Kathamrita

Volumen I, sección XIV, capítulo 1I · XIV · Cap. 1

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Volumen I · Sección XIV

Capítulo 1

Miércoles, 11 de marzo de 1885


Llegada de Sri Ramakrishna a casa de Balaram, y conversación y dicha con Narendra, Girish, Balaram, Chunilal, Latu, M., Narayan y otros devotos

Hoy, hacia las diez de la mañana, Sri Ramakrishna ha venido desde Dakshineswar a la casa de un devoto, el templo de Balaram Bose, y ha tomado allí el prasad de Sri Jagannath. Lo acompañan Latu y otros devotos.

¡Bendito seas, Balaram! Tu casa se ha convertido hoy en el principal centro de la actividad de Thakur. ¡A cuántos devotos nuevos atrajo y ató con la cuerda del amor! ¡Cuánto bailó y cuánto cantó en compañía de los devotos! ¡Es como si Sri Gauranga estuviera instalando el mercado del amor en el templo de Srivas1!

En el templo de Kali de Dakshineswar se sienta a llorar, ansioso por ver a los suyos, a los devotos íntimos. No duerme por las noches. Dice a la Madre: «Madre, él tiene gran devoción, atráelo hacia aquí. Madre, tráemelo aquí. Y si él no puede venir, entonces, Madre, llévame tú allá; yo iré a verlo». Por eso viene corriendo una y otra vez a casa de Balaram. A la gente solo le dice: «Balaram se ocupa del servicio de Jagannath; el alimento allí es muy puro». Cada vez que viene, manda enseguida a Balaram a invitar a otros. Le dice: «Ve, invita a Narendra, a Bhavanath, a Rakhal. Dar de comer a estos es dar de comer a Narayana. No son personas corrientes; han nacido de una porción de Dios. Si les das de comer, te irá muy bien».

Fue en la casa de Balaram donde se sentó por primera vez a conversar con Girish Ghosh. Fue aquí donde, durante el festival de los carros2, se vivió la dicha del canto de himnos. Fue aquí donde tantas veces ha habido «la feria de la dicha en la corte del amor».

«Pashyati tava panthanam» — El pequeño Naren

«Él mira tu camino».

M. enseña en una escuela cercana. Ha oído que Sri Ramakrishna vendrá a casa de Balaram hoy hacia las diez.

Aprovechando un breve descanso entre sus clases, llegó allí al mediodía. Al llegar, lo contempló y se postró ante él.

Thakur descansa un rato en la sala de visitas después de comer. De vez en cuando saca de una bolsita unas especias o un poco de cubeba3 y las mastica. Los devotos jóvenes están sentados a su alrededor.

SRI RAMAKRISHNA (con cariño) — ¿Cómo es que has venido ahora? ¿No hay escuela?

M. — Vengo de la escuela. Ahora no hay mucho trabajo allí.

UN DEVOTO — ¡No, señor! ¡Se ha escapado de la escuela! (Todos ríen.)

M. (para sí) — ¡Ay! ¡Es como si alguien me hubiera arrastrado hasta aquí!

Thakur pareció quedarse un poco preocupado. Luego hizo sentarse a M. a su lado y se puso a hablarle de muchas cosas. Y dijo: «Oye, escúrreme esta toalla y pon a secar la camisa. Y me duele un poco el pie, ¿podrías pasarme la mano suavemente?». M. no sabía servir, y por eso Thakur le enseñaba a hacerlo. M., apresurado, fue haciendo esas tareas una por una y le frotó suavemente el pie. Sri Ramakrishna, hablando de una cosa y de otra, le fue dando muchas enseñanzas.

Sri Ramakrishna y el colmo de la renuncia a la opulencia: un verdadero sannyasi

SRI RAMAKRISHNA (a M.) — Oye, esto me pasa desde hace unos días, ¿por qué será, dime? No puedo poner la mano sobre ninguna cosa de metal. Una vez toqué un cuenco, y fue como si me clavaran en la mano la espina de un bagre. Sentí un hormigueo y punzadas. Pero no hay manera de evitar tocar la jarra, así que pensé: «La cubro con la toalla y veo si puedo levantarla». Apenas puse la mano, volví a sentir en ella aquel hormigueo y aquellas punzadas, con mucho dolor. Al final recé a la Madre: «Madre, no volveré a hacer una cosa así. Madre, perdóname esta vez».

«Oye, el pequeño Naren va y viene. ¿Dirán algo en su casa? Es muy puro; nunca ha tenido trato con mujeres».

M. — Y además el receptáculo es grande.

SRI RAMAKRISHNA — Sí. Y además dice que, si oye una vez una charla sobre Dios, se le queda en la mente. Dice que de niño lloraba porque Dios no se le aparecía.

Así, M. y Thakur hablaron de muchas cosas acerca del pequeño Naren. En ese momento, uno de los devotos presentes dijo en voz alta: «¡Señor M.! ¿No va usted a la escuela?».

SRI RAMAKRISHNA — ¿Qué hora es?

UN DEVOTO — Faltan diez minutos para la una.

SRI RAMAKRISHNA (a M.) — Anda, vete ya, que se te hace tarde. Además, has dejado tu trabajo para venir. (A Latu) ¿Dónde está Rakhal?

LATU — Se ha ido a casa.

SRI RAMAKRISHNA — ¿Sin verme antes?

Notas


  1. Un devoto íntimo de Sri Chaitanya.↩︎

  2. El festival de los carros (Rathayatra).↩︎

  3. La cubeba es una pequeña baya picante de una planta de la familia de la pimienta.↩︎