Volumen II · Sección VI
Capítulo 3
Lunes, 4 de junio de 1883
Con Manilal y otros — Thakur, «océano de misericordia sin motivo»
Después de la comida, Thakur descansa un poco. No duerme profundamente, sino que está en duermevela. Sri Manilal Mallik, un antiguo devoto brahmo, llegó, saludó a Thakur con una reverencia y tomó asiento. Thakur sigue acostado. Manilal va diciendo una cosa tras otra. Thakur está entre el sueño y la vigilia y responde de vez en cuando.
MANILAL — Shivanath habla muy bien de Nityagopal. Dice que está en un buen estado espiritual.
Thakur sigue acostado; todavía se le nota el sueño en los ojos. Pregunta: «¿Qué dicen ellos de Hazra?». Luego se incorporó. Le habla a Manilal del bhakti de Bhavanath.
SRI RAMAKRISHNA — ¡Ah, qué estado devocional el suyo! Apenas empieza a cantar, se le llenan los ojos de lágrimas. Al ver a Harish, cae de pronto en éxtasis. Dice: «Estos están bien». Es que Harish, a veces, deja su casa y se queda aquí.
Le pregunta a M.: «Dime, ¿cuál es la causa del bhakti? ¿Qué despierta ese fervor en jóvenes como Bhavanath?».
M. guarda silencio.
SRI RAMAKRISHNA — ¿Sabes qué pasa? Todos los hombres parecen iguales por fuera, pero algunos llevan dentro un relleno de leche espesada. Es como los puli1: pueden llevar relleno de lentejas o de leche espesada, pero por fuera se ven iguales. El deseo de conocer a Dios y el amor extático por Él: eso es lo que se llama relleno de leche espesada.
Liberación por la gracia del guru y visión de la propia naturaleza — Thakur otorga intrepidez
Ahora Thakur otorga intrepidez a los devotos.
SRI RAMAKRISHNA (a M.) — Algunos piensan: «Yo no tendré jnana ni bhakti; seguramente soy un alma ligada». Si hay gracia del guru, no hay nada que temer. Una tigresa se abalanzó sobre un rebaño de cabras. Al dar el salto, parió un cachorro. La tigresa murió, y el cachorro creció con las cabras. Ellas comían hierba, y el cachorro de tigre también comía hierba. Ellas hacían «¡be, be!», y él también hacía «¡be, be!». Poco a poco, el cachorro se hizo muy grande. Un día, otro tigre se presentó ante ese mismo rebaño de cabras. ¡Al ver al tigre que comía hierba, se quedó atónito! Entonces corrió hacia él y lo agarró. Y el otro seguía haciendo «¡be, be!». Lo arrastró a tirones hasta el agua. Le dijo: «Mira, mira tu cara en el agua: es igual que la mía. Y toma, aquí tienes un poco de carne: come esto». Dicho esto, empezó a hacérsela comer a la fuerza. El otro no quería comer de ningún modo y seguía con su «¡be, be!». Pero al sentir el sabor de la sangre, empezó a comer. El otro tigre dijo: «Ahora ya lo has entendido: lo que soy yo, eso eres tú. Ahora ven conmigo, vente al bosque».
»Por eso, cuando hay gracia del guru, ya no hay ningún temor. Él te hará saber quién eres, cuál es tu verdadera naturaleza.
»Con que hagas un poco de práctica espiritual, el guru te lo hace comprender: es esto, es esto. Entonces uno mismo podrá entender qué es real y qué es irreal. Dios es lo Real; este mundo es transitorio.
Hasta la práctica espiritual fingida es buena — el jivanmukta puede vivir en el mundo
»Una noche, un pescador echaba su red en un jardín para robar peces. El dueño se enteró e hizo que su gente lo rodeara. Vinieron con antorchas y todo, buscando al ladrón. Mientras tanto, el pescador se había untado un poco de ceniza y se había sentado bajo un árbol, haciéndose pasar por un sadhu. Ellos buscaron y buscaron: no había ningún pescador ni nada parecido, solo un sadhu bajo el árbol, untado de ceniza, absorto en meditación. Al día siguiente corrió la noticia por el barrio: un gran sadhu había venido a su jardín. Entonces toda la gente vino a saludar al sadhu con una reverencia, trayendo frutas, flores, sandesh y otros dulces. También empezaron a dejar ante el sadhu mucho dinero. El pescador pensó: “¡Qué asombroso! Yo no soy un sadhu de verdad, y sin embargo la gente me tiene tanta devoción. Entonces, si me hago un sadhu de verdad, sin duda alcanzaré a Dios; no hay duda”.
»Con solo una práctica espiritual fingida tuvo semejante despertar. Si la sadhana es verdadera, ¡ni qué decir! Podrá comprender qué es real y qué es irreal. Dios es lo Real; el mundo es transitorio.»
Un devoto piensa: «¿El mundo es transitorio? Pero el pescador sí que se fue, renunciando al mundo. Entonces, ¿qué será de los que están en el mundo? ¿Tendrán que renunciar?». Sri Ramakrishna, océano de misericordia sin motivo, dice enseguida: «Si a un escribiente lo meten en la cárcel, cumple su condena, es cierto; pero cuando lo sueltan, ¿se pondrá acaso a bailar y a dar brincos por la calle? Vuelve a conseguir un puesto de escribiente y hace el mismo trabajo de antes. Aun después de alcanzar el jnana por la gracia del guru, se puede vivir en el mundo como un jivanmukta».
Dicho esto, Thakur Sri Ramakrishna otorgó intrepidez a los hombres de familia.
Notas
Un dulce relleno.↩︎