Volumen I · Sección X
Capítulo 6
Domingo, 15 de junio de 1884
El culto al oro en Inglaterra — ¿El propósito de la vida es la acción o alcanzar a Dios?
SRI RAMAKRISHNA (a Pratap) — Tú fuiste a Inglaterra. ¿Qué viste? Cuéntamelo todo.
PRATAP — La gente de Inglaterra adora eso que usted llama oro. Es cierto que algunos son buenas personas y que hay quienes no tienen apego. Pero, en general, de un extremo al otro del país no hay más que actividad. También en América vi lo mismo.
Inglaterra y el karma-yoga — ¿Karma-yoga o bhakti-yoga en el Kaliyuga?
SRI RAMAKRISHNA (a Pratap) — El apego a los asuntos del mundo no existe solo en Inglaterra. Existe en todas partes. Pero ¿sabes una cosa? La acción es solo el primer capítulo. Sin devoción, discernimiento, desapego, compasión y demás1, no se alcanza a Dios. Con la actividad2 aumentan las obras, y por eso de la actividad se pasa a la oscuridad3. Cuando uno se enreda en demasiadas obras, se olvida de Dios. Y crece el apego a la lujuria y la codicia4.
»Pero no hay manera de abandonar del todo la acción. Tu naturaleza te hará actuar, quieras o no. Por eso se ha dicho: actúa sin apego. Actuar sin apego es no desear el fruto de la acción. Por ejemplo, practicas la adoración, la repetición del nombre de Dios y las austeridades, pero no para que te honren ni para acumular méritos.
»Actuar así, sin apego, se llama karma-yoga. Es muy difícil. Y más en el Kaliyuga, en que el apego viene con tanta facilidad. Uno piensa: «Estoy obrando sin apego», pero el apego se cuela por algún lado sin que uno se dé cuenta. Quizá organicé una ceremonia de adoración o una gran fiesta, o serví a muchos pobres y menesterosos. Pensé que lo hacía sin apego, pero por algún lado se me ha colado el deseo de que me honren, sin que me dé cuenta. Solo quien ha visto a Dios puede estar del todo libre de apego.
UN DEVOTO — Quienes aún no han alcanzado a Dios, ¿qué camino tienen? ¿Deben dejar todas las ocupaciones mundanas?
SRI RAMAKRISHNA — En el Kaliyuga, el bhakti-yoga. La devoción de Narada. Cantar el nombre y las glorias de Dios, y orarle con el alma anhelante: «Oh Dios, dame conocimiento, déjate ver por mí». El karma-yoga es muy difícil. Por eso hay que rezar así: «Oh Dios, reduce mis obras. Y las pocas que me dejes, que pueda hacerlas por tu gracia sin apego. Y que no me nazca el deseo de enredarme en más obras».
»No hay manera de dejar la acción. Incluso cuando yo pienso, cuando yo medito, eso también es acción. Cuando se alcanza la devoción, los asuntos del mundo disminuyen por sí solos. Ya no gustan. Si te dan a beber agua con azúcar cande, ¿quién querrá beber agua con melaza?
UN DEVOTO — La gente de Inglaterra no hace más que decir: «¡Actúa, actúa!». Entonces, ¿la acción no es el propósito de la vida?
SRI RAMAKRISHNA — El propósito de la vida es alcanzar a Dios. La acción es solo el primer capítulo; no puede ser el propósito de la vida. Pero la obra desinteresada es un medio, no el fin.
»Sambhu me dijo: «Ahora bendígame para que el dinero que tengo se gaste bien: en hospitales, dispensarios, caminos, pozos y cosas así». Yo le dije: «Si puedes hacer estas obras sin apego, está bien, pero es muy difícil. Y pase lo que pase, que no se te olvide esto: el propósito de tu nacimiento humano es alcanzar a Dios. ¡No construir hospitales ni dispensarios! Supón que Dios aparece delante de ti y te dice: 'Pídeme un don'. ¿Qué dirás? ¿'Hazme unos cuantos hospitales y dispensarios'? ¿O dirás: 'Oh Señor, que tenga devoción pura por tus pies de loto, y que yo pueda verte siempre'? Hospitales, dispensarios… todo eso es perecedero. Solo Dios es la Realidad; todo lo demás es irreal. Y cuando se le alcanza, uno siente además que Él es el hacedor y nosotros no somos hacedores. Entonces, ¿por qué dejarlo a Él y matarnos multiplicando tantas obras? Si se le alcanza, por su voluntad pueden surgir muchos hospitales y dispensarios. Por eso digo: la acción es el primer capítulo. La acción no es el propósito de la vida. Practica la disciplina espiritual y sigue avanzando. Si sigues avanzando con la práctica, al final sabrás que solo Dios es la Realidad, que todo lo demás es irreal y que alcanzar a Dios es el propósito de la vida».
