Volumen I · Sección XVIII
Capítulo 2
Martes, 27 de octubre de 1885
Discernimiento sobre el conocimiento y el vijnana — la visión de Brahman
Entre tanto, Thakur Sri Ramakrishna ha recobrado la conciencia del mundo exterior. El canto terminó. Entonces comenzó aquella conversación cautivadora, para el erudito y el ignorante, para el niño y el anciano, para el hombre y la mujer, para todos, sin excepción.
Ahora toda la asamblea está en silencio. Todos tienen los ojos puestos en aquel rostro. ¿Dónde está ahora la grave enfermedad? Su rostro sigue siendo como un loto abierto, como si de él brotara una luz divina. Entonces Sri Ramakrishna se dirige al doctor y le dice:
SRI RAMAKRISHNA — Abandona la vergüenza. Vas a pronunciar el nombre de Dios, ¿y qué vergüenza puede haber en eso? Vergüenza, aversión y miedo: mientras estos tres estén presentes, no se puede alcanzar a Dios. «Yo soy un hombre tan importante, ¿voy a bailar repitiendo el nombre del Señor? ¿Qué dirán de mí las personas importantes cuando lo oigan? Si dicen: “Oye, el doctor ha bailado repitiendo el nombre del Señor”, ¡qué vergüenza!». Abandona todas esas actitudes.
DOCTOR SARKAR — Yo no pienso así. Lo que diga la gente no me importa en absoluto.
SRI RAMAKRISHNA — ¡Tú de eso tienes de sobra! (Risas de todos).
Mira, ve más allá del conocimiento y de la ignorancia; entonces podrás conocerlo. El conocimiento de muchas cosas es ignorancia. El orgullo de la erudición también es ignorancia. La convicción firme de que el único Dios mora en todos los seres se llama conocimiento. Conocerlo de manera especial se llama vijnana. Es como cuando se te clava una espina en el pie: para sacarla hace falta otra espina. Después de sacarla, se tiran las dos. Al principio hay que traer la espina del conocimiento para quitar la espina de la ignorancia. Luego hay que tirar las dos, el conocimiento y la ignorancia. Porque Él está más allá del conocimiento y de la ignorancia. Lakshmana le dijo a Rama: «¡Rama! ¡Qué cosa tan asombrosa! Un sabio tan grande como el mismísimo Vasishtha1 se deshizo en llanto, fuera de sí, por el dolor de perder a sus hijos». Rama respondió: «Hermano, quien tiene conocimiento tiene también ignorancia; quien tiene conocimiento de lo Uno tiene también conocimiento de lo múltiple. Quien tiene noción de la luz tiene también noción de la oscuridad. Brahman está más allá del conocimiento y de la ignorancia, más allá del pecado y del mérito, más allá de la rectitud y de la falta de rectitud, más allá de lo puro y de lo impuro».
Dicho esto, Sri Ramakrishna recita un canto de Ramprasad:
Ven, mente mía, vamos a pasear.
Al pie de Kali, el árbol que concede los deseos, oh, recogerás los cuatro frutos.
Avanmanasagochara — más allá de las palabras y de la mente: la verdadera naturaleza de Brahman no puede describirse
SHYAM BASU — Después de tirar las dos espinas, ¿qué quedará?
SRI RAMAKRISHNA — La Conciencia eternamente pura. Pero ¿cómo te lo voy a hacer entender? Si alguien pregunta: «¿A qué sabe el ghi?», ¿cómo se lo vas a explicar? A lo sumo puedes decir: «¿Cómo es el ghi? Como el ghi». Una amiga le preguntó a una muchacha: «Tu marido ha llegado. Dime, hermana, ¿qué clase de dicha se siente cuando llega el marido?». La muchacha respondió: «Hermana, cuando tengas marido tú misma lo sabrás; ¿cómo te lo voy a explicar ahora?». Dice el Purana que, cuando Bhagavati nació en casa de Himalaya, se le mostró en muchas formas. El Rey de las Montañas, Giriraj, después de contemplar todas esas formas, le dijo por fin a Bhagavati: «Madre, que ahora tenga yo la visión de ese Brahman del que hablan los Vedas». Entonces Bhagavati le dijo: «Padre, si quieres tener la visión de Brahman, busca la compañía de los hombres santos».
Lo que es Brahman no se puede decir con palabras. Alguien dijo: «Todo se ha vuelto impuro; solo Brahman no se ha vuelto impuro». El sentido es este: los Vedas, los Puranas, los Tantras y todas las demás escrituras, por haber sido pronunciados con la boca, puede decirse que están mancillados; pero nadie hasta hoy ha podido decir con palabras qué es Brahman. ¡Por eso Brahman hasta hoy no ha sido mancillado! Y en cuanto al juego y al deleite con Satchidananda, no se puede expresar con palabras qué dicha es esa. Quien la ha tenido lo sabe.
Notas
Preceptor de Rama y un sabio santo.↩︎