Volumen I · Sección XII
Capítulo 4
Domingo, 19 de octubre de 1884
Brahmo Samaj — Keshab y el desapego en la vida familiar — Renuncia al mundo
Antecedentes — Enseñanzas a Keshab — Práctica espiritual en soledad — Signos del conocimiento
SUBJUEZ — Señor, ¿hay que renunciar al mundo?
SRI RAMAKRISHNA — No, ¿por qué habrían de renunciar ustedes? Se puede lograr viviendo en el mundo. Pero antes hay que pasar unos días en soledad. En soledad hay que hacer la práctica espiritual para realizar a Dios. Hay que procurarse un sitio cerca de casa, de modo que uno pueda volver a casa, comer su arroz y regresar. Keshab Sen, Pratap y todos ellos me decían: «Señor, nosotros somos como el rey Janaka». Yo les dije: «Uno no se hace Janaka con solo decirlo. ¡Cuántas austeridades practicó primero el rey Janaka, sentado en soledad, con la cabeza hacia abajo! Hagan algo ustedes también, y entonces sí serán “Janaka”». Fulano escribe en inglés con tanta soltura, pero ¿acaso pudo escribir así de golpe? Era hijo de pobres; primero vivió en casa de otros, cocinaba para ellos y comía un poco, y con muchas penurias aprendió a leer y escribir. Por eso ahora escribe con tanta soltura.
«También le dije a Keshab Sen: “Si no te retiras a la soledad, ¿cómo se curará una enfermedad grave?”. La enfermedad es el delirio. ¡Y en la misma habitación donde yace el enfermo con delirio hay encurtidos, tamarindo y una tinaja de agua! ¿Cómo va a curarse así? Encurtidos, tamarindo… miren, de solo decirlo se me ha hecho agua la boca. (Todos ríen.) ¿Qué ocurre cuando los tienen delante? Todos lo saben, ¿no? Para el hombre, la mujer es ese encurtido y ese tamarindo. El deseo de goce es la tinaja de agua: la sed de las cosas del mundo no tiene fin, ¡y todo ello en la habitación del enfermo! ¿Se cura así un delirio? Hay que pasar unos días en otro lugar, donde no haya encurtidos ni tamarindo ni tinaja de agua. Después, ya sano, uno puede volver a esa misma habitación sin temor. Si uno ha realizado a Dios y luego vive en el mundo, la lujuria y la codicia ya no pueden hacerle nada. Entonces podrá vivir sin apego, como Janaka. Pero al principio hay que tener cuidado. Hay que hacer la práctica espiritual en plena soledad. Cuando el árbol ashvattha es un retoño, se le pone una cerca alrededor, no sea que lo estropeen las cabras y las vacas. Pero cuando el tronco ya es grueso, no hace falta cerca. Aunque ates un elefante al tronco, no puede hacerle nada. Si en soledad haces tu práctica espiritual, adquieres devoción a los pies de loto de Dios, acrecientas tus fuerzas y luego vuelves a casa y vives en el mundo, la lujuria y la codicia no podrán hacerte nada.
»En soledad hay que cuajar la leche y batir la cuajada para sacar la mantequilla. Una vez que hayas sacado de la leche de la mente la mantequilla del conocimiento y la devoción, si la pones sobre el agua del mundo, flotará sin apego. Pero si pones la mente cruda, en estado de leche, sobre el agua del mundo, la leche y el agua se mezclarán. Entonces la mente ya no podrá flotar sin apego.
»Para alcanzar a Dios viviendo en el mundo, sujeta con una mano los pies de loto de Dios y con la otra haz tu trabajo. Cuando quedes libre de las obligaciones, sujeta con las dos manos los pies de loto de Dios; vive entonces en soledad, piensa solo en Él y sírvele.»
SUBJUEZ (lleno de alegría) — ¡Señor, qué palabras tan hermosas! ¡Claro que hace falta la práctica espiritual en soledad! Eso es lo que olvidamos. ¡Creemos que ya nos hemos convertido de golpe en el rey Janaka! (Ríen Sri Ramakrishna y todos.) Oír que no es necesario renunciar al mundo, que también se puede alcanzar a Dios viviendo en casa, me ha dado paz y alegría.
SRI RAMAKRISHNA — ¿Por qué habrían de renunciar ustedes? Ya que hay que combatir de todos modos, es mejor combatir desde la fortaleza. Hay que combatir contra los sentidos, contra el hambre y la sed, contra todo eso. Este combate es mejor librarlo desde el mundo. Además, en el Kali Yuga la vida depende del alimento; si uno ni siquiera encuentra qué comer, entonces se le olvida todo lo de Dios. Uno le dijo a su mujer: «Me voy, renuncio al mundo». La mujer era algo sabia y le contestó: «¿Para qué vas a andar errando de un lado a otro? Si no tienes que ir a diez casas para llenar el estómago, vete. Pero si tienes que hacerlo, más vale esta sola casa».
«¿Por qué habrían de renunciar ustedes? En casa tienen más comodidades. No tienen que preocuparse por la comida. Unirse a la propia esposa no es ninguna falta. Lo que el cuerpo necesita en cada momento lo tienen a mano. Si se enferman, tienen cerca a quien los cuide.»
»Janaka, Vyasa y Vasishtha vivían en el mundo tras alcanzar el conocimiento. Blandían dos espadas: una del conocimiento y otra de la acción.»
SUBJUEZ — ¡Señor! ¿Cómo sabré que he alcanzado el conocimiento?
SRI RAMAKRISHNA — Cuando llega el conocimiento, a Dios ya no se le ve lejos. Ya no parece «Aquel». Entonces es «¡Este!». Se le ve en lo más hondo del corazón. Él está dentro de todos; quien lo busca, lo encuentra.
SUBJUEZ — ¡Señor! Yo soy un pecador, ¿cómo voy a decir que Él está dentro de mí?
Brahmo Samaj, el cristianismo y la doctrina del pecado
SRI RAMAKRISHNA — ¡Ahí están con el pecado y el pecado! ¿Será esto una doctrina cristiana? Alguien me dio un libro (la Biblia). Escuché leer un poco, y en él no hay más que una sola cosa: ¡pecado y pecado! Yo he pronunciado Su Nombre; he dicho Ishvara, o Rama, o Hari. ¡Cómo voy a tener pecado! Hay que tener esa fe. Hay que tener fe en la gloria del Nombre.
SUBJUEZ — ¡Señor! ¿Cómo se llega a tener esa fe?
SRI RAMAKRISHNA — Ámalo. En los propios cantos de ustedes se dice: «Oh Señor, sin amor, ¿se te puede conocer con sacrificios y ritos?». Para que nazca ese amor ardiente, ese amor a Dios, ruégale en secreto, con anhelo, y llora. Cuando enferma la esposa, cuando se pierde dinero o por conseguir un empleo, la gente llora un cántaro de lágrimas. Dime, ¿quién llora por Dios?