»Un leñador fue al bosque a cortar leña. De pronto se encontró con un brahmachari5. El brahmachari le dijo: 'Oye, sigue adelante'. El leñador volvió a su casa y se puso a pensar: '¿Por qué me habrá dicho el brahmachari que siguiera adelante?'.
»Pasó algún tiempo así. Un día, estando sentado, le vinieron a la mente las palabras del brahmachari. Entonces se dijo: 'Hoy iré más adelante'. Fue al bosque, avanzó y encontró innumerables sándalos. Lleno de alegría, trajo carretadas de leña de sándalo, las vendió en el mercado y se hizo muy rico.
»Pasó algún tiempo así. Otro día recordó que el brahmachari le había dicho: 'Sigue adelante'. Entonces fue otra vez al bosque, avanzó y vio, a la orilla del río, una mina de plata. Ni en sueños lo había imaginado. Desde entonces se puso a sacar plata de la mina y a venderla. Ganó tanto dinero que se hizo inmensamente rico.
»Pasó algún tiempo más. Un día, mientras estaba sentado, pensó: 'El brahmachari no me dijo que llegara solo hasta la mina de plata; me dijo que siguiera adelante'. Esta vez fue a la orilla del río y vio una mina de oro. Entonces pensó: '¡Ah! Por eso me dijo el brahmachari: sigue adelante'.
»Algún tiempo después avanzó más y vio diamantes y rubíes amontonados. Entonces llegó a tener una riqueza como la del dios de la riqueza6.
»Por eso digo: hagas lo que hagas, si sigues adelante hallarás algo aún mejor. No pienses que ya has hecho todo lo que había que hacer solo porque has sentido inspiración al repetir un poco el nombre de Dios. Pero la acción no es el propósito de la vida. Sigue avanzando y podrás hacer las obras sin apego al fruto. Ahora bien, la obra desinteresada es muy difícil. Por eso, con devoción, ora a Dios con el alma anhelante: «Oh Dios, dame devoción a tus pies de loto y reduce mis obras; y las que me dejes, que pueda hacerlas sin apego».
»Si sigues avanzando, alcanzarás a Dios. Lo verás. Con el tiempo hablarás y conversarás con Él.
Entonces se habló de la disputa por el altar del templo que había surgido después de que Keshab partiera al cielo.
SRI RAMAKRISHNA (a Pratap) — He oído que has tenido una pelea por el altar. Pero los que han peleado son todos gente insignificante7. (Todos ríen.)
(A los devotos) — Miren, Pratap, Amrita… estos son como caracolas que suenan. Y los demás de quienes oyen hablar no emiten sonido alguno. (Todos ríen.)
PRATAP — Señor, si de sonar se trata, hasta el hueso de mango suena.
Notas
Sattvaguna.↩︎
Rajoguna.↩︎
Tamoguna.↩︎
Aquí «lujuria y codicia» traduce la expresión bengalí «কামিনী-কাঞ্চন» (kamini-kanchan), literalmente «mujer y oro»: la fórmula recurrente con que Sri Ramakrishna señalaba los dos grandes obstáculos para la vida espiritual (el apego sensual y el apego al dinero o las posesiones). El propio Ramakrishna ajustaba el ejemplo según su audiencia: a los hombres les hablaba de «mujer y oro», a las mujeres de «hombre y oro», dejando claro que no se trataba de un juicio sobre un género en particular, sino de una misma enseñanza sobre el apego.↩︎
Un brahmachari es un aspirante espiritual que practica el control de la mente y la continencia, preparándose para la siguiente etapa de la vida, ya sea como cabeza de familia o como asceta.↩︎
Kubera: el dios de la riqueza en la mitología hindú.↩︎
Sri Ramakrishna dijo «Hare, Pala y Pancha», nombres que usaba para referirse a personas de calibre ordinario o insignificantes; el equivalente en español sería «Fulano, Mengano y Zutano».↩︎