Kathamrita

Volumen IV, sección XXV, capítulo 2IV · XXV · Cap. 2

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Volumen IV · Sección XXV

Capítulo 2

Viernes, 28 de agosto de 1885


Sri Ramakrishna y Jesucristo

Amaneció.1

Thakur se ha levantado y medita en la Madre. A causa de su enfermedad, los devotos no pudieron escuchar ese dulce Nombre de sus sagrados labios. Thakur ha terminado sus abluciones matutinas, ha vuelto a su asiento y está sentado. Le dice a M.: «A ver, ¿por qué me ha venido esta enfermedad?»

M. — Señor, si en usted no ocurriera todo como en los demás seres humanos, las almas individuales no tendrían valor. Han visto que, a pesar de tanta enfermedad en este cuerpo, usted no conoce más que a Dios.

Sri Ramakrishna (sonriendo) — Balaram también dijo: «Si esto le pasa a usted, ¿por qué no nos iba a pasar a nosotros?»

«Lakshmana se asombró al ver que Rama, afligido por la separación de Sita, no podía ni levantar su arco. Pero es que Brahman, atrapado en la red de los cinco elementos, llega a llorar.»

M. — Al ver el sufrimiento de sus devotos, Jesús también lloró como cualquier otra persona.

Sri Ramakrishna — ¿Qué pasó?

M. — Marta y María, dos hermanas, y su hermano Lázaro eran los tres devotos de Jesús. Lázaro murió. Jesús iba de camino a su casa. En el camino, una de las hermanas, María, corrió a postrarse a sus pies y, llorando, le dijo: «Señor, si hubieras venido, él no habría muerto». Al verla llorar, Jesús también lloró. Luego fue a la tumba y lo llamó por su nombre, y al instante Lázaro recobró la vida y se levantó.

Sri Ramakrishna y los poderes — Milagros

Sri Ramakrishna — Pero a mí no me sale hacer esas cosas.

M. — Usted no las hace porque no quiere. Esos son poderes ocultos, milagros, y por eso usted no los hace. Si hiciera esas cosas, la mente de la gente se volvería hacia el cuerpo, no hacia el amor puro a Dios. Por eso usted no los hace.

«¡Usted y Jesús tienen mucho en común!»

Sri Ramakrishna (sonriendo) — ¿Y qué más tenemos en común?

M. — Usted no les dice a los devotos que ayunen ni que hagan ninguna otra austeridad rigurosa; tampoco impone reglas estrictas sobre la comida y la bebida. Los discípulos de Jesús comieron sin seguir las reglas en domingo, y por eso los que seguían las escrituras los reprendieron. Jesús dijo: «Ellos comerán, y harán muy bien; mientras estén con el novio, los invitados a la boda no tendrán más que alegría».2

Sri Ramakrishna — ¿Qué significa eso?

M. — Significa que mientras estén con la encarnación de Dios, sus compañeros no tendrán más que alegría; ¿por qué iban a estar tristes? Cuando él parta a su morada, entonces llegarán para ellos los días de tristeza.

Sri Ramakrishna (sonriendo) — ¿Hay algo más en común?

M. — Sí, señor. Usted dice: «En los jóvenes no han entrado la lujuria y la codicia; ellos podrán asimilar las enseñanzas, igual que se puede guardar leche en una olla nueva. Si se guarda leche en una olla donde se ha hecho cuajada, se puede echar a perder». Él también decía algo parecido.

Sri Ramakrishna — ¿Qué decía?

M. — «Si se pone vino nuevo en botellas viejas, las botellas pueden reventar».3 Y también: «Si se pone un remiendo nuevo en un vestido viejo, este se rasga pronto».

«Usted dice: 'La Madre y yo somos uno', y él también decía: 'Mi Padre y yo somos uno'».4

M. — Usted dice: «Si lo llamas con anhelo ardiente, Él te escuchará sin duda». Él también decía: «Llama a la puerta con anhelo ardiente, ¡y la puerta se te abrirá!».5

Sri Ramakrishna — Dime, si Dios se encarna, ¿es una manifestación plena, o una parte, o una fracción? Algunos dicen que es plena.

M. — Señor, eso de manifestación plena, parte, fracción... no lo entiendo muy bien. Pero lo que usted dijo aquella vez lo entendí perfectamente. Lo del agujero redondo en el muro.

Sri Ramakrishna — A ver, ¿qué dices?

M. — Un agujero redondo en la pared; a través de ese agujero se puede ver un poco del campo al otro lado de la pared. De la misma manera, a través de usted se puede ver un poco de ese Dios infinito.

Sri Ramakrishna — Sí, se pueden ver de golpe entre seis y nueve kilómetros.6

M. se bañó en el Ganges, en la escalinata del chandni, y llegó a la habitación de Thakur.

Son las ocho de la mañana. M. le pide a Latu un poco del prasad de arroz7 de Sri Sri Jagannathdeva.

Sri Ramakrishna se acerca y le dice a M.: «Tú haz eso: comer prasad; los que son devotos no pueden comer sin prasad».

M. — Señor, desde ayer tengo prasad de Jagannath que he traído de casa de Balaram Babu; por eso cada día como uno o dos granos.

M. se postra en el suelo para saludar a Thakur y se despide. Thakur le dice con cariño: «Entonces ven temprano; además, el sol de este mes de la estación de lluvias8 hace mucho daño».

Notas


  1. 28 de agosto de 1885.↩︎

  2. Mateo 9:15.↩︎

  3. Marcos 2:22.↩︎

  4. Juan 10:30.↩︎

  5. Mateo 7:7.↩︎

  6. Dos o tres kos (medida tradicional de distancia).↩︎

  7. Atka, prasad de arroz de Jagannath.↩︎

  8. El mes de Bhadra (agosto-septiembre).↩︎