Volumen I · Sección XVIII
Capítulo 5
Martes, 27 de octubre de 1885
El hombre de familia y la acción desinteresada — Teosofía
SRI RAMAKRISHNA (a Shyam Basu) — La vida de familia no tiene nada de malo. Pero haz tus tareas libre de deseos, con la mente puesta en los pies de loto de Dios. Mira, si a alguien le sale un divieso en la espalda, habla con todos y quizá hasta trabaja, pero su mente sigue puesta en el divieso. Es igual.
SRI RAMAKRISHNA — En el mundo, vive como una mujer infiel. Su mente está en el amante, pero ella hace todas las tareas de la casa. (Al doctor) ¿Has entendido?
EL DOCTOR — Si no tengo esa actitud, ¿cómo voy a entenderlo?
SRI RAMAKRISHNA (riendo) — ¡Y él lleva mucho tiempo en ese negocio! ¿Qué dices? (Risas de todos)
SHYAM BASU — Señor, ¿qué opina usted de la Teosofía?
SRI RAMAKRISHNA — En resumen, los que andan haciendo discípulos son gente de poca monta. Y los que buscan poderes sobrenaturales, es decir, toda clase de poderes, también son de poca monta. Por ejemplo, el poder de cruzar el Ganges caminando. O el de decir lo que alguien está diciendo en otro país. A esa gente le resulta muy difícil alcanzar el amor puro a Dios.
SHYAM BASU — Pero ellos (los teósofos) se esfuerzan por restablecer el hinduismo.
SRI RAMAKRISHNA — Yo no sé mucho de ellos.
SHYAM BASU — Por la Teosofía se llega a saber todo eso: adónde va el alma individual1 después de la muerte —al mundo de la luna, al mundo de las estrellas, etc.—.
SRI RAMAKRISHNA — Puede ser. ¿Sabes cuál es mi actitud? Alguien le preguntó a Hanuman: «¿Qué día lunar es hoy?». Hanuman respondió: «No sé nada de días de la semana, ni de días lunares, ni de la posición de los astros; solo pienso en Rama». Mi actitud es exactamente esa.
SHYAM BASU — Ellos dicen que existen almas elevadas2. ¿Usted qué cree?
SRI RAMAKRISHNA — Si usted cree en mis palabras, entonces las hay. Dejemos ahora estas cosas. Cuando mejore de mi enfermedad, vendrás. Si confías en mí, se encontrará la manera de que tengas paz. Ya ves, yo no acepto dinero ni ropa. Aquí no hay que dar ningún donativo, ¡por eso viene tanta gente! (Risas de todos)
SRI RAMAKRISHNA (al doctor) — Te digo esto, no te enfades: ya has hecho mucho de todo eso —has ganado dinero y honores, has dado conferencias—; ahora dedica la mente a Dios por unos días y ven aquí de vez en cuando; al oír hablar de Dios, se avivará en ti su recuerdo.
Pasado un rato, el doctor se levantó para despedirse. En ese momento llegó el señor Girish Chandra Ghosh, tomó el polvo de los pies de Thakur y se sentó. El doctor se alegró al verlo y volvió a tomar asiento.
EL DOCTOR — ¡Mientras yo estaba aquí, él no venía! En cuanto me dispongo a irme, aparece. (Risas de todos)
Girish y el doctor comenzaron a hablar de la Asociación de Ciencias.
SRI RAMAKRISHNA — ¿Me llevarás un día allí?
EL DOCTOR — Si vas allí, perderás el sentido al ver todas las maravillas de Dios.
SRI RAMAKRISHNA — ¿De veras?