Volumen I · Sección III
Capítulo 4
Sábado, 28 de octubre de 1882
«Yato vacho nivartante. Aprapya manasa saha.»
«Aquello de lo cual las palabras retroceden, junto con la mente, sin poder alcanzarlo.»
[Taittiriya Upanishad — 2.4]
La naturaleza de Brahman no puede expresarse con palabras
Un devoto brahmo preguntó:
UN DEVOTO BRAHMO — ¿Dios es con forma o sin forma?
SRI RAMAKRISHNA — No se le pueden poner límites. Es sin forma y también con forma. Para el devoto es con forma. Para los jnanis, es decir, para aquellos a quienes el mundo les ha parecido un sueño, Él es sin forma. El devoto sabe: «Yo soy una cosa, el mundo es otra». Por eso Dios se muestra al devoto como una persona (el Dios Personal). El jnani —como el vedantista— solo discierne: «Esto no, esto no». Con el discernimiento, el jnani llega a sentir en su interior: «Yo soy irreal, y el mundo también es irreal, como un sueño». El jnani siente a Brahman en su interior. Pero no puede expresar con palabras lo que Él es.
«¿Sabes cómo es? Es como un océano de Satchidananda, sin orillas ni límites. Con el frío de la devoción, en algunos lugares el agua se vuelve hielo; se cuaja en forma de hielo. Es decir, para el devoto Él se manifiesta como una persona, y a veces toma una forma concreta. Cuando sale el sol del conocimiento, ese hielo se derrite, y entonces ya no se siente a Dios como una persona. Tampoco se ve ya su forma. Lo que Él es no puede decirse con palabras. ¿Quién lo diría? Quien iba a decirlo ya no existe. Ya no encuentra su ‘yo’.
»Discerniendo y discerniendo, el ‘yo’ y todo eso desaparecen. Primero le quitas a la cebolla la cáscara roja; después viene la cáscara blanca y gruesa. Si sigues pelando así, una y otra vez, adentro ya no encuentras nada.
»Allí donde no se encuentra el propio ‘yo’ —y además, ¿quién lo busca?—, ¿quién podrá decir cómo se percibe la naturaleza de Brahman?
»Una muñeca de sal fue a medir el océano. Apenas entró en el mar, se fundió y se hizo una con él. ¿Quién iba a dar noticias entonces?
»Esta es la señal del conocimiento pleno: cuando llega el conocimiento pleno, el hombre queda en silencio. Entonces la muñeca de sal del ‘yo’ se disuelve en el océano de Satchidananda y se hace una con él, y ya no queda ni rastro del sentido de diferencia.
»Mientras el discernimiento no termina, la gente discute y alborota sin parar. Cuando termina, se calla. Cuando el cántaro está lleno, cuando el agua del cántaro y el agua del estanque son una sola, ya no hay ruido. Mientras el cántaro no se llena, hay ruido.
»La gente de antes decía que, si un barco llegaba a las aguas negras, no volvía».
Pero el «yo» no se va
SRI RAMAKRISHNA — Muerto el «yo», se acaba el embrollo (risas). Por más que disciernas mil veces, el «yo» no se va. Para ti y para mí, el «yo» del devoto es bueno.
«Para el devoto, Brahman es con atributos. Es decir, Él se manifiesta como una persona, con una forma. Él escucha las oraciones. Esas oraciones que ustedes hacen, se las hacen a Él. Ustedes no son vedantistas, no son jnanis: son devotos. Acepten o no a Dios con forma, no importa. Basta con sentir que Dios es una persona: la persona que escucha las oraciones, que crea, sostiene y disuelve, una persona de poder infinito.
»Por el camino de la devoción se lo alcanza con facilidad».