. Se abandonan la adoración, el japa y las demás prácticas, y también las ocupaciones mundanas. Al principio hay mucho alboroto y actividad. Cuanto más se avanza hacia Dios, más disminuye el despliegue de actividad. Hasta el canto del Nombre y de las glorias de Dios llega a cesar. (A Shivanath) Antes de que llegaras a la reunión, se hablaba mucho de tu nombre y de tus cualidades. En cuanto llegaste, todo eso cesó. Entonces la dicha está solo en verte. Entonces la gente dice: «¡Ah, aquí está Shivanath Babu, ha llegado!». Todo lo demás que se decía sobre ti se acaba.

»Después de que me sobrevino este estado, fui a hacer la ofrenda ritual de agua3 con agua del Ganges y vi que el agua se me escurría entre los dedos. Entonces, llorando, le pregunté a Haladhari: «¡Hermano, qué me ha pasado!». Haladhari me dijo: «A esto se le llama tener los dedos de la mano separados4». Después de ver a Dios, ya no se realizan la ofrenda ritual de agua ni las demás acciones.

»En el canto colectivo de himnos, al principio se canta: «¡Mi Nitai es un elefante embriagado! ¡Mi Nitai es un elefante embriagado!». Cuando el sentimiento se intensifica, quien canta solo dice: «¡Elefante! ¡Elefante!». Después, solo le queda en la boca la palabra «Elefante». Al final, diciendo solo «Ele», cae en bhavasamadhi. Entonces esa persona, que hasta ese momento cantaba, se queda callada.

»Es como en un banquete de brahmanes: al principio hay mucho alboroto. Cuando todos se han sentado con el plato de hoja delante, el alboroto disminuye bastante y solo se oye: «¡Trae luchi! ¡Trae luchi!». Luego, cuando empiezan a comer los luchi y el guiso, el ruido disminuye en doce dieciseisavos (tres cuartas partes). Cuando sirven el yogur, solo se oye «¡sorbo, sorbo!» (todos ríen); casi se puede decir que no hay ruido. Después de comer, el sueño. Entonces todo es silencio.

»Por eso digo que al principio hay mucho alboroto y actividad. Cuanto más se avanza por el camino de Dios, más disminuyen las acciones. Al final, el abandono de las acciones y el samadhi.

»Cuando la nuera de una casa está encinta, la suegra le reduce las tareas; al décimo mes casi no tiene que hacer nada. Cuando nace el niño, abandona del todo el trabajo. La madre solo se ocupa de cuidar al niño. Los quehaceres de la casa los hacen la suegra, la cuñada, la concuñada: todas ellas.»

El cuerpo de los avataras y otros después del samadhi: para enseñar a la gente

«Después de entrar en samadhi, el cuerpo casi nunca sobrevive. En algunos, el cuerpo se mantiene para enseñar a la gente, como en Narada y otros, y en avataras como Chaitanyadeva. Cuando se ha terminado de cavar un pozo, algunos se deshacen de la cesta y la azada; otros las guardan, pensando: “Por si a alguien del vecindario le hacen falta”. Esos grandes santos se afligen por el sufrimiento de los demás. No son egoístas, de los que piensan: “Con que yo alcance el conocimiento, basta”. Ya saben cómo es la gente egoísta. Si le dices: “Mea aquí”, no meará, no sea que te haga un favor. (Todos ríen.) Si le das un pice para que te traiga un sandesh de la tienda, te lo trae después de haberlo chupado y rechupado. (Todos ríen.)

»Pero en algunos hay un poder especial. Una persona común teme enseñar a la gente. La madera vieja y desgastada5 flota por sí sola, de algún modo, pero si se posa un pájaro encima, se hunde. En cambio, Narada y los demás son troncos grandes y resistentes6. Uno de esos troncos flota por sí solo y, además, puede llevar encima a muchos hombres, vacas y hasta elefantes.»

Notas


  1. Brahmajnani: Conocedor de Brahman.↩︎

  2. Aquí «lujuria y codicia» traduce la expresión bengalí «কামিনী-কাঞ্চন» (kamini-kanchan), literalmente «mujer y oro»: la fórmula recurrente con que Sri Ramakrishna señalaba los dos grandes obstáculos para la vida espiritual (el apego sensual y el apego al dinero o las posesiones). El propio Ramakrishna ajustaba el ejemplo según su audiencia: a los hombres les hablaba de «mujer y oro», a las mujeres de «hombre y oro», dejando claro que no se trataba de un juicio sobre un género en particular, sino de una misma enseñanza sobre el apego.↩︎

  3. Tarpana: Ofrenda ritual de agua a las deidades y a los antepasados.↩︎

  4. Galitahasta: «mano que se deshace». Las manos no retienen el agua durante el tarpana. Tras la visión de Dios, el agua se escurre entre los dedos y cesan el tarpana y los demás ritos.↩︎

  5. Madera habate: Madera vieja y desgastada.↩︎

  6. Madera bahaduri: Tronco grande y resistente, capaz de soportar mucho peso.↩︎