Volumen I · Sección XVII
Capítulo 1
26 de octubre de 1885
Sri Ramakrishna con Girish, M., Chhoto Naren, Kali, Sarat, Rakhal, el doctor Sarkar y otros devotos
Es el día siguiente, lunes 26 de octubre de 1885, el 11 de Kartik, tercer día lunar de la quincena oscura de Ashvin. Sri Ramakrishna se aloja en la misma casa de Shyampukur, en Calcuta, para recibir tratamiento. El doctor Sarkar, su médico, lo visita casi a diario, y los devotos acuden a él con regularidad para informarle sobre el estado de Thakur.
Es otoño. Hace unos días se celebró la Durga Puja de otoño. Los discípulos de Sri Ramakrishna vivieron esta gran fiesta con una mezcla de alegría y tristeza, pues su Gurudeva lleva tres meses gravemente enfermo de cáncer de garganta. El doctor Sarkar y otros médicos han dado a entender que la enfermedad es incurable. Al oírlo, los desdichados discípulos derraman lágrimas en silencio y en soledad. Ahora Sri Ramakrishna se encuentra en esta casa de Shyampukur, donde sus discípulos lo cuidan con todas sus fuerzas. A través de este gran servicio, Narendra y otros jóvenes discípulos solteros, llenos de desapego, comienzan a ascender por los peldaños de la renuncia a la lujuria y la codicia.
A pesar de su grave enfermedad, la gente sigue acudiendo en grupos para recibir su darshana: al acercarse a Sri Ramakrishna sienten paz y alegría. ¡Es un océano de gracia incondicional! Su compasión (daya) no tiene límites: habla con todos, buscando su bienestar. Finalmente, los médicos, sobre todo el doctor Sarkar, le prohíben hablar por completo. Pero el propio doctor se queda seis o siete horas y dice: «No debes hablar con nadie más; solo conmigo».
El doctor queda cautivado por el néctar de las palabras de Sri Ramakrishna. Por eso se queda tanto tiempo.
Son las diez de la mañana. M. se dispone a ir a informar al doctor sobre el estado de Sri Ramakrishna y, antes de salir, conversa con él.
Sri Ramakrishna (a M.): «El malestar ha disminuido mucho. Me siento muy bien. Dime, ¿será por la medicina? Entonces, ¿por qué no tomar esa medicina?».
M.: «Voy a ver al doctor. Le contaré todo; él dirá qué es lo mejor».
Sri Ramakrishna: «Mira, Purna1 no ha venido en dos o tres días. Lo extraño mucho».
M.: «Kali babu, ¿por qué no vas a llamar a Purna?».
Kali: «Voy ahora mismo».
Sri Ramakrishna (a M.): «¡El hijo del doctor es un chico muy bueno! Dile que venga a verme».
Notas
Purna Chandra tiene 14 o 15 años.↩︎