Volumen I · Sección XIII
Capítulo 6
26 de octubre de 1884
Discernimiento vedántico: la doctrina de la maya y Sri Ramakrishna
Sri Ramakrishna (a Mahimacharan): Según la filosofía Vedanta, el mundo es todo maya, todo ilusorio como un sueño. El Paramatman es el testigo de los tres estados: vigilia, sueño y sueño profundo. Todo esto se ajusta a tu modo de pensar. El estado de vigilia y el de sueño son igualmente verdaderos. Escucha una historia que concuerda con tu forma de pensar.
Había una vez un campesino que era un gran jnani. Se dedicaba a la agricultura y tenía familia. Después de una larga espera, su esposa había dado a luz a un hijo al que llamaron Haru. Ambos padres lo amaban profundamente. ¡Y cómo no! Era su único hijo, la joya preciosa de la familia. El campesino era un hombre religioso y todos en el pueblo lo querían mucho. Un día estaba trabajando en el campo cuando alguien vino a decirle que Haru había contraído el cólera. El campesino regresó a casa y procuró que recibiera todos los cuidados médicos, pero el niño murió. Toda la familia estaba sumida en el dolor, pero el campesino actuaba como si nada hubiera pasado. Incluso consolaba a los demás, diciendo: «¿De qué sirve afligirse?». Luego volvió al campo a trabajar. Al regresar a casa, encontró a su esposa llorando aún más. Ella le dijo: «¡Qué duro de corazón eres! ¡No has derramado ni una lágrima por tu hijo!». El campesino respondió con calma: «¿Quieres saber por qué no lloro? Ayer tuve un sueño extraordinario. Soñé que era rey y padre de ocho hijos, y que vivía muy feliz. Entonces me desperté. Ahora me asalta una gran duda: ¿debo llorar por aquellos ocho hijos o por este único hijo tuyo, Haru?».
El campesino era un hombre de conocimiento espiritual. Veía que el estado de vigilia es tan ilusorio como el de sueño. Solo el Atman es eterno.
Yo lo acepto todo: el cuarto estado, turiya, y también la vigilia, el sueño y el sueño profundo. Acepto los tres estados. Acepto a Brahman y también la maya, los jivas y el universo. Lo acepto todo. Si no lo aceptara todo, el peso no estaría completo.
Un devoto: ¿Por qué faltaría peso? (Todos ríen).
Sri Ramakrishna: Brahman está cualificado por los seres vivos y el mundo. Al principio, al practicar el discernimiento de «neti, neti» (esto no, esto no), hay que dejar de lado al jiva y al mundo. Mientras persista el sentimiento del «yo», se percibe que Dios mismo se ha convertido en todo. Él se ha convertido en los veinticuatro principios.
Cuando se habla de la esencia del bel, se entiende que es solo la pulpa; se descartan las semillas y la envoltura. Pero, para saber cuánto pesaba el fruto entero, no basta con pesar la pulpa. Hay que pesar la pulpa, las semillas y la envoltura juntas. Al mismo fruto al que pertenece la pulpa pertenecen también las semillas y la envoltura.
Aquel a quien pertenece Nitya (lo Eterno) es también aquel a quien pertenece el juego divino.
Por eso lo acepto todo: tanto Nitya como el juego divino. No descarto el mundo llamándolo maya. Si lo hiciera, faltaría peso.
La doctrina de la maya y el vishishtadvaita: jnana-yoga y bhakti-yoga
Mahimacharan: ¡Qué hermosa armonía! De Nitya surge el juego divino, y del juego divino se vuelve a Nitya.
Sri Ramakrishna: Los jnanis lo ven todo como un sueño. Los devotos aceptan todos los estados. El jnani da leche a gotas. (Todos ríen). Algunas vacas escogen mucho lo que comen; por eso dan leche a chorritos. Pero las que no escogen tanto y comen de todo dan leche a raudales. El devoto más elevado acepta tanto Nitya como el juego divino. Por eso puede seguir gozando de Dios incluso cuando su mente desciende de Nitya. El devoto más elevado da leche a raudales. (Todos ríen).
Mahima: Pero esa leche tiene cierto olor. (Todos ríen).
Sri Ramakrishna (sonriendo): Sí, es verdad, pero basta con hervirla un poco. Hay que ponerla un rato al fuego del conocimiento. Entonces el olor desaparecerá. (Todos ríen).
Omkara y la unión de Nitya y el juego divino
(A Mahima): Vosotros explicáis el Omkara diciendo simplemente «a, u, m».
Mahimacharan: A para la creación, u para la preservación y m para la disolución.
Sri Ramakrishna: Yo uso el símil del tañido de una campana: «t-a-a-m-m». El juego divino se funde en Nitya; lo denso, lo sutil y lo causal se funden en el Gran Causal. Los estados de vigilia, sueño y sueño profundo se funden en turiya. La campana vuelve a sonar: es como si algo pesado cayera en el océano y levantara olas. Así surge de Nitya el juego divino. Del Gran Causal aparecen los cuerpos densos, sutiles y causales; de turiya surgen los estados de vigilia, sueño y sueño profundo. Y las olas del Gran Océano vuelven a fundirse en él. De Nitya al juego divino, y del juego divino a Nitya. Por eso uso el símil del sonido «t-a-a-m-m». He visto todo esto con claridad. Me han mostrado el Océano de la Conciencia: no tiene límites. De él surgió todo este juego divino, y en él volvió a disolverse. Millones de universos nacen en el cielo de la Conciencia (chidakasha) y en él vuelven a disolverse. No sé tanto de lo que dicen vuestros libros.
Mahima: Quienes vieron todo esto no escribieron las escrituras. Estaban absortos en su propia realización. ¡Cuándo iban a tener tiempo para escribir! Para escribir hace falta una mente algo analítica. Fueron otros quienes lo escribieron tras escucharlo de ellos.
Cuánto dura el apego al mundo: hasta alcanzar la dicha de Brahman
Sri Ramakrishna: Las personas mundanas preguntan: «¿Por qué no desaparece nuestro apego a la lujuria y la codicia?». El apego desaparece cuando se alcanza a Dios. Una vez que se experimenta la dicha de Brahman, la mente ya no corre tras los placeres de los sentidos, la riqueza, el honor o el prestigio.
Si una polilla ve la luz una vez, ya no vuelve a la oscuridad.
Alguien le dijo a Ravana: «Adoptas tantas formas ilusorias para acercarte a Sita. ¿Por qué no adoptas la forma de Ram y vas a verla?». Ravana respondió: «Cuando pienso en Ram, hasta el puesto de Brahma me parece insignificante; ¡cuánto más la esposa de otro hombre! ¿Cómo voy, entonces, a adoptar la forma de Ram?».
A medida que crece la bhakti, disminuye el apego al mundo: el desapego de los devotos de Chaitanyadeva
Para eso se realizan las prácticas espirituales y el bhajan. Cuanto más pienses en Él, menor será tu apego a los placeres triviales del mundo. Cuanta más devoción sientas por Sus pies de loto, menos desearás los objetos de los sentidos y menos te preocuparás por la comodidad del cuerpo. Verás a la esposa de otro como a tu madre, y a tu propia esposa como una amiga que te acompaña en el dharma. Desaparecerá tu naturaleza animal y surgirá en ti la naturaleza divina. Estarás completamente libre de apego al mundo. Entonces, aunque sigas viviendo en él, andarás como un liberado en vida (jivanmukta). Los devotos de Chaitanyadeva vivían en el mundo sin apego.
El misterio profundo del jnani y el devoto
(A Mahima): Puedes exponer mil argumentos del Vedanta ante un verdadero devoto y decirle que el mundo es como un sueño, pero su bhakti no desaparecerá. Siempre quedará algo de ella. Una mano de mortero quedó en un campo de juncos, y de ahí que se diga: «La mano de mortero destruyó la dinastía».
Quien nace con un elemento de Shiva se convierte en jnani. Su mente tiende siempre a esta comprensión: «Solo Brahman es real; el mundo es ilusorio». Quien nace con un elemento de Vishnu posee prema-bhakti, y esa devoción amorosa nunca desaparece. Aunque disminuya un poco por el discernimiento, con el tiempo vuelve a brotar con fuerza, como aquella mano de mortero que acabó destruyendo la dinastía de los Yadus.