Volumen I · Sección III
Capítulo 2
Sábado, 28 de octubre de 1882
Mām ca yo 'vyabhicāreṇa bhakti-yogena sevate,
sa guṇān samatītyaitān brahma-bhūyāya kalpate.
Quien me sirve con devoción inquebrantable trasciende estas tres gunas y se vuelve apto para ser Brahman.
[Gita — 14.26]
Conversando con los devotos
Con el rostro sonriente, Thakur miró a Shivanath y a los demás devotos y dijo:
SRI RAMAKRISHNA —¡Aquí está Shivanath! Miren, ustedes son devotos, y verlos me da mucha dicha. Así es el fumador de cáñamo: cuando ve a otro fumador de cáñamo, se pone contentísimo. Quizá hasta le dé un abrazo. (Risas de Shivanath y de todos.)
La naturaleza de los hombres de mundo — la gran importancia del Nombre
SRI RAMAKRISHNA —A los que veo que no tienen la mente en Dios, les digo: «Vayan a sentarse allí, un poco más allá». O les digo: «Vayan a ver los hermosos edificios» (todos los templos del recinto de Kali de Rasmani). (Risas de todos.)
»También he visto que, junto con los devotos, viene gente frívola, de mentalidad muy mundana. No les gustan las conversaciones sobre Dios. Puede que los devotos lleven largo rato hablando conmigo de Dios. Pero estos otros ya no aguantan seguir sentados; se inquietan. Una y otra vez les susurran al oído: «¿Cuándo se van? ¿Cuándo se van?». Quizá los devotos les digan: «Esperen un poco, nos iremos dentro de un rato». Entonces los otros, molestos, dicen: «Pues hablen ustedes; nosotros vamos a sentarnos en el bote». (Risas de todos.)
»Si les dices a los hombres de mundo que lo abandonen todo y se sumerjan en los pies de loto de Dios, nunca te escucharán. Por eso, para atraer a los mundanos, los dos hermanos Gaur1 y Nitai2 se pusieron de acuerdo y dispusieron lo siguiente: «Caldo de pez magur, regazo de una joven, ¡repite el nombre de Dios!». Muchos iban a repetir el nombre de Dios, tentados por las dos primeras cosas. Pero en cuanto probaban un poco del néctar del nombre del Señor, comprendían que el «caldo de pez magur» no es otra cosa que las lágrimas que se derraman por amor a Dios; que la «joven» es la tierra; y que el «regazo de la joven» es revolcarse en el polvo por amor a Dios.
»Nitai, de un modo u otro, hacía que repitieran el nombre de Dios. Chaitanyadeva dijo que el Nombre de Dios tiene una gloria inmensa. Puede que el fruto no llegue pronto, pero tarde o temprano llegará sin duda. Es como cuando alguien había dejado una semilla sobre la cornisa de una casa; pasado mucho tiempo, la casa se vino abajo y quedó en ruinas, y entonces aquella semilla cayó a la tierra, se convirtió en árbol y también dio su fruto.
La naturaleza humana y los tres gunas — sattva, rajas y tamas de la devoción
SRI RAMAKRISHNA —Así como en los hombres de mundo están presentes los tres gunas, sattva, rajas y tamas, también en la devoción están presentes las tres cualidades, sattva, rajas y tamas.
»¿Saben cómo es el sattva del hombre de mundo? La casa está deteriorada por aquí y por allá, y él no la repara. Las palomas cagan en la galería de culto, el patio se llena de verdín, y él ni se da cuenta. Los muebles son viejos y no se esfuerza por arreglarlos. En cuanto a la ropa, cualquier prenda le sirve. Es un hombre muy tranquilo, cortés, compasivo, afable; no hace mal a nadie.
»Y el rajas del hombre de mundo tiene también sus señales. Reloj, cadena de reloj, dos o tres anillos en los dedos. Los muebles de la casa, muy elegantes. En las paredes, el retrato de la reina, el retrato del príncipe, el retrato de algún gran personaje. La casa, encalada, sin una sola mancha en ningún sitio. Toda clase de ropa de buena calidad. También uniformes para los criados. Todo así, de este estilo.
»El tamas del hombre de mundo se reconoce en esto: el sueño, la lujuria, la ira, el orgullo y cosas por el estilo.
»Y luego está el sattva de la devoción. El devoto que tiene sattva medita en el mayor secreto. Quizá medite dentro del mosquitero, y todos piensan: «Está acostado; seguramente no durmió por la noche y por eso tarda en levantarse». En cuanto al cuerpo, lo cuida solo lo justo para mantener el estómago lleno; con arroz y verduras le basta. No hace ostentación con la comida. No hay pompa en el vestido. No hay boato en los muebles de la casa. Y el devoto sáttvico jamás adula a nadie para recibir dinero.
»Si en la devoción hay rajas, ese devoto quizá lleve una marca sagrada en la frente y un rosario de rudraksha3. Y en el rosario, de trecho en trecho, una cuenta de oro. (Risas de todos.) Cuando rinde culto a Dios, lo hace vestido con ropa de seda sin teñir.