Kathamrita

Volumen I, sección XIII, capítulo 3I · XIII · Cap. 3

Tamaño 100%

Interlineado 1,60

Volumen I · Sección XIII

Capítulo 3

Domingo, 26 de octubre de 1884


Con los devotos — Diversos temas — El misterio profundo del éxtasis y del estado supremo de amor divino

Además de Mahimacharan y los demás, han venido algunos devotos de Konnagar. Uno de ellos había estado un buen rato razonando y debatiendo con Sri Ramakrishna.

DEVOTO DE KONNAGAR — Señor, he oído que usted entra en éxtasis, que experimenta el samadhi. Explíquenos por qué ocurre y cómo ocurre.

SRI RAMAKRISHNA — Radha experimentaba el estado supremo de amor divino, y si alguna de sus amigas gopis iba a tocarla, otra decía: «No toques este cuerpo donde se deleita Krishna; ahora, dentro de este cuerpo, Krishna se está divirtiendo». Sin experimentar a Dios no se alcanza el éxtasis ni ese estado supremo de amor divino. Cuando un pez sube desde las profundidades, el agua se agita; y si el pez es grande, el agua se revuelve toda. Por eso se dice: «En el éxtasis ríe, llora, baila y canta».

«No se puede permanecer mucho tiempo en éxtasis. Si uno se sienta ante un espejo y no hace más que mirarse la cara, la gente pensará que está loco».

DEVOTO DE KONNAGAR — He oído que usted tiene la visión de Dios; entonces, muéstrenoslo.

Sin acción ni práctica espiritual no se tiene la visión de Dios

SRI RAMAKRISHNA — Todo depende de la voluntad de Dios; ¿qué puede hacer el hombre? A veces, mientras uno repite Su nombre, brotan las lágrimas; a veces no brotan. Al meditar en Él, un día uno siente una gran inspiración y otro día no sucede nada.

«Hay que esforzarse; solo entonces se tiene la visión. Un día, en éxtasis, vi Haldarpukur1. Vi a un hombre de baja condición que apartaba el verdín flotante para sacar agua; de vez en cuando levantaba la mano y miraba el agua. Era como si me mostrara que, sin apartar el verdín, no se ve el agua; que sin esfuerzo no se alcanza la devoción ni se tiene la visión de Dios. La meditación, la repetición del nombre, todo eso es acción; cantar Su nombre y Sus glorias también es acción; y la caridad y los sacrificios también son acción.

»Si quieres mantequilla, tienes que cuajar la leche. Luego hay que dejarla en un lugar tranquilo. Y cuando la leche ha cuajado, hay que batirla con esfuerzo. Solo así se saca la mantequilla».

MAHIMACHARAN — Sí, señor, ¡hay que esforzarse, por supuesto! Hay que trabajar mucho para lograrlo. ¡Cuánto hay que leer! Las escrituras son infinitas.

¿Primero el conocimiento (el discernimiento) o alcanzar primero a Dios?

SRI RAMAKRISHNA (A Mahima) — ¿Cuántas escrituras vas a leer? ¿De qué sirve solo razonar? Primero esfuérzate por alcanzarlo; ten fe en las palabras del guru y haz algún esfuerzo. Si no tienes guru, ruega a Dios con anhelo ardiente; Él mismo te hará saber cómo es.

«¿Qué vas a saber leyendo libros? Mientras no llegues al mercado, desde lejos solo oirás un rumor confuso. Cuando llegas al mercado, es otra cosa. Entonces ves con claridad y oyes con claridad. Oyes claramente: «Toma las papas», «Dame el dinero».

»Desde lejos, solo se oye un rumor confuso del mar. Cuando te acercas, ves cuántos barcos pasan, cómo vuelan los pájaros, cómo se levantan las olas.

»Solo leyendo libros no se puede experimentar a Dios de verdad. La diferencia es enorme. Después de tener la visión de Él, los libros, las escrituras, la ciencia, todo parece paja y hojarasca.

»Es necesario presentarse ante el amo de la casa. ¿Por qué tanta prisa por saber primero cuántas casas tiene, cuántos jardines, cuántas acciones de la compañía? Si te acercas a los sirvientes, ni siquiera te dejan quedarte allí, ¡mucho menos te darán información sobre las acciones de la compañía! Pero procura conocer al amo como sea, aunque te den empujones o tengas que saltar la cerca; entonces él mismo te dirá cuántas casas, cuántos jardines, cuántas acciones tiene. Y cuando hayas conocido al amo, hasta los sirvientes y los porteros te saludarán con reverencia».2 (Risas de todos)

DEVOTO — Y ahora, ¿cómo se conoce al amo de la casa? (Risas de todos)

SRI RAMAKRISHNA — Por eso hay que actuar. No basta con quedarse sentado diciendo que Dios existe.

