Kathamrita

Volumen I, sección XVIII, capítulo 3I · XVIII · Cap. 3

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Volumen I · Sección XVIII

Capítulo 3

Martes, 27 de octubre de 1885


La soberbia del pandit — pecado y mérito

Thakur Sri Ramakrishna se dirigió de nuevo al doctor y le dijo:

SRI RAMAKRISHNA — Mira, mientras no se vaya el orgullo, no llega el conocimiento. «¿Cuándo seré libre? Cuando se vaya el “yo”.» «Yo» y «mío»: esas dos cosas son ignorancia. «Tú» y «Tuyo»: esas dos cosas son conocimiento. El verdadero devoto dice: «¡Oh Dios! Tú eres el hacedor, Tú lo haces todo; yo solo soy un instrumento, hago lo que Tú me haces hacer. Y todo esto es Tu riqueza, Tu opulencia, Tu universo. Tu casa, Tu familia: nada es mío. Yo soy Tu siervo. Solo tengo derecho a servirte según Tu mandato».

Los que han leído unos cuantos libros enseguida se llenan de orgullo. Tuve una conversación sobre Dios con K. Thakur. Él dijo: «Todo eso ya lo sé». Yo le dije: «El que ha estado en Delhi, ¿anda por ahí presumiendo y diciendo “he estado en Delhi”? El que es babu, ¿acaso dice “¡yo soy un caballero!”?».

SHYAM BASU — Él (K. Thakur) lo respeta mucho a usted.

SRI RAMAKRISHNA — ¡Ay, hermano, qué te voy a decir! ¡Qué orgullo tenía una barrendera del templo de Kali de Dakshineswar! Llevaba una o dos alhajas. Un par de personas pasaban a su lado por el mismo camino por donde ella venía, y la barrendera les gritó: «¡Eh! ¡Apártense!». Si así era ella, ¿qué voy a decir del orgullo de los demás?

SHYAM BASU — ¡Señor! Hay castigo para el pecado y, sin embargo, Dios lo hace todo. ¿Cómo se entiende eso?

SRI RAMAKRISHNA — ¡Vaya, tu mentalidad de mercader de oro!

NARENDRA — ¡Mentalidad de mercader de oro, es decir, mentalidad calculadora!

SRI RAMAKRISHNA — ¡Oye, Podo, cómete los mangos! ¿Cuántos cientos de árboles hay en el huerto, cuántos miles de ramas, cuántos millones de hojas? ¿Para qué te sirven esas cuentas? Tú has venido a comer mangos; come mangos y vete.

(A Shyam Basu) Tú has nacido como ser humano en este mundo para adorar a Dios. Procura que nazca en ti la devoción a los pies de loto de Dios. ¿Para qué meterte en tantos asuntos? ¿Qué vas a sacar de las discusiones filosóficas? Mira, con solo media medida de licor te puedes emborrachar. ¿Qué necesidad tienes de calcular cuántas medidas de licor hay en la taberna?

DOCTOR — Además, ¡el licor de Dios es infinito! ¡Ese licor no se acaba nunca!

SRI RAMAKRISHNA (a Shyam Basu) — Dale a Dios un poder general. Deja toda la carga en Sus manos. Si alguien le confía una responsabilidad a un hombre bueno, ¿acaso este obra mal? Si ha de castigar el pecado o no, eso lo verá Él.

DOCTOR — Lo que hay en Su mente, solo Él lo sabe. ¿Qué puede decir el hombre con sus cuentas? ¡Él está más allá de toda cuenta!

SRI RAMAKRISHNA (a Shyam Basu) — Ustedes siempre con lo mismo. La gente de Calcuta dice: «Dios tiene el defecto de la parcialidad», porque a uno lo tiene en la dicha y a otro en el dolor. Esos granujas ven en Dios lo mismo que llevan dentro de sí.

¿Es el «reconocimiento del mundo» el fin de la vida?

Hem venía a Dakshineswar. En cuanto me veía, me decía: «¿Qué tal, señor Bhattacharya? En el mundo hay una sola cosa: la honra, ¿no?». Que el fin de la vida humana es alcanzar a Dios, eso lo dicen pocos.