Kathamrita

Volumen I, sección III, capítulo 3I · III · Cap. 3

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Volumen I · Sección III

Capítulo 3

Sábado, 28 de octubre de 1882


klaibyaṁ mā sma gamaḥ pārtha naitat tvayyupapadyate |

kṣudraṁ hṛdayadaurbalyaṁ tyaktvottiṣṭha paraṁtapa ||

No te rindas a la cobardía, oh Partha; no es digna de ti. Abandona esa despreciable flaqueza de corazón y levántate, oh azote de enemigos.

[Bhagavad Gita 2.3]

SRI RAMAKRISHNA — Aquel en quien se manifiesta el tamas de la devoción tiene una fe ardiente. Un devoto así obliga al Señor como un bandido obliga a un hombre a entregar su riqueza. «¡Golpeen, maten, aten!». Tal es la disposición de un bandido.

Thakur, con la mirada en lo alto y la voz empapada de amor, canta:

¿Quién desea Gaya, Ganga, Prabhas y demás, Kashi o Kanchi,

si diciendo «Kali, Kali, Kali» mi ajapa llega a su fin?

Quien dice «Kali» en las tres sandhyas, ¿qué ha de querer de la puja y la sandhya?

La sandhya vaga en su busca, pero nunca logra unirse a él.

La compasión, los votos, la caridad y demás ya no ocupan su mente;

los sacrificios y ritos de Madana están en los pies rojos de Brahmamayi.

Las virtudes del nombre de Kali, ¿quién podría conocerlas?

Mahadeva, el dios de los dioses, las canta con sus cinco bocas.

Thakur, arrebatado en éxtasis, como si estuviera iniciado en un agnimantra, canta:

La grandeza del Nombre y el pecado — Tres clases de maestros religiosos

Si muero, oh Madre, diciendo «Durga, Durga»,

Al final, a este pobre, ¿cómo no lo salvarás? Ya se verá, oh Shankari.

«¡Cómo! ¡He pronunciado Su Nombre, y todavía va a haber pecado en mí! ¡Soy Su hijo! ¡Heredero de Su poder y gloria! ¡Hay que tener un empuje así!

»Si se le cambia el rumbo al tamoguna, se alcanza la realización de Dios. Exígele con fuerza: Él no es un extraño, es de los tuyos. Y mira, este mismo tamas se puede usar también para el bien de los demás. Hay tres clases de médicos: el superior, el mediano y el ínfimo. El médico que llega, toma el pulso, dice “Toma la medicina, ¿eh?” y se va es el ínfimo: no se preocupa por saber si el enfermo la tomó o no. El médico que se esfuerza mucho en convencer al enfermo de que tome la medicina, el que le dice con dulzura: “Pero, hombre, sin la medicina, ¿cómo vas a curarte? Anda, querido, tómala; yo mismo te la preparo, tómala”, ese es el médico mediano. Y el médico que, al ver que el enfermo se niega por completo a tomarla, le pone la rodilla sobre el pecho y se la hace tragar a la fuerza, ese es el superior. Ese es el tamoguna del médico; esta cualidad beneficia al enfermo, no le hace ningún daño.

»Como los médicos, también los maestros religiosos son de tres clases. El que da la enseñanza religiosa y no vuelve a interesarse por sus discípulos es un maestro religioso ínfimo. El que, por el bien de sus discípulos, les explica una y otra vez las enseñanzas para que puedan asimilarlas, el que suplica y ruega mucho y les muestra cariño, es un maestro religioso de rango medio. Y al maestro religioso que llega incluso a emplear la fuerza cuando los discípulos se niegan por completo a escuchar, lo llamo maestro religioso superior».