«Hay que acercarse a Él como sea. Llámalo en soledad, ruégale; llora con anhelo ardiente diciendo: “¡Muéstrate!”. Puedes andar enloquecido por la lujuria y la codicia; entonces enloquece un poco por Él. Que la gente diga: “Fulano se ha vuelto loco por Dios”. Aunque sea por unos días, renuncia a todo y llámalo a solas.

»¿De qué sirve quedarse sentado diciendo solo “Él existe”? En Haldarpukur hay peces grandes. ¿Se consiguen peces solo con sentarse a la orilla del estanque? Prepara el cebo, echa la carnada, y poco a poco vendrá el pez desde las profundidades y el agua se moverá. Entonces habrá dicha. Quizá se vea una parte del pez por un instante, y luego el pez salte: ¡plof! Cuando se lo ve, la dicha es todavía mayor.

»Si cuajas la leche y la bates, entonces sí conseguirás la mantequilla».

(A Mahima) «¡Esto sí que es una molestia! Muéstrale a Dios, mientras él se queda sentado sin hacer nada. Saca la mantequilla y acércasela a la boca... (Risas de todos) ¡Qué molestia! Pesca el pez y pónselo en la mano.

»Un hombre quiere ver al rey. El rey está detrás de siete portales. Antes de haber pasado el primer portal ya pregunta: “¿Dónde está el rey?”. Así son las cosas: hay que ir pasando portal por portal».

El medio para alcanzar a Dios: el anhelo ardiente

MAHIMACHARAN — ¿Con qué clase de acción se le puede alcanzar?

SRI RAMAKRISHNA — No es que se lo alcance con esta acción y no con aquella. Todo depende de Su gracia. Pero hay que hacer algún esfuerzo con anhelo ardiente. Si hay anhelo ardiente, viene Su gracia.

«Es necesario que se junten las circunstancias favorables: la compañía de personas santas, el discernimiento, encontrar un verdadero maestro espiritual; quizá un hermano mayor se hace cargo de los asuntos de la casa; quizá la esposa es espiritual y muy piadosa; o quizá uno ni siquiera se casó y no tuvo que atarse al mundo. Cuando se dan estas coincidencias, todo se cumple.

»En la casa de un hombre había un enfermo gravísimo, a punto de morir. Alguien dijo: “Caerá lluvia bajo la estrella Swati, y esa agua de lluvia debe quedar en un cráneo de muerto; una serpiente perseguirá a una rana y, cuando vaya a morderla, la rana saltará y escapará, y el veneno de la serpiente caerá en el cráneo. Si logras preparar con ese veneno una medicina y dársela al enfermo, se salvará”. Entonces el hombre de aquella casa, teniendo en cuenta el día, la hora y la posición de la estrella, salió y, con anhelo ardiente, se puso a buscar todo eso. Llamaba a Dios en su interior: “¡Señor! ¡Solo si Tú dispones las circunstancias será posible!”. Mientras caminaba así, vio de verdad un cráneo de muerto tirado en el suelo. Mientras lo miraba, cayó también un chaparrón. Entonces el hombre dijo: “¡Oh Señor! He hallado el cráneo, ha llovido bajo la estrella Swati, y el agua de esa lluvia ha caído en este cráneo; ahora, ten piedad y dispón también las demás circunstancias, oh Señor”. Pensaba así, con anhelo ardiente. En eso vio acercarse una serpiente venenosa. El hombre se llenó de alegría; estaba tan ansioso que el corazón le latía con fuerza, y seguía diciendo: “¡Oh Señor! Ahora también ha aparecido la serpiente; ya se han juntado muchas circunstancias. Ten piedad y haz que se cumplan también las que faltan”. Mientras decía esto, apareció también la rana, y la serpiente se puso a perseguirla; cuando la serpiente estuvo junto al cráneo y se disponía a morderla, la rana saltó al otro lado y el veneno cayó dentro del cráneo. Entonces el hombre se puso a bailar de dicha, dando palmadas

»Por eso digo que, si hay anhelo ardiente, todo puede suceder».

Notas


  1. En la aldea de Kamarpukur, en el distrito de Hugli, está la casa de Thakur Sri Ramakrishna. Frente a esa casa se halla el Haldarpukur, un gran estanque.↩︎

  2. «Busquen primero el reino de los cielos y todas las demás cosas les serán añadidas».↩